<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504</id><updated>2012-01-04T09:01:00.129-08:00</updated><title type='text'>El Galeón Fantasma de Francis Drake</title><subtitle type='html'>CUENTOS CON 
DERECHO DE AUTOR
CONFORME A LEY</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>43</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-7419996059998047283</id><published>2008-11-04T19:23:00.000-08:00</published><updated>2008-11-05T07:23:44.029-08:00</updated><title type='text'>EL HOMBRE QUE VIVIA EN UN HUECO Y ERA INMUNE A TODO</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SRET4FOnUFI/AAAAAAAAARg/Vz_KB_RbGrE/s1600-h/goyasaturno[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5265011293569896530" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 222px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SRET4FOnUFI/AAAAAAAAARg/Vz_KB_RbGrE/s400/goyasaturno%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Yo vivo en un hueco, pero no me da vergüenza.&lt;br /&gt;El hueco en el que vivo tiene una manta en el piso que es mi cama en las noches de calor y mi manta contra el frío en las de frío; tiene una bolsa con ropa que es mi ropa en la bolsa y tiene libros que no leo más porque quienes los escribieron ya están muertos y no saben lo que pasa ahora en el mundo de los vivos. Por ejemplo, Malraux no sabe que ya cayó el muro de Berlín, Carpentier no sabe que en Cuba ya hay computadores y Hemingway ni sospecha que el estrés es una enfermedad mundial que no se quita nomás con sexo, drogas y corresponsalías de guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me da vergüenza el hueco en el que vivo y por el que encima debo pagar, no mucho, lo suficiente para sentir que me pago las cosas, es decir, que sirvo para algo. No, no se trata de autoestima baja por una niñez jodida, es puro realismo nomás, realismo disfrutable de alguna manera, como puede ser disfrutable correr por tu vida en una calle de Pamplona atestada de toros que apuntan sus cuernos justo en el centro de la estrella de tu culo (la contundencia sonora y la economía de letras de esta palabra es formidable).&lt;br /&gt;Lo que sí me da vergüenza es acordarme de lo que hice en el entierro aquel, el de mi padrastro muerto increíblemente por tres paros cardiacos simultáneos. Creo que fue una muerte piadosa, yo le hubiera agregado dos balazos de escopeta, la explosión de una mina antitanque en la boca y un golpe con esos martillos para asegurar durmientes de ferrocarril (otra palabra maravillosa que significa distancias profanadas por un pie lascivo), pero eso fue lo que el Karma eligió para él por todas las vainas que hizo en su paso tambaleante por la vida.&lt;br /&gt;Botado en el hueco decente donde vivo como un señor cuya mayoría de delitos no se conoce, me avergüenza acordarme que esa vez alcé un puño y en medio del cortejo fúnebre que me miraba como el hijo de la amante del fulano muerto (y lo metía en el sitio donde se lo comerían los gusanos en el cementerio) grité: ¡hasta siempre comandante!. Andaaa!!, qué boludez!!. Por favor, que comandante ni que ocho cuartos si siempre nomás fue el líder de su pandilla de borrachos que a falta de otros temas, en plenos delirios de alcohol con agua, planeaban paso a paso como construir una sociedad mejor usando para ello los planos del sistema comunista. Me acuerdo de mi despedida con la mano en alto, de la mirada sin emociones de los presentes, de mi repentina sensación de estupidez de alta pureza y me da mucha vergüenza pese a los años que han pasado. Es que uno tiene su corazoncito y su sentido de dignidad aunque los hechos se empeñen en negarlo; es que uno tiene sus principios, aunque la gente se ría cada vez que trato de usar en mi beneficio esa palabra.&lt;br /&gt;Empieza a llover fuera del agujero de alquiler en el que vivo y el sonidito del agua mojando los techos me desata unas ganas de orinar. En el lavabo de mi baño “privado” reposan medias sin lavar y sobre el tanque blanco del retrete aguantador, hay una revista porno abierta donde se ve a una tipa abierta que tiene abierto su…buej. El aire huele a techos mojados, a centenas de pares de pechos mojados que corren afuera buscando un techo para dejar de mojarse. La mente se me va aotros temas. ¿en qué estaba? Ah sí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me da vergüenza ni el hueco en el que vivo ni mi vieja manía de rayar carros con las llaves de mi cuarto de alquiler. No me dio vergüenza orinar en la puerta del colegio de abogados ni en la pared de la catedral metropolitana, ni sacar mi culo desnudo por la ventana de un carro en la mitad de la carretera. Ni siquiera me da vergüenza decir que soy un incomprendido por una sociedad castrante que ve en mí a un forajido detestable para las buenas costumbres y peligroso para sus hijas. En realidad supongo que la sociedad no me ve así, en realidad yo me veo así y le echo la culpa de todo a la pobre sociedad para quien yo ni vos no existimos, lo cual es profundamente de puta madre. Me vino algo como una erección; no sé si por el camionero que me vio el culo por la ventana del vehículo o por las hijas de la sociedad…en fin, ante un dilema como ese, siempre quedará el recurso de la revista porno.&lt;br /&gt;Probablemente cuando pase el tiempo también me avergonzaré de eso, de rayas los carros, de orinar en los colegios de profesionales, de sacar mi culo por las ventanas, o de que yo culpe de mis líos a la pobre sociedad que anda como puede; pero todavía no.&lt;br /&gt;Sí me avergüenzo de los días en que armado de un canasto salía a la calle del pueblo para vender cosas. Debía llevar plata a la casa de mi vieja, quien, con la sutileza de su garrote carnicero, me hacia entender que debía vender todo lo del canasto y llevar plata sí o sí a la casa, como si en mi raquitismo de crío de 12 años yo pudiera hacer comprar a la gente las porquerías que ella hacía para que yo venda y que nosotros las comíamos porque no nos quedaba de otra. Por vergüenza me escondía de las chicas para que no me vean con el canasto y por lo tanto a veces no vendía nada…Cada golpe en mi cuerpo era una chica de la que me había escondido. Me sentía un héroe. En serio, ¿quién más por lo menos en Santa Rosa llegaba a tal punto de sacrificio?&lt;br /&gt;El otro día dije que me acordaba de esa imagen de yo con el canasto, cagado por el frío de un sur y chilchi bajo el alerón antiguo de una casa que todavía existe. Me veo ahí de nueve años, pálido, flaco como un pollito, a las seis de la tarde esperando que la lluvia cese, con el terror en el pecho por no haber vendido nada, con la sensación horrible de ver a todos en la casa de madera y palma en que vivíamos, yéndose a dormir sin comer. Todo porque el maldito clima y mi vergüenza a las chicas no me dejaban vender y porque mi padrastro, entre sus otras funciones, estaban las de no llevar nada a la casa, sin que mi santa madre atea haga nada para solucionar esa inactividad, que para cualquier hombre que no fuera él, sería algo peor que vergonzosa.&lt;br /&gt;Sí, todo eso sucedía allá por el 86 u 89, en el mismo pueblo donde años después grité: hasta siempre comandante. Quizá en vez de decir eso yo habría querido decir: podrite hijo de mil putas. El caso es que me despedí así, a lo boludo, de ese tipo comunista, mecánico y borracho que jamás hizo nada bien en su vida. Igual que yo. Pero yo soy joven aún y tengo tiempo para echar a perder más cosas que él. Tal vez después me avergüence del agujero en el que ahora vivo, como hasta ayer nomás me avergonzaba mi condición de bastardo, de pariente pobre, de hijo de padrastro para quien todo lo que yo hacía estaba mal. No me importa, lo cierto es que yo estoy vivo y él ya es nomás un color en la fosa donde lo guardaron. No sabés cómo me arrepiento de semejante despedida. No puedo evitar taparme la cara, que boludez, en serio, tanto es así que debo escribirlo en la oscuridad de esta noche de lluvias para no golpear las paredes con mis puños cerrados. Bueno, siempre está la revista porno sobre el tanque del retrete, pero no es lo mismo.&lt;br /&gt;Me arrepiento de esa despedida tan “of side”, pero no de otros daños que después la gente que me amó me fue gritando a la cara, daños que causé más por bruto que por malvado. Es que mi forma de ver las cosas es absolutamente contraria a la de la gente cuerda, lo cual me hace medianamente feliz conmigo mismo pero me aleja de un tajo del resto del mundo. Pero eso relativo según de qué parte de ese resto del mundo se trate: hay partes del resto del mundo que no me interesan un bledo y otras que sí, a veces.&lt;br /&gt;Probablemente mañana me arrepienta o me avergüence de todo ese dolor que he ido derramando a mi paso con las personas equivocadas, pero entonces como ahora no servirá de nada esa acción de justicia autoflagelante y sólo me quedará seguir deslizándome en este sendero resbaladizo lleno de esta mierda llamada destino que lo obliga a uno a ser una criatura detestable porque eso es lo que uno es, ni mas ni menos. Y llega un rato en que hasta el lado amable se le encuentra a eso y uno trata incluso de dotar a esa calamidad de algo parecido a una filosofía que en realidad es una estupidez se la mire por donde se la mire: ¿Que si el tigre caza, entonces es un asesino? Eso es otra cosa: yo nomás soy lo que dice de mí la gente que me quiso. Soy algo que ya no tiene nombre, soy algo que me aguanto porque si dejo de serlo dejo de “ser” y me vuelvo un buen tipo, de esos que saludan a la gente con amabilidad, que se acuerdan de las fechas importantes y quieren familias grandes para disfrutarlas a las horas de las comidas. Una feliz y gran familia alrededor de una mesa de comedor. ¿Lindo no? Basuraaaa!!!!&lt;br /&gt;Ahora me pongo rudo (no dejo de pensar en la porno ni en las mujeres mojadas que huyen de la lluvia en la calle). Por una cuestión de higiene mental, nada de lo pasado me importa y sólo quiero ser lo que soy, eso sí, sin joder a la gente. Bueno, eso digo cada vez que voy a herir de muerte a alguien. En fin, no soy un tigre que caza, pero soy una cosa que vive, como el virus de la rabia al que hay que exterminar. Eso sí, les costará trabajo, sépase bien que pese a mis bellísimas heridas, estoy más vivo que nunca. En lo más hondo del hueco en el que vivo, soy inmune a todo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-7419996059998047283?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/7419996059998047283/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=7419996059998047283&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/7419996059998047283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/7419996059998047283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/11/el-hombre-que-vivia-en-un-hueco-y-era.html' title='EL HOMBRE QUE VIVIA EN UN HUECO Y ERA INMUNE A TODO'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SRET4FOnUFI/AAAAAAAAARg/Vz_KB_RbGrE/s72-c/goyasaturno%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-165312300296043294</id><published>2008-10-26T18:30:00.000-07:00</published><updated>2008-10-26T18:33:03.274-07:00</updated><title type='text'>A la orilla del rio Paraguay</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SQUaH2gyakI/AAAAAAAAARY/8PdJhsaDl-w/s1600-h/pombero.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261640461846735426" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 233px; CURSOR: hand; HEIGHT: 375px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SQUaH2gyakI/AAAAAAAAARY/8PdJhsaDl-w/s400/pombero.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Aquí tenía que ir un cuento, pero la verdad es que por razones específicamente de orden técnico a esa vaina no le dio la gana de quedar como debía. Un dia de estos lo pongo, o lo elimino de plano. A la salud de los que hemos visto a este muchacho. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-165312300296043294?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/165312300296043294/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=165312300296043294&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/165312300296043294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/165312300296043294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/10/la-orilla-del-rio-paraguay.html' title='A la orilla del rio Paraguay'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SQUaH2gyakI/AAAAAAAAARY/8PdJhsaDl-w/s72-c/pombero.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-5646041882827156105</id><published>2008-09-17T17:14:00.000-07:00</published><updated>2008-09-18T07:46:37.071-07:00</updated><title type='text'>DE CÓMO UN POLLITO ME VOLVIÓ ATEO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SNGdzIpSSKI/AAAAAAAAANA/zaK8Dwyealw/s1600-h/Pollo.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247148542682876066" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SNGdzIpSSKI/AAAAAAAAANA/zaK8Dwyealw/s400/Pollo.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PRIMERA PARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tenía siete años y un pollito y quería ser veterinario, como Noé. Yo quería ser veterinario para tener un barco enorme como el que tuvo Noé…&lt;br /&gt;En aquella época yo creía que Dios me hablaba en los pensamientos, pero la primera vez que esa voz celestial en mi cabeza me dijo: “Mata a tu madre”, me asusté y supuse que alguien que le dijo eso a mi mente infantil que soñaba con ser veterinario, no podía ser Dios. O tal vez sí lo era, total; si él había creado el universo universal, bien podía hacer lo que le diera la gana y decirle a un chico como yo algo como eso. Ya me encargaría yo de cumplir su mandato.&lt;br /&gt;A Wilfredo (así se llamaba el pollito) me lo había regalado mi padrastro comunista en uno de los viajes de mi madre al campo para verlo y para hacer chiqui chiqui con él, mientras a mí me mandaban como si fuera un retrasado a sentarme a la orilla del lago donde mataba el tiempo pescando unos bichos que además de feos a la vista eran feos si uno se los quería comer crudos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wilfredo era un pollito de buenos sentimientos, buena gente, que quería ser un gallo de bien, con plumas brillantes y cresta roja libre de parásitos. Eso me dijo la primera vez que lo vi, cuando lo levanté en las manos y volteé de una patada a la mamá gallina que venía con ojos histéricos a sacarme las tripas. Yo lo acariciaba casi hipnotizado por esa especie de gamuza amarillita que le cubría su cuerpo de pollito y que pronto se convertirían en plumas que lo definían como un “ave”, según la explicación de un diccionario que mi madre me había regalado por ser yo un buen estudiante. Cómo no iba a ser buen estudiante si al mínimo indicio de una mala nota ella me partía la cabeza a palazos. Exagero un poco, pero la idea es esa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wilfredo era amarillo pero tenía una bonita raya negra que le subía desde la base del pico entre los ojos, le pasaba por la cabeza y seguía por la espalda hasta casi llegar a la colita. Yo quería a Wilfredo porque él dependía de mí para vivir y yo me sentía bien ayudándolo a crecer mientras yo mismo crecía con él. Corría detrás de mí con sus pasitos cortos, siempre diciendo: pio pio pio, que en lenguaje de pollitos quería decir: “No te hagás el loco y dame de comer”.&lt;br /&gt;Después de la paliza a la mamá gallina (que renunció a él después del garrotazo que le propiné) y del regalo oficial del tipo que agasajaba a mi madre, me llevé al pollo al cuartito de alquiler en el que vivía en la ciudad. Allí alimenté al pollo, lo cuidé y juré por la mamá de Bamby que jamás me alejaría de él.&lt;br /&gt;La primera noche conmigo lo acosté en mi cama, junto a mi cabeza donde se durmió diciendo en mi oido: Pipi pi pi pi…pipi pipi piii….pipi pipi piii. Lo que en lenguaje de pollitos quería decir: “No se si me cago en tu cama. Soy un pollo, y las camas limpias nos vale madres porque nosotros no sabemos para qué sirven las camas”. Qué se yo qué más decía el pollo. Era muy locuaz y me hacía sentir acompañado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana cuando desperté no lo vi a Wilfredo. Mi madre se había ido a su empleo de enfermera, de modo que no había a quién preguntarle lo que había pasado con el pollito. Desde mi cama lo llamé a gritos, pero cuando me levanté por completo, vi a Wilfredo muerto, hundido en el colchó justo en el sitio donde yo había estado durmiendo. Tenía una macabra mueca de terror en sus ojitos abiertos y yo creí que su último pensamiento había estado dirigido a mí y que me decía: Pi pi piipipi, o sea: “Vengá mi muerte de alguna forma porque sé que no queriéndome matar, lo hiciste. Ha, perdón por cagarte la cama”. Ese había sido su último pensamiento.&lt;br /&gt;Tenía sus alitas crispadas, como si hubiera luchado con todas sus fuerzas para sacarme de encima de él. Hasta ese momento yo nunca había sentido un dolor así, pero no fue por eso que renuncié a la fe, fue por lo que pasó después…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SEGUNDA PARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún hoy cuando lo imagino a Wilfredo muriendo bajo de mi cuerpo pese a que lo amaba mucho, me estremezco. Tal vez antes de morir el pollito gritó: Piiiiiiu piiiiiuu piiiiuu piiiiuuuu…Lo que en lenguaje de pollos quiere decir: “Apartate amarillo de mierda!!!!”, y claro, después me dirigió su último pensamiento pidiéndome que lo vengara. Ya no quiero hablar de Wilfredo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, debo explicar cómo Wilfredo me volvió ateo.&lt;br /&gt;La mañana en que encontré a Wilfredo aplanado en la cama, mi madre había vuelto a su empleo de enfermera y yo lloraba a moco tendido. Fue entonces cuando en la Tv escuché que empezaba uno de esos programas de la fe en el cual cientos de personas en vivo alababan a su divinidad y un tipo en mangas de camisa, agitando un libro negro, hablaba de vida eterna y otras cosas que en ese momento le hacían falta a Wilfredo. Entonces yo, un chico de siete años, aún creyente, levanté el cuerpo muerto del pollito y encima de un plato de plaqué lo puse delante del aparato de la Tv.&lt;br /&gt;Con un fervor que no me conocía me sumé a los rezos de la gente en la Tv, supliqué a Dios para que reviva a Wilfredo, cerré los ojos con fuerza rogando por que volviera (a ratos abría yo un ojo para ver si ya me habían escuchado allá arriba y Wilfredito estaba de pie, mirándome con sus ojos de pollo niñito). Pero nada, el pollo seguía tendido, planito y aplastado como si fuera de juguete. Aún así, no caí en la desesperación (a estas alturas ya saben cómo acaba este relato, pero igual lo voy a terminar). Pensé que mis rezos no servían de nada porque Dios desde el cielo no podía ver a mi pollo por culpa del maldito techo del cuartito de alquiler donde mi vieja me dejaba encerrado cuando se iba a trabajar. Así que en el platito de plaqué en el que lo había puesto a Wilfredo, lo saqué por la ventana y lo puse en una mesa que había arrimada en la pared por el lado de afuera.&lt;br /&gt;Allí lo vería la divinidad, que aguijoneada por mis súplicas inocentes, me haría el favor de darme bola. Seguí orando y al rato, ya no estaba el pollo. Asumí con alegría que éste ya se había levantado y estaba comiendo retoños de pasto en el patio de la casa, pero lo que había ocurrido era exactamente lo que ustedes están pensando: Un gato corría con Wilfredo en el hocico sin que yo pudiera hacer nada. Yo le había fallado a Wilfredo dos veces. Había prometido protegerlo, y lo había matado; lo tenía que resucitar, y más bien lo entregaba para que un gato se lo comiera como si fuera un animal muerto. Wilfredo no era un animal, era mi amigo.&lt;br /&gt;Entonces me volví con rabia hacia la tele y violentamente cambié el canal en el que predicaban "la palabra" y lo dejé en uno que mostraba a Jerry corriendo por su vida mientras Tom estaba que lo alcanzaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí fue cuando me dije que si EL no podía revivir a un triste pollo niño por el pedido de un chico libre de todo mal (o sea, algo súper fácil ya que él era Dios pues), entonces yo no podía creer que él haya creado el universo. Aunque claro, tal vez como él había creado todo, y podía darse el lujo de ser bueno o ser malvado si le cantaba la voluntad, entonces bien podía no darle la gana de revivir al pollo. Pero yo fui intransigente, no habían excusas que valgan: Renuncié a EL de plano y me juré a mí mismo que por pura represalia a su intransigencia yo no le haría caso en eso de matar a mi madre. Y no lo hice. Creo que estamos a mano. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-5646041882827156105?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/5646041882827156105/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=5646041882827156105&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/5646041882827156105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/5646041882827156105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/09/de-cmo-un-pollito-me-volvi-ateo.html' title='DE CÓMO UN POLLITO ME VOLVIÓ ATEO'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SNGdzIpSSKI/AAAAAAAAANA/zaK8Dwyealw/s72-c/Pollo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-4484675948854022004</id><published>2008-09-08T05:49:00.000-07:00</published><updated>2008-09-08T06:09:30.249-07:00</updated><title type='text'>ESTO NO ES LO QUE PARECE...</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SMUjkSUcN2I/AAAAAAAAALY/BO99IM375Bg/s1600-h/grafica2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243636447442646882" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SMUjkSUcN2I/AAAAAAAAALY/BO99IM375Bg/s400/grafica2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SMUhQ2oizLI/AAAAAAAAALQ/6DwoK_WSVhI/s1600-h/grafica.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;A Vicente…Por su muerte tan…&lt;br /&gt;A Auter, por haberse jodido la vida por tan poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa no tuvo que ver con otra… pero sí tuvo si uno se lo piensa bien.&lt;br /&gt;Nadie se extrañó de que le volaran la cara de un escopetazo porque la mitad de los hombres presentes en la fiesta la noche de su muerte tenían motivos para matarlo al igual que casi la totalidad de las mujeres. Él era de esos tipos que se agarraban lo que querían ya sea con su encanto de actor de cine o con el poder de la plata de su viejo que siempre se encargaba de arreglar los entuertos de su hijo por las buenas o por las malas. Después de todo, en esa época los Fernandez eran la ley en Santa Rosa y cualquier disputa con ellos era señal de que se estaba cayendo en desgracia. Y es que en un pueblo de gente pobre que se ganaba la vida sembrando arroz o cortando madera en nuestros famosísimos aserraderos, una miseria de plata en un arreglo “por las buenas” apaciguaba las broncas. O eso parecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adrián no era malvado, al menos eso había dicho el cura el día que dimos nuestra primera comunión, aunque él se rió un poquito mientras hablaba el cura porque él iba a la Iglesia no por ser un buen cristiano, sino porque ese era un buen sitio para conseguir muchachas, no necesariamente vírgenes, pero muchachas al fin. Bueno, Adrián sí era malvado, pero su maldad radicaba más que en una inquietud de espíritu, en una especie de tradición familiar que incluía entre sus virtudes la prepotencia y el despilfarro que le daba el poder de la política y el dinero de su familia. O sea, era malo porque se lo habían enseñado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo lo empecé a odiar a Adrián el día que se robó a plena luz del día a la Carmen. Ya saben, Carmen era la sensual hermana mayor de algún amigo por conveniencia. O sea, era bueno ser amigo de Ismael porque así uno podía ir a su casa de tablas y piso de tierra apisonada y verla a la Carmen de shores apretados y polera con sus tetas alegres, lavando sus calzones agachadita sobre una lavandería de cemento. Lo que más recuerdo de esa época eran los calzones de Carmen secando en las noches bajo un foco de 100 watts que se pasaba las horas de oscuridad chamuscando insectos. Recuerdo el olor de los insectos y los calzones de Carmen. Creo que esa fue mi primera experiencia verdaderamente sexual…&lt;br /&gt;Por eso es que lo odié a Adrián cuando las viejas empezaron a correr el rumor que después se hizo un chisme. “Adrinacito se ha robau ahora a la hija del peón de los Gutiérrez, un tal Vargas. A ese hombre la mujer y la hija le salieron putas, eso es castigo de Dios nomás”.&lt;br /&gt;No, Adrián se podía robar a todas, menos a Carmen. Aquella fue la primera vez que le dije hijo de puta a alguien, pero en ausencia. Apreté los puños y dije: Adrián se da el lujo de ser un hijo de puta y nadie lo castiga…&lt;br /&gt;Carmen tenía 20 años y se paseaba con el desenfado de una mujer que se siente inalcanzable entre nosotros, una muchachada descalza y calenturienta de 15 años que la habíamos convertido en nuestra diosa del sexo. La habíamos visto bañarse y luego cambiarse delante de nosotros cuando no estaban sus padres en casa (pese a las malas caras de su hermano Ismael). La habíamos visto tantas veces envuelta en esa su piel blanca moteada de negro en la entrepierna y las axilas que mi generación de amigos se inició en el ejercicio de la masturbación pensando en los senos y en el culo de Carmen, y pensando también en ese olor raro que dejaba Carmen en el aire cuando pasaba por nuestro lado. Ella pintaba el aire con un olor que después reconocí cuando metí por primera vez mi boca entre las piernas de una mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y bueno, cuando Adrián se la robó a plena luz del día no lo detestamos a él, sino a ella. Desde ese día yo ya no me quedé más tiempo que el verdaderamente necesario en el cuartito de tablas que me servía de ducha usando para ello agua de un balde. No me hice más la paja pensando en ella. Pensaba en Madonna que entonces se veía peor que ahora pero que era lo más bello que la Tv me había regalado.&lt;br /&gt;Adrián se la robó a Carmen como es debido: le endulzó el oído la noche anterior en un encuentro en la plaza después de misa, al día siguiente la fue a recoger para después re cojerla los otros días, puso las pilchas de ella en el cuello del caballo y con una mano la hizo volar hasta las ancas del animal para luego llevársela a una de sus estancias a la mitad del monte por dos semanas. Después, a caballo como se había ido, la trajo evidentemente recojida y la botó en la puerta de su casa como una bolsa de papas y se fue tranquilisimo, como si recién acabara de ir al baño. Carmen quería salir de pobre y Adrián fue una muy mala opción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adrián tenía 18 años y era mi compañero en el colegio. Iba al colegio porque le daba la gana y perdía los años porque le daba la gana también. El colegio, al igual que la Iglesia, era un buen sitio para conseguir mujeres. “Con las tierras y la vacas de mi herencia puedo vivir 300 años sin preocuparme en la minucia de trabajar” me dijo la única vez que miró para abajo y me habló como para explicarme el porqué siendo tan grande era mi compañero de curso.&lt;br /&gt;Cuando Adrián se deshizo de Carmen dejándola mancillada en la puerta de su casa, el padre de Ismael de pura impotencia amarró a Carmen con una cadena de perro en un árbol de tamarindo que había afuera de su casa de palma y barro. La tuvo allí sometida a la humillación de la vergüenza familiar sin darle de comer ni de beber por cuatro días hasta que los tobillos le sangraron y los perros callejeros se empezaron a alborotar con el olor de Carmen. Después nunca más supimos de ella. Salvo que había tenido un novio cuando se fue con Adrián.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche de su asesinato, Adrián llegó a la fiesta solo. Llevaba el cabello amarrado con una cola de caballo, su sonrisa impecable, unos zapatos reebok negros, un jeans azul, una camisa de marca color crema y todo eso metido en el aura de su perfume amaderado de Lacoste. Pasó por mi lado, caminó entre la gente sin ser tocado por nadie, se sentó en una mesa reservada para él frente a la pista de baile, manoteó socarronamente al pasar el culo de la reina del carnaval de ese año sin que nadie le diga nada y amargado por quién sabe qué empezó a molestarlo a Rodolfo tirándole bolitas de papel servilleta mojado en cerveza.&lt;br /&gt;Rodolfo era un tipo mayor que Adrián, pero que parecía menor que yo por su estatura pequeña. Ni siquiera llegaba a la condición de enano, era más bien alguien adulto metido en el cuerpo de un niño, de modo que para dejar clara su situación le habíamos puesto por sobrenombre “el viejo”, el mismo nombre de esa serie alemana de detectives que salía en el único canal visible en el pueblo. Bueno, a veces el canal de mierda no funcionaba, así que había que mover el bambú que sostenía la antena hasta encontrar la puntita de las hondas de Tv. Pero esa es otra historia.&lt;br /&gt;Con Rodolfo jugábamos al fútbol por las tardes y en la mañana él se pasada la jornada vendiendo empanadas de arroz y queso por las calles de tierra roja de Santa Rosa. De él no sabíamos nada porque en realidad vivía en otro barrio y llegaba hasta nuestra calle para sumarse a la fiesta del futbol descalzo sobre pasto y luego se iba casi sin decir nada. Le molestaba que se burlen de su estatura, así que lo hacíamos con más ganas para empute de él aunque nunca llegaba a la violencia para defenderse, amén de uno que otro ademán de silencioso y profundísimo disgusto.&lt;br /&gt;De modo que esa noche a nadie le importó que Adrián moleste a Rodolfo, ni a ninguno de los otros tres tipos a los que estuvo molestando el hijo mayor de los Fernández, tirándoles igual papel mojado en cerveza sólo porque en ese momento le cantaba el culo el joder a la gente.&lt;br /&gt;Ismael estaba parado conmigo junto a la puerta de entrada de la fiesta. No habíamos entrado porque la cerveza era cara y la mujeres no nos miraban ni por chiste, así que no valía la pena gastar una plata que no teníamos por tan poco premio. Cuando Ismael me señaló el sitio donde estaba el que había sido novio de Carmen tuve un mal presentimiento. Vi a un morenísimo peón de ojos indios y torso de cargador de troncos que miraba con más que odio a Adrián Fernández, el pobre Adrián que envuelto en su colonia europea y sus camisas de marca, se cagaba en todos con su mirada de desprecio rodeado por dos guardaespaldas inexpresivos sentados a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces apareció por la calle el padre de Carmen que venía decidido a entrar a la fiesta, pero Ismael y yo lo detuvimos en la puerta para que no lo hiciera y se quedó hablando a gritos con nosotros, diciendo que eso no se iba a quedar así, que nadie se iba a ir a burlar de él de esa manera, que siempre había sido un buen ejemplo y había cumplido a cabalidad el papel de padre y madre desde el día en que la mamá de Carmen e Ismael se había fugado con un catequista católico. Mientras el hombre evidentemente alcoholizado hablaba, vi salir de la fiesta al novio de Carmen con la notoria convicción de vengarla esa misma noche. Detrás suyo salió Rodolfo y dos tipos más que no reconocí y cada uno cogió caminos diferentes en esa noche que preludiaba algo más que lluvias. Al final Ismael entró con su padre a la fiesta resignado ante la imposibilidad de hacer cambiar de opinión a su padre y decidido a ayudarlo en lo que sea necesario. Lo vi mirarme como pidiéndome auxilio, pero yo por cobardía no me atreví a sumarme a aquello y me quedé parado en la puerta, sin saber qué hacer. En un momento a otro alguien entraría a la fiesta y le daría un arma al peón de los Gutiérrez, a ese al que la mujer y la hija le habían salido igual de putas según decía la gente desde la fuga de Carmen.&lt;br /&gt;Adrián bailaba cumbia pegadito con una chica que acababa de llegar de la ciudad y que no le conocía la fama de malnacido que lo seguía en cada esquina de Santa Rosa. Era una chica bonita, demasiado niña bien como para bailar con otro en esa fiesta de sábado en un pueblo de peones.&lt;br /&gt;El novio de Carmen volvió a la fiesta con tres tipos más y se sentaron sin disimulo a dos mesas de la Adrián. Uno de los guardaespaldas de su padre se acercó a decirle algo al oido mientras bailaba y fue entonces que Adrián le clavó sus ojos burlones al novio de Carmen y se llevó la mano a la cintura para advertirle que estaba armado, de modo que no se enteró de nada cuando le deshicieron la cara de un escopetazo.&lt;br /&gt;No se enteró cuando su asesino avanzó entre la música, la borrachera y la multitud con la escopeta de cazar tigres de sus patrones; ni Adrián ni sus guardaespaldas le dieron importancia cuando el muchacho llegó hasta la cara de Adrián. Le miró a los ojos y de un tiro que dejó a un guardaespaldas herido, vengó sin mayores aspavientos y delante de todo el mundo el puñetazo que le había dado Adrián sólo porque sí después de haberlo jodido toda la noche con los benditos papelitos mojados en cerveza. Adrián no debió molestar a Rodolfo. Rodolfo era un tipo que no molestaba a nadie y que claro, como todos nosotros, seguro estaba aunque sea un poquito enamorado de Carmen. Por eso se venía desde el otro barrio a jugar fútbol con nosotros pese a que nos burlábamos de su tamaño, para verla a ella aunque sea un ratito, sentada sobre el pasto con el sexo ceñido por los shores y la ausencia de ropa interior, mostrando bajo la blusa sin sostenes el milagro de esas tetas cuyo recuerdo lo seguirán consolado también en los años que aún le quedan por vivir en la cárcel. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-4484675948854022004?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/4484675948854022004/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=4484675948854022004&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4484675948854022004'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4484675948854022004'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/09/esto-no-es-lo-que-parece.html' title='ESTO NO ES LO QUE PARECE...'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SMUjkSUcN2I/AAAAAAAAALY/BO99IM375Bg/s72-c/grafica2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-7140685202679524406</id><published>2008-08-16T06:04:00.000-07:00</published><updated>2008-08-16T06:57:58.287-07:00</updated><title type='text'>SOBRE EL TRONO ESMALTADO, BOCA, FUGUET Y UN ACIDO CONTRA LA SARNA</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-large;"&gt;Nadie me preguntó pero lo voy a decir sólo porque me da la gana. Hoy me di cuenta que la inspiración es como la arrechura, si no la soltás cuando es debido después la paja te sabe a poco. Algún cófrade de los cinco dedos de furia podrá decir que eso es un consuelo, que gracias a los cinco dedos de furia me he evitado esa dura y fea enfermedad venérea que es la crítica. Ellos me hubieran dicho: pobre diablo sin talento; y yo de una los hubiera tratado de hijos de putas así sin vaselina. Pero hoy no quiero escribir, no tengo un "tema" y hablo de la inspiración nomás por no decir que alguien volvió a trancar mi trono esmaltado. Hoy me siento raro, no sé, es una mezcla de muchas cosas. A ver... Boca campeón, Fuguet y su modo mapuche de bañarse con paraguas, la influencia de Carpentier que me sigue con la tenacidad de una "ella" despechada, pero por sobre todo, me jode mucho la sarna. Sí, sarna. Todo yo huelo a ese ácido amarillo de olor penetrante que me tengo que untar en el riel erguido de mi cuerpo con un trapito húmedo cada mañana. El ataque del bicho subcutáneo me ha develado en toda mi debilidad: Soy nomás un pobre y triste mortal...y encima sarnoso.  Como no quiero pensar en la sarna, ni en Boca que ya no es campeón de nada, ni en Carpentier, pienso en Fuguet. Me acabo de dar cuenta de que a Fuguet sólo lo entiemdo cuando estoy adormercido por la coca o cuando estoy moviéndome interiormente en el trono esmaltado, descargando vainas de verduras y tomates en el retrete. Las estupideces bien escritas que traen sus libros se entienden tan bien en esas circunstancias, que deberían venir con un rotulito desde la editorial que diga: Libros para leer cagando. &lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-large;"&gt;No puedo negar que Fuguet me ha impresionado, incluso le he dicho al marrano que me lo recomendó en el diario que es uno de los cinco tipos que no me aburre de principio a fin. Sospecho que esa empatía se debe a que él escribe sobre hijaeputeses que a mí me hubiera gustado vivir. Sin embargo, no ha escrito sobre nadie pintado de amarrillo  por el ácido contra la sarna. Yo lo haré. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-7140685202679524406?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/7140685202679524406/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=7140685202679524406&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/7140685202679524406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/7140685202679524406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/08/sobre-el-trono-esmaltado-boca-fuguet-y.html' title='SOBRE EL TRONO ESMALTADO, BOCA, FUGUET Y UN ACIDO CONTRA LA SARNA'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-3390005230361178312</id><published>2008-08-16T06:02:00.000-07:00</published><updated>2008-08-16T06:03:43.210-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-3390005230361178312?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/3390005230361178312/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=3390005230361178312&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/3390005230361178312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/3390005230361178312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/08/blog-post.html' title=''/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-824375173304551629</id><published>2008-08-06T10:59:00.000-07:00</published><updated>2008-08-06T11:01:43.948-07:00</updated><title type='text'>SOLO ANA NO ES FELIZ (RELOADED)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJnm-aQ6bDI/AAAAAAAAAKM/K-o7UdhXvA0/s1600-h/Las%20Meninas[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231466402044079154" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJnm-aQ6bDI/AAAAAAAAAKM/K-o7UdhXvA0/s400/Las%2520Meninas%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Me jodieron la vida. Me la jodieron, te lo juro por el Dios de estos pendejos.&lt;br /&gt;De chica me robaron la inocencia con un ataque animal en mi cuarto rosado y de grande se limpiaron el culo con mi amor sin más consideraciones que la de mentirme que me llamarían después y yo les creí, no por ingenua, sino por que no me quería sentir mal, sucia, ya sabés, lo que sentimos algunas mujeres después de toda esa revolcadera que queremos pensar que tiene algo de romántica. Y ojo que esto no es una queja, es nada más un inventario de desmadres interiores, una justificación para los puntitos rojos en mis brazos.&lt;br /&gt;Después de todo eso ahora me venzo a mí misma para acercarme a la gente con mañas de cazadora, para sentirme deseada, para tender emboscadas, para darle alas a los gavilanes y después cortárselas de un solo tajo (las alas), o sea, hacerles daño de verdad. Pero claro, eso no los daña nada, pero me consuela pensando que sí.&lt;br /&gt;Para no sentirme boluda por culpa de los hombres, me volví adicta a comer corazones y a pisar poemas y mariconadas por el estilo de aquellos que sí me respetaban, y después de eso, cuando jodo el alma de un tipo buena gente y me usa un cabrón más (ya sin la promesa de llamarme), me vienen las depresiones de mamá, el asma de papá, las medicinas que yo consigo sonriéndole a algún vendedor de farmacia y el alcohol de automóvil que me tienen el hígado hecho un queso suizo o una luna de los cuentos que me contaban cuando era chica y feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vos no me conocés, pero tuve que decidir entre volverme loca o pegarme un tiro. Así que ahora me ves aquí, con esta cara de mierda, con este horrible dolor menstrual que no merezco pero que es lo menos doloroso de todo lo que me duele. Te paraste porque me considerás bonita todavía o porque llamé tu curiosidad con mi boca pintada de azul y mis uñas negras.&lt;br /&gt;-No, no fue eso, quiero ese disco de los Stones…&lt;br /&gt;Me ves en esta acera vendiendo cosas que no son mías, me ves con un ataque de nervios que hace que mi cuerpo suelte un olor asqueroso, con un cigarrillo de albañil en la boca, vendiendo mis cosas a un precio de risa para irme al carajo de una vez por todas. Quiero comprar un arma.&lt;br /&gt;-Pero ya te dije que no me interesás vos ni tu vida, quiero ese disco de los Stones…&lt;br /&gt;No, no pensés que me voy a matar, lo he deseado muchas veces pero jamás sucede...A lo sumo cuando voy caminando por la acera y me tropiezo delante de todos, ahí me muero un poquito de pura vergüenza, pero que yo sepa nadie se ha muerto completamente de vergüenza. Me muero un poquito cuando creo que empiezo a querer a alguien y entonces me vienen los ataques de vómito en un restaurate que él pagó para impresionarme (no sabe que eso no hace falta). También me muero un poquito en la universidad (que ya no puedo pagar) ante la mirada y los cuchicheos de todos esos imbéciles que no saben lo qué es un aborto o que un abogado obeso y borracho se te duerma encima. Me muero un poquito cuando debo contestar esas llamadas de números desconocidos a mi celular y después debo acudir sin hacer preguntas a la dirección indicada con condones en el bolso y otra vez la nausea que me hace dar vueltas la cabeza. Ahí me muero un poquito, pero después de limpiarme la boca y alisarme el pelo con fingida dignidad, debo seguir viviendo como todo el mundo, quizá un poco peor, pero viviendo al fin. Ya te dije, no me voy a matar, yo voy a....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Mientras Ana me habla mirándome con mil caballos rabiosos corriédole por los ojos, oscurecida por los nubarrones de su maquillaje, mientras me cuenta de cuando en su propia casa su tío la violó a los 9 años mientras sus padres reían en medio de un a partida de naipes en la pieza de al lado, mientras me habla de la rabia que le da el que sus viejos no se hayan dado cuenta de la culpa que la comía por dentro creciendo sin decir nada; mientras confiesa que el imbécil de su novio de los 16 años le creyó que era virgen la primera vez que hicieron el amor, y el novio de los 18 la dejó enamorada y llorando como una niña sólo porque se cansó de ella y de sus delirios; mientras ocurre todo eso, no sé por qué me le quedo mirando a Ana. La miro a los ojos que se mueven nerviosamente, miro sus dedos cerrados sobre el cigarro, flaquitos y temblorosos, y me sorprendo pensando en el tamaño de la bronca que la pudre por dentro como un cáncer pese a sus 18 años. Llego a la conclusión de que ella tiene la absoluta certeza de que toda la miseria del planeta se posa sólo sobre sus hombros y que el resto del mundo es absolutamente feliz.&lt;br /&gt;Por decir algo para que se calle y me venda el disco le digo:&lt;br /&gt;-Pensá en Irak.&lt;br /&gt;Me dice con cara de odio: Pensá en algo que te penetra el cuerpo mientras te tapan la boca a los 9 años y te dicen que si gritás, le van a decir a tu papá sobre lo mal que te estás portando...&lt;br /&gt;Cuando termina de hablar se va y deja en la acera las cositas que estaba vendiendo. La veo alejarse vestida toda de negro con sus botas punk, su cinturón de metal, su blusa ceñida al cuerpo y su cabello azul. Me levanto el disco de vinilo de los Stones, dejo la plata sobre la sábana donde está el resto de sus cosas (una casita Barbie, una novelita de Cuauhtemoc Sánchez, un poster de Hendrix) y también me alejo sin mirar atrás, sin ver si la plata que yo dejé y las cosas que ella dejó se las lleva el viento o alguien más.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-824375173304551629?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/824375173304551629/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=824375173304551629&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/824375173304551629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/824375173304551629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/08/solo-ana-no-es-feliz-reloaded.html' title='SOLO ANA NO ES FELIZ (RELOADED)'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJnm-aQ6bDI/AAAAAAAAAKM/K-o7UdhXvA0/s72-c/Las%2520Meninas%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-7585281401164605352</id><published>2008-08-06T09:55:00.000-07:00</published><updated>2008-08-06T09:57:06.064-07:00</updated><title type='text'>DESEADA DESNUDA EN LA VENTANA SAGRADA (RELOADED)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJnXyIYMg5I/AAAAAAAAAKE/I0273dJFqFg/s1600-h/espalda[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231449698409939858" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJnXyIYMg5I/AAAAAAAAAKE/I0273dJFqFg/s400/espalda%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://antanasdrake.blogspot.com/2008/02/deseada-desnuda-en-la-ventana-sagrada.html"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;DESEADA DESNUDA EN LA VENTANA SAGRADA&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Deseada apareció en la ventana como si hubiera sido un ángel de la pasión invocado por un hombre que no se arrepiente de nada... Un ángel de ojos de gata, piernas con liguero y una iguana tatuada una cuarta al sur del ombligo que venía a anunciarme cuál sería mi futuro si yo me atrevía a conocerla en su cama.&lt;br /&gt;De golpe, como si en mi interior se hubiera hecho pedazos un avispero armado hasta los dientes, a Deseada la sentí goteando entre mis piernas. Goteaba, pero no en una forma líquida como hubiera podido esperarse, sino más bien en gotas de un hambre sobrenatural, de un hambre vital que me desataba una cosquilla en la panza que apenas me dejaba respirar cada que ella aparecía en mis epifanías del recuadrito de la ventana…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que cuando ella floreció en al ventana mágica pensé: Mi cuerpo es una boca que la quiere comer…Y ella es su sexo que me mira: cuatro pétalos que me hablan con su lengua universal y su líquida voz profunda; una fuente de la que deseo beber hasta morir y resucitar de nuevo en la asiria cuna de su pubis…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que ella se hubiera dejado ver a través de esa ventana mágica que unía su mundo y el mío, yo acababa de escribir con la desazón de todos mis días repetidos (que me zumbaban en los oídos como si fueran tubos de neón): El mundo no me gusta como es… sólo me gusta como lo describo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ella y sus tatuajes de iguanas, salamandras y dragones derrotados por rosas irrumpieron de nuevo en los escombros de mi vida y me dijo con palabras que despertaron al alacrán que dormía tumbado en el hueco de mi corazón: Quiero conocerte alguna vez, quiero que nos sentemos en una terraza mirando al mar con una vela y un cabernet de por medio. Quiero que hablemos como si nos conociéramos de toda la vida. Yo quiero…&lt;br /&gt;Le dije:&lt;br /&gt;- Traigo el alma en harapos, pero sé que vos querés volar y esconderte, como el hada tatuada en tu piel, como esa serpiente negra que te penetra por los poros y se enrosca debajo de tu lengua. En mi corazón vive un alacrán y tengo el pecho hecho un hormiguero...pero los ojos se me vuelven pies que bailan cumbia cuando te leo... No sé si quiero vernos.&lt;br /&gt;- Igual quiero vernos.&lt;br /&gt;- ¿Y qué pasa si después me vuelvo un adicto a vos? A lo mejor, mis ojos, mis manos, mi boca y mi olfato se niegan a percibir el mundo si no es a través de la atmósfera violeta que generás a mi alrededor, aún cuando no puedo oler el sabor de tu cuello, aún cuando no puedo quitar con mis ganas el cabello que cubre el misterio resguardado por tus hombros...&lt;br /&gt;-¿Qué me harías en la terraza junto al vino, frente al mar?...&lt;br /&gt;-Los tres primeros días, todo menos daño…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me encanta leer tus cuentos. Mi imaginación vuela con tus palabras. Te tengo en mis pensamientos, también quisiera tenerte en mi biblioteca, pero antes en el olor de mi almohada...&lt;br /&gt;-Empiezo a pensar en vos…&lt;br /&gt;-Me siento halagada.&lt;br /&gt;A Deseada la veía a través de la culebra de sus palabras, pero no estaba, sabía que respiraba porque sentía yo su aliento en mi cara. Las manos me sudaban de ansias ahí sentado frente a la ventana sagrada por donde ella había vuelto a entrar en mi vida. Hablando con ella sentía que el moho que se había apoderado de los pasadizos de mi mente hasta ayer nomás sucumbía como una enfermedad por fin derrotada. El meteoro que había despedazado mi alma amenazando con acabar la vida que yo conocía hasta entonces, poco a poco se iba desmigajando como un pedazo de pan con el viento purificador de las palabras que iba dibujando Deseada delante de mis ojos…&lt;br /&gt;- Pese a la cordillera, las sensaciones se sienten tan cerca…&lt;br /&gt;- Siento como si el calor de tu cuerpo aún impregnara mis manos (nunca la impregnaron, pero prometo que lo harán), como si tu boca aún retumbara en la mía. Siento como si te estuviera esperando en un rincón apartado en la playa…Como si te acabara de divisar a la distancia…acercándote con una toalla y con una botella, espero de Merlot, sin ropa interior.&lt;br /&gt;- Siento calor&lt;br /&gt;-¿Dónde?&lt;br /&gt;-En todas partes.&lt;br /&gt;- ¿Calor de cama destendida? ¿calor de piel estremecida por un aliento que sube montado en una lengua desde el misterio de tu sexo?&lt;br /&gt;-Todos…&lt;br /&gt;- Llevo un terremoto dentro. Pienso en vos tendida en la playa. Sé que los besos no se agradecen. Se los toman, se los agarra como rehenes...y se pide una gran recompensa por ellos hasta declararnos adictos irremediables, hasta andar desnudos y decir: Soy Antanás y soy un adicto a tus besos...Soy Deseada y soy adicta a tu adicción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras de Deseada florecen en la ventana sagrada una y otra vez como esos cratercitos de agua que provoca la lluvia cuando cae sobre un río… La puedo ver como a un dibujo que ella ha hecho y me ha mostrado (una espalda femenina)…La siento sentada sobre mí mientras me habla en azul, mientras me explica que sus tatuajes (un hada sensual que la hacen volar sobre el azul del mar y el cielo, y una culebra negra que significa libertad y todas las cosas que se esconden en los músculos del azul, el púrpura y el negro)... Me explica sus tatuajes y yo le vuelvo a clavarlos dedos en las caderas mientras la leo...&lt;br /&gt;Ella ha dicho con sus manos elocuentes (no sé por qué pienso siempre en los talentos de su boca): Ojala alguna noche soñés conmigo…&lt;br /&gt;-Mañana habrá un cuento para vos.... tu nombre será...Deseada....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces la cadena de palabras escritas que nos unen se rompe y ella desaparece al otro lado de la ventana mágica que ahora tiene escrito en la frente: Deseada aparece como no conectada… A la desazón de esa marcha, el alacrán de mi pecho se tumba de nuevo en el hueco de mi corazón y entonces, tratando de no respirar para mantenerte dentro de mí antes que terminés de desaparecer, te empiezo a escribir este cuento...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-7585281401164605352?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/7585281401164605352/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=7585281401164605352&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/7585281401164605352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/7585281401164605352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/08/deseada-desnuda-en-la-ventana-sagrada.html' title='DESEADA DESNUDA EN LA VENTANA SAGRADA (RELOADED)'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJnXyIYMg5I/AAAAAAAAAKE/I0273dJFqFg/s72-c/espalda%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-1139948828467802747</id><published>2008-08-06T09:44:00.001-07:00</published><updated>2008-08-06T09:48:14.660-07:00</updated><title type='text'>CASSANDRA (RELOADED)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJnVohJG1tI/AAAAAAAAAJ8/D8m622vKiJQ/s1600-h/15-06-08_1723[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231447334235592402" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJnVohJG1tI/AAAAAAAAAJ8/D8m622vKiJQ/s400/15-06-08_1723%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;ANTANAS DRAKE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica de la foto me miraba desde lo más profundo del abismo claro de sus ojos y su cuerpo invisible era tan ajeno a ella que parecía sólo un muro de carne transparente dejado ahí, abajo del marco de la foto, por puro accidente… A mí en cambio me hubiera gustado decir que me parecía una puta, pero la verdad es que se la viera por donde se la viera, no lo parecía y eso que conozco algunas que no parecen pero se las huele a cuadras que lo son … La chica de la foto (desde la cintura para arriba) parecía abandonada en su marco de exposición como a propósito para que yo la encuentre ahora, como la había encontrado hacía diez años en otra exposición y me le había quedado mirando con la misma expresión idiota con la que la miraba ahora… Yo en cambio deseaba a una mujer y ya tenía a alguien en mente. Pero soy el menos popular de los dos (lo descubrí con la dama Placeres), así que suelo dejar que él meta la pata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La boca de la chica de la foto estaba, pero no existía, igual que su cuerpo, que no entraba en la imagen, pero yo sabía que estaba ahí como una bolsa de algo olvidada por alguien bajo su cabeza. Toda ella era su rostro en blanco y negro, iluminado por el candor de una edad inocente que dejaba salir sin maldad los puñales del arcoiris bicolor de su mirada. Así, sin moverse, la foto soltaba ese enjambre de su propio ser a través de la rasgadura en la malla de la ventana, tras la cuál ella había sido capturada por el fotógrafo hacía tal vez unos sesenta años. Yo no hablo bien como lo hace Ernesto, pero eso no es mi mayor problema. Cuando debo decidir, elijo la peor de las alternativas y pese a que suelo fracasar por la estupidez de este tipo, siempre tengo el ánimo renovado para intentarlo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la ví en esa galería, la sentí indefensa, desvalida otra vez en mis senderos de caza como una trampa de amargura para que yo me la coma todas esas veces con los dientes de mis ojos cariados. Allí, de pie ante ella, me invadió la sensación de que la habían dejado de nuevo a mi merced para que yo la trague como siempre tras los labios sangrantes de mis párpados, para que ella me siga mirando por dentro ensombrecida por la oscuridad de mi propio ser, lista para decirme algo sobre mi futuro con esa su boca siempre a punto de moverse. No hablés de bocas, ante todo por favor no hablés de bocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica de la foto me miraba a dos metros de distancia, a muchos años de distancia, con la boca sellada por el paso de los años, pero igual, con el ánimo evidente de estar a punto de decirme algo. Sabía que estaba a punto de hablar no sólo por la elocuencia de su mirada con sabor a vino blanco alemán, sino también por esas galaxias que rotaban y rotaban en su mirada soltando un zumbido eléctrico cuyos eslabones sonoros unidos daban como resultado algo como un nombre de mujer. El zumbido (como el de un tubo de neón en una carretera por donde no pasa nadie) sonaba como el nombre de una mujer que había hablado por teléfono conmigo hacía diez minutos, esa, la que me había invitado a la galería sólo para probarse a sí misma que yo, pese a todo, podía ser una compañía agradable. No, vos sos un idiota, eso es lo que sos, que hacemos en una galería, se puede saber que hacemos en una galería.&lt;br /&gt;Pero ese nombre en la boca de la foto era un mensaje imposible de determinar por la lejanía de su voz de galaxia y por mi torpeza de terrestre incapaz de entender su maldita poesía-zumbido-eléctrico, de modo que el nombre que la foto zumbaba desde su boca que no decía nada se quedaba flotando a la mitad del puente de aire que nos unía a dos metros de distancia y se perdía con el ruido de la ciudad que ladraba al otro lado de la ventana. Perra, te digo perra, te gusta, perra oh tu boca es para los guinnes.&lt;br /&gt;Cuando tuve la certeza que era un nombre lo que se hacía pedazos entre el silencio de ella y mi ansiedad por oírla, supe sin temor a equivocarme que la chica de la foto en su violento no decir nada quería decir: Cassandra, porque yo quería oír: Cassandra. Si, siii Cassandra…Presentanos a tus invitados, los queremos conocer…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SEGUNDA PARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de entrar en la galería donde estaba la chica de la foto, yo había andado cabizbajo sobre el asfalto y el lodo de esta ciudad sin corazón tratando de meterme en el cuerpo un poquito de calor y de ganas de vivir. Había andado húmedo bajo la oscuridad del cielo de algodón quemado, con las manos en los bolsillos, imitando con mis gestos de alguien acabadito de putear a toda la urbe tomada por la melancolía del frío y por la maldad de esa lloviznita de noche de tragedias que hacía muchos años yo le había puesto por nombre María lloviznita. Yo conocí una María que hasta ahora ostenta el record de ser la inspiradora de mi mayor número de pajas…En cuanto a la llovizna, la primera vez que tuve la oportunidad, le desaté un aguacero en la cara diciéndole que eso estaba bien, que así se jugaba al papá y a la mamá en el pueblo de donde yo venía. Es que era una mujer demasiado bella y nada exigente como para dejarla desperdiciarse en una celda de un hospital psiquiátrico. Y bueno, también fue la causa de que me echaran de ahí, pero la seguí pensando, por mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío llegaba en forma de apaches transparentes que aparecían por las esquinas de la ciudad adormilada lanzando gritos de guerra que a mí y a los perros nos hacían poner la carne de gallina. En esas reflexiones andaba yo camino a mi encuentro con Cassandra para ir a la galería de arte, cuando una flecha de aire me pasó cerca de la cabeza. Me apegué contra la pared de la acera y me cagué en la madre del fucking apache que una vez más había atacado a traición. Un jeep con la música a todo volumen pasó corriendo por la mitad de la calle y con el calor de su motor aplastó al apache y dejó a su caballo herido de muerte. El espectro del frío se alejó de la escena apenas arrastrado por su caballo fantasma que se fue cojeando, mientras que la flecha apache que yo esquivé había ido directo a la barriga de un tipo sin edad que esperaba un bus al borde de la calle iluminada por un foco del alumbrado público. El hombre recibió el impacto y se acurrucó tanto que pareció doblarse en dos. Después estornudó bajo su paraguas negro que hacía más negro su sobretodo a lo Humprey Bogart y de urgencias paró un taxi para que lo saque de una vez de aquel lugar que lo acongojaba de tal modo que sentía que todo el aire del mundo trataba de aplastarlo mientras el corazón se le iba apagando con una fuerte explosión de dolor en el pecho. No me importó su suerte. Era otro desconocido infeliz que recibía por mí el flechazo apache. Me gusta cuando hablas así, porque estás como presente…tenes un cigarro. Cierto, no fumas. Y como hacemos, no dividimos de a un pulmón. Ja, chiste nomás es. Como se ve que no tuviste infancia jaja. Pendejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otros fríos menos malparidos que este, en vez de apaches alcoholizados solían llegar piratas vestidos de fiesta y aún en los fríos más benevolentes y casi rosaditos, aparecían excitantes y aéreas amazonas desnudas montadas sobre perros negros hechos también de aire frío. Pero este era uno de esos fríos de tan malos augurios que nos había tocado la desgracia de que nos lleguen apaches pintados para la guerra. Me aburro.&lt;br /&gt;Esos no se andaban con vueltas como los piratas que se conformaban con anidar en las entrepiernas de impotentes buenos tipos y de frígidas malparidas, o como el de las amazonas montadas en perros que me daban temas para ricas pajas en la oscuridad de cualquier esquina. Yes sir!!!&lt;br /&gt;El frío de apaches se llevaba sin mayor trámite al otro barrio a los indigentes, a los viejos enfermos que eran una carga para sí mismos y a todo aquel que no podía defenderse del frío con una buena manta o con un buen cuerpo calentito dormido al lado, aunque sea sólo por cumplir con la sociedad que ve en la familia su núcleo fundamental según dijo la fiscal que un día quiso mandarme preso por un crimen que no cometí. Follada sea mil veces por un cerdo enfermo. Amen.&lt;br /&gt;En el tiempo de calor, la ciudad hervía en cada litro de su asfalto y de sus paredes y el aire se ponía húmedo como una boca tapada por otra y pesado como un cuerpo sudoroso tensionando sus músculos o su flacidez sobre otro. En el calor no llegaba nadie, ni apaches, ni piratas, ni putas montadas en perros, salvo juanito-el espíritu de la lujuria que se encendía como napalm en la ropa ceñida y benditamente corta de nuestras mujeres. Eso era fantástico. No vaya a pensarse que esto va como una queja, aunque yo nunca había tenido suerte con ellas porque me había tocado por azar un signo del zodiaco que era una cosa para llorar en cuestión de mujeres. En fin. Vos no tuviste suerte, yo soy serpiente en el horóscopo chino y 11 en la numerología hebrea. O sea, no me quejo de mucho, sólo de tener que vivir con vos, todo un escribidor entusiasta y un amante sin estrenar.&lt;br /&gt;Andando cabizbajo sobre el asfalto y el lodo de esta ciudad sin corazón, meditando sobre nuestros tipos de fríos y sobre mi pobre experiencia sexual que era demasiado alarmante como para seguir negándola (sí, lo acepto), llegué a la catedral para esperar a Cassandra e ir a la exposición de fotografía alemana. Mientras la esperaba, compré un par de revistas y un café con leche. Me senté en una banca mojada y me puse a leer algo sobre diez consejos para triunfar “a pesar de la idiotez”. Por favor, por favor, que esa rubia que se acerca no nos vea con tu maldita revista.&lt;br /&gt;Antes de llegar ahí para esperar a Cassandra con un café y dos revistas, yo había tenido otro mal día. Había perdido a mi nuevo mejor amigo ni más ni menos que en un café fascista por una cosa tan banal como que el muy infeliz había tenido el descaro de decirme que Hemingway era un maricón que nunca salió del closet, a lo que yo diligentemente le había respondido con un golpe de puño en el mentón, golpe que no le hizo mella a él por tener barbilla de boxeador semiprofesional pero que me descompuso el puño a mí por tener la mano de un tipo al que le saboteaban la vida la inutilidad de sus propias manos. Yo pensé en golpearlo con la llave inglesa y luego salir corriendo, pero vos por ser correcto, volviste a jodernos la vida. Después, ante la inminencia de que me rompieran la cara por segunda vez, tuve que decirle que él tenía razón, que Ernest era un gran marica que se hacía el torero-boxeador para parecer macho y que mi golpe había sido una reacción estúpida de mi parte. Ha sido sin querer compadre y prueba de ello es que te he dado tan mal el golpe y me he hecho mierda la mano. Vos no pensarás que yo tiro mis golpes así de malos, sos mi nuevo mejor amigo hace dos semanas y sabés que soy del campo, allá tomás leche de la teta de la vaca y si no le partís la cara a alguien una vez al mes, no sos considerado un hombre ni para conseguirte novia ni para jugar en un equipo de fútbol por más miserable que sea. Todo mentira, no tenés amor propio.&lt;br /&gt;Y antes de que él argumentara la paliza que me iba a dar (estaba tratando de sacarse la musculosa para no mancharla con MI sangre), yo había salido corriendo de ahí como solemos hacerlos los hombres civilizados que no creemos en las confrontaciones de hecho que nos devuelven sin escalas a un deplorable estado de barbarie. Primera vez que me sentí orgulloso de tu cobardía. Ese tipo nos iba a matar, a no ser que hayas reconsiderado lo de la llave inglesa y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que con la mano hinchada y el orgullo hecho pedazos, mi único consuelo era Cassandra, que me había invitado a la exposición. Para encontrarme con ella y olvidar el incidente con mi nuevo mejor ex amigo, yo había caminado en esas primeras horas de la noche cruzando calles llenas de vehículos siempre urgentes, semáforos que nadie respeta y charcos de mala leche que había que eludir con verdadera habilidad circense para que los choferes hijos de puta no lo embarren a uno con la mugre de su cerril ignorancia. Es decir, lo ensuciaban a uno porque les daba la gana, no porque siguieran una filosofía que explicara el concepto y la metáfora del acto de embarrar a la gente. La ignorancia carajo.&lt;br /&gt;Casandra me había hablado a modo de simple comentario sobre esa exposición y yo le había dicho: “invitame”, y ella había dicho: “Te invito... Qué fácil sos”, de modo que después de huir de mi ex amigo fascista y de andar por la ciudad, ahí estaba yo en lo de la catedral, leyendo una revista y tomando un café, cuando las campanadas de la torre de ladrillos me dijeron con su lengua de metal que ya era la hora en que se tenía que abrir la exposición, pero Cassandra, Cassandrita aún no había llegado. Te has imaginado su cara de placer, lo has hecho, che, Ernesto, lo has hecho.&lt;br /&gt;Entonces me sonó el teléfono celular. “No puedo ir, acabo de vomitar, creo que he bebido combustible”, fueron sus palabras, echando mano inescrupulosamente a la tercera excusa más vieja del mundo. Y colgó, así, sin más. Bueno, no colgó porque esos teléfonos no se cuelgan. Apretó el botoncito que dice colgar y yo dejé de escucharla en mi lado de la línea. Se me calentaron las orejas pese al frío, tiré al basurero el vasito de plastoform en que había estado tomando el café con leche, doblé las revistas, me paré con rabia y empecé a caminar otra vez con mi mano hinchada dentro de un bolsillo bajo los focos del alumbrado público. Caminé entre los motores de esos malditos insectos metálicos que dominaban la ciudad desde el día que había llegado el primero de ellos, quién sabe cuándo putas había sido. Estaba cabreado, me daban ganas de ir a buscar al boxeador que era mi ex nuevo mejor amigo para recuperar un poquito de mi dignidad, pero estaba claro que las estrellas confabulaban en mi contra por culpa de mi maldito signo zodiacal. Entonces alguien al pasar me preguntó la hora y le dije de mala manera que no sabía y me sentí un poco vengado, un poco feliz por abofetear al mundo con mi rudeza a través de ese pobre inocente que me había preguntado por la hora y que yo le había contestado de muy mala forma un seco: no sé. “hijo de puta” me contestó y se alejó sin darme tiempo a responderle y yo pensé en lo mal educada que es la gente carajo. Fingí que no me lo dijo a mí y de una patada levanté por los aire un vasito de café vacío que alguien había tenido la marranez hereditaria de dejar tirado en plena plaza central de la ciudad. “Marranez”. No te conocía esa bonita palabra. La puedo usar, si, puedo usarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TERCERA PARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El café con leche que me había tomado esperando a Cassandra aún me daba vueltas con rabia en la boca cuando llegué a la sala de exposiciones de fotografía en la que ya había gente, no la gran cosa, periodistas, cámaras, gringos, ociosos de toda ley, lo de siempre. Ahí, en el salón pulcramente iluminado por una luz demasiado limpia para a lo que mis ojos estaban acostumbrados, se desplegaba como un paisaje lunar esa magnífica exposición de fotografía alemana. Borré de mi mente a los vivos que intercambiaban sonrisas de “cómo estás querida” y apretones de mano de “tanto tiempo sin verte” y me concentré en las fotos.&lt;br /&gt;Me llamó la atención los rostros en blanco y negro de gente que había estado en este mundo muchísimo antes que yo (o sea, los tipos de los retratos) y de inmediato pensé en la asimetría de la situación: Yo los veía desde la comodidad de mis piernas moradas de frío, pero ellos ni sabían que yo y otros como yo los veríamos en el futuro, en este futuro transformado en presente gracias a la progresión de los calendarios. Para mí, ellos eran rostros sin nombres como podían ser las personas que uno se encontraba en la calle a diario, o estas personas que estaban conmigo en la galería, gente cuyo valor para mí era igual a cero. Bueno, no tanto así. Para mí, cada persona a mi alrededor era una historia con piernas, una memoria latente, pensamientos activos todo el día entrando y saliendo de mi cabeza como rayos de luz sin mi consentimiento. Ya desde niño me aterrorizaba la idea de estar en medio de una multitud y escuchar el murmullo de todos sus pensamientos al mismo tiempo, jodido por no poder escucharme a mí mismo, cabreado casi hasta perder el equilibrio y tropezarme con mis propias piernas. Yo pensaba en Flor, sentada a mi lado en la banca de la escuela. Ahora que somos grandes no me la puedo imaginar tirando. Entonces sí podía. La imaginaba grande, haciendo lo que hacía madre con el padrastro alcohólico o lo que yo hago cuando vos cerrás los ojos reprobando mis acciones. Para las fotografías yo era nada, (como yo para Flor) lo cual estaba bien, porque yo me llevaría sus imágenes y no les dejaría nada a cambio. Sí, te gozo, pero sin compromisos. Pensé eso. Siempre habías querido decir eso Confesá. Sí, sonreí cínicamente y descubrí que tenía músculos de la cara que jamás había usado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vi fotos de mujeres viejas abrazando muñecas más viejas que habían sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial. Ví muñecas y mujeres que contaban su historia desde la boca improvisada de sus miembros mutilados (algo parecido había dicho Cassandra alguna vez). Habían tipos mirándose al espejo, sacándose fotos a sí mismos, fotos que yo veía ahora a cambio de nada. Volví a soltar esa sonrisa malvada. Me empezaba a gustar, hasta me sentía capaz de mirarle a la gente a la cara. Algo de Antanás se me empezaba a pegar. Buen chico.&lt;br /&gt;En la exposición había una foto donde se veía una estatua de luchadores grecorromanos desbaratada junto a ataúdes con cadáveres de una revuelta popular en Budapest...La humanidad le había dado un puñetazo mal dado a algo más grande que ella en más de una ocasión y miles de personas habían pagado la furia de la bestia desatada: la guerra. Me aburro.&lt;br /&gt;Entonces una reportera demasiado bella me sacó de una patada de mi mismo cuando noté que me miraba con interés. Me excito. Para impresionarla “aún más”, enderecé mi espalda, levanté mi mentón de judío y traté de lucir lo mejor posible mi porte de un metro con setenta y ocho centímetros, exhibiendo para ella mi mejor perfil de héroe de historieta. Ay Dios. Ella tendría que decir al verme: “todo un ejemplar en condiciones de apareamiento”. Por mi parte, yo no diría nada, a ella había que darle nomás sin mayores argumentos. Entonces me di cuenta que no era a mí en quien había clavado sus ojos, sino a una fotografía de unos patos alzando vuelo que había justo detrás de mí. Ramera, se hace la importante. Y ahí me dije: al diablo, si no hay amor, habrá piedad o resignación, no importa. Alguien me hará padre alguna vez. Es la ley de la vida. No hay nadie tan feo o incapaz como para no aparearse. Entonces me invadió un sentimiento de rabia que a punto estuve de darme un golpe en la cara como solía hacerlo en casos así, (es mi forma de castigar tu pelotudez) pero el dolor de mi mano me hizo reflexionar sobre el lugar en el que me encontraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUARTA PARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El café con leche que había tomado mientras esperaba a Cassandra en lo de la catedral ya era una bola sólida en mi boca, así que para irme de esa asfixia causada por el exceso de gente me volteé para buscar la salida y me encontré de frente con el marco de la chica de la foto. Me miraba desde lo más profundo del abismo claro de sus ojos y su cuerpo invisible era tan ajeno a ella que parecía sólo una pared de carne dejada bajo su cabeza por un terrible accidente.&lt;br /&gt;Estuve casi un minuto mirando cómo habían galaxias expandiéndose en el planeta de su iris. Me safé de su mirada por unos segundos como un luchador que anula una llave y miré el recuadrito en la parte inferior del marco: Foto de fulano de tal, sacada en el año 1950 y algo. Conté con los dedos los años que habían pasado. Casi 60. Ella miraba la cámara detrás de esa malla rota en la ventana que sólo dejaba escapar los puñales de su mirada. Tal vez pensaba en quién podría ver en el futuro aquella imagen; tal vez se preguntaba quién era el tipo aquel que la encañonaba con la cámara fotográfica, tal vez no sabía qué era una cámara fotográfica y estaba ahí por curiosidad. Tal vez salió a ver quién era el sujeto aquel parado frente a la casa donde ella estaba (podía ser su hogar, algún bunker rural berlinés o un orfanato alemán de post guerra). Igual esa periodista es una perra.&lt;br /&gt;Entonces ahí, a la mitad de esa exposición a la que teníamos que ir con Cassandra por idea de ella, tuve una especie de epifanía. Yo hubiera preferido un orgasmo. Pensé en qué habría sido de la vida de la chica de la foto en los 60 años que habían pasado desde que el lente la capturó inmóvil como una mujer atornillada al piso por un beso. Que cursi, atornillada por un beso, no seas pendejo. En fin, seguí pensando en ella. Habría muerto por una enfermedad infantil días después de la foto, había sobrevivido, se habría casado y habría tenido hijos, o habría tenido hijos sin casarse. Habría envejecido feliz o sólo habría envejecido cansada de enfrentar al mundo y a los hombres, armada nada más con su infinita capacidad de sufrimiento con la que nacen las mujeres a falta de la fuerza bruta. No te preocupés. Debe estar violando adolescentes con el dinero de su pensión que le da el banco de Munich.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé porqué, mirando aquello me acordé del día en que Cassandra me había mirado así por primera vez. Tengo otra erección. Me había mirado así, intensa como una palabra herida de muerte arrastrándose por el suelo de la garganta, me había mirado así, con esa misma habilidad de escalpelo para parasitarme hasta la última molécula del cuerpo soltando esa sonrisita de delicioso cinismo que yo me quería comer todos los días de la vida desde la primera vez que la vi. Yo la verdad hubiera querido conocerle los calzones ipsofactamente.&lt;br /&gt;Sí, me había mirado exactamente así. Por eso me había interesado venir a la exposición con ella, pero ella ahora estaba en su casa vomitando por la bebida incendiaria que había tomado la noche anterior. Y la chica de la foto quién sabe dónde estaba ahora 60 años después. En resumen, de una tenía sólo su voz diciendo que no venía, de la otra sólo una mirada que yo veía cada que cerraba los ojos para verla respirar o cada que pensaba en Cassandra dormida, desnuda en una cama que ojalá hubiera sido mía. Haceme caso, conozco un sitio donde en diez minutos te olvidas de las dos y te atienden con tanto entusiasmo como si fueras una estrella de rock. Pero no, su vómito había roto mis sueños. Qué looser, que frase más pelotuda, pero… Y qué, eso mismo era lo que quería decir, Por eso, con razón prefirió vomitar en su casa a venir conmigo a ver unas mierdosas fotos alemanas. Igual, por lo menos ya tenés de qué escribir cuando llegués a la casa no. Bueno, no quiero sólo escribir, ya sabés lo que quiero. Y, ya pues, conseguilo vos que a mi todas me tienen miedo. Cómo, mi vida es como correr sobre el lodo… No digo, qué frases pelotudas que te mandás, cada que pensés así rompete otro dedo, hay nueve sanos todavía. Mejor callate. Y dejé de pensar un ratito…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que cuando un tipo dijo que el acto de inauguración de la exposición de fotos alemanas empezaba “oficialmente” y la periodista bonita (tenía un culo de epopeya) que había mirado la foto de los patos alzando vuelo sobre el lago detrás mío y los camarógrafos se acomodaron para tomar imágenes, me dio vueltas la cabeza y me vino algo como una erección. Por qué si no había nada erótico. Imaginate si tengo que explicarte cada que tengo una erección.&lt;br /&gt;Entonces opté por salir de ahí con el sabor del café aún untado en la lengua. Me enfrenté de nuevo a la ciudad brillante de luces de pastelerías y comercios y cuando quise pensar de nuevo en los ojos de la chica de la foto sólo pude ver los ojos de Cassandra mirándome de la misma forma que el día en que por primera vez tuve ganas de comérmela a besos. Yo me la quería co…mer. Ese día, Cassandra me miraba a un metro de distancia, buscándome el corazón en la trampa para osos de mis ojos, y yo la miraba, la caminaba descalzo por todos sus senderos interiores, tratando de limpiarle con besos las serpientes de sus heridas, tratando de ensuciarle con mis manos la cima de sus senos coronados de gloria. Ahh bueno..senos coronados de gloria…Que cojudez. Bajé del bus sin contestarme el insulto y entré a mi casa de soltero con una sensación de derrota que no me cabía en el cuerpo. Yo tenía un lío en la ingle. En el bus una mina me hizo oler sus tetas y…&lt;br /&gt;Ahora ella vomitaba en su casa y la chica de la foto era sólo eso, la chica de la foto y yo iba a escribir sobre ellas dos, o sea, me esperaban horas de adrenalina pura. Y bueno. No nos podes hacer esto cada que estás a cargo. Callate, Tanta paja mental carajo, rompé algo, un vidrio, una cara, un himen, que se yo, Sos un salvaje, Y qué, cuando quiero la paso mejor que vos, No jodás, No me jodás vos así, que no me dejás joder… llamala cretino. No Antanás. Llamala. No, está durmiendo. Entonces… jodeteeee!!! Y me salí dando un portazo para buscar quien me alivie el lío que se había armado en mis pantalones. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-1139948828467802747?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/1139948828467802747/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=1139948828467802747&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/1139948828467802747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/1139948828467802747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/08/cassandra-reloaded.html' title='CASSANDRA (RELOADED)'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJnVohJG1tI/AAAAAAAAAJ8/D8m622vKiJQ/s72-c/15-06-08_1723%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-3155923053170192434</id><published>2008-08-03T18:33:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T12:47:39.981-08:00</updated><title type='text'>LAS PIERNAS DE ROSA (RELOADED)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJZd_LbRIjI/AAAAAAAAAJ0/sZsIFVFGB0k/s1600-h/Newton_Helmut.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230471357217710642" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJZd_LbRIjI/AAAAAAAAAJ0/sZsIFVFGB0k/s400/Newton_Helmut.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Antanas Drake&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cuando Franco llegó a nuestra casa de la mano de esa mujer, supe que mi vida iba a cambiar para siempre.&lt;br /&gt;Él y yo habíamos sido diferentes desde la época de nuestra niñez. De chicos, pese a que él era el mayor y el mimado de padre, quien imponía la cuota de destrucción en la casa era yo con la aprobación secreta de madre. Con sus ojos soñadores (los de Franco), su cabello largo y negro, era el favorito de las chicas aunque siempre le había ido mal con ellas porque sus manos de poeta nunca se habían crispado con la violencia del asesino de pájaros silvestres y perros callejeros en el que yo me había convertido desde el día que padre me regaló ese fusil de perdigones nada más para que yo salga más al campo y deje de joder y romper las cosas en la casa familiar.&lt;br /&gt;Después de una infancia y adolescencia enfermiza, Franco se fue a estudiar medicina a la ciudad y yo simplemente no hice nada por mi vida. Bueno, eso hasta el día en que madre abandonó a padre para que se pudriera en su cáncer y yo me marché a trabajar en periódicos de otras ciudades porque escribir era lo único legal que yo sabía hacer con las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Franco enfermó el día que padre murió en la casa (abandonado por todos, por ser quién era y cómo era, según había dicho madre el día que se largó de su lado) y al enterarnos de esa noticia, se nos dio a todos por retornar al lugar donde habíamos crecido. Primero lo hice yo, no tanto por definir la herencia de la casa, cuyo valor principal era el sentimental (cosa que a mi me importaba un rábano), sino que volví para descansar en mi pieza del segundo piso (y ocasionalmente follarme a Isabel) después de una cobertura de guerra civil en el país de al lado, experiencia que me había hecho sentir por primera vez en la vida el horror inefable de ser un bicho humano. Cuando conté las cosas que había visto allá a Isabel, mi novia de la secundaria que siempre me había pedido que la sacara de ese mierdoso pueblo, no pude controlarme las ganas de poseerla y en una playa de río rompí su promesa de no volver a tener nada conmigo hasta que yo me la llevara a la ciudad. Ese día rompí otras cosas también, es decir, su corazón por ejemplo. Isabel no me gustaba porque era demasiado perfecta y adorablemente ingenua, por lo que cada vez que me aprovechaba de ella con alguna mentira que ella siempre hacía todo lo posible por creer, tenía que irme del pueblo el tiempo suficiente hasta que Isabel lo olvidara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que cuando vi a Franco ese día parado en el umbral de la puerta de la casa donde crecimos, ahí, de la mano con esa mujer, supe que yo estaba jodido. Él había envejecido enormemente en sus trabajos de medicina solidaria en pueblitos ardientes, donde sólo se entraba a lomo de mulas. Allí contrajo una especie de tuberculosis que se había robado al hermano que yo recordaba en los días en que corríamos por los maizales detrás de la casa y me había devuelto a esta cosa sonriente y decrépita que yacía parada en la puerta junto a ella. Ella, o sea Rosa, tenía el aspecto de un pollito tembloroso bajo un alero a la mitad de una tormenta y cargaba en sus manos blancas de uñas sucias un maletita donde llevaba todo lo que le era importante en la vida: su segunda muda ropa, un espejito roto, un peine, y un lápiz labial de pasta tan escasa que debía extraerla con un alambrecito para pintarse los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parados en el umbral de la puerta, yo no sabía que Franco me iba a contar esa misma noche de su llegada, que conoció a Rosa en el camino de vuelta a la casa rural que había sido de padre. Esa noche, cenando los tres a la luz de una lámpara, él me iba a contar que en una cantina de carretera ella apareció en la oscuridad y se le asentó (como un pájaro de los que yo había matado con mi fusil de perdigones), en las rodillas mirándole a los ojos para ver quién era él y lo que él quería de ella.&lt;br /&gt;Él me iba a contar que ella casi nunca hablaba, de modo que era de temer cada que abría la boca para decir algo. Ella nunca habla, cuando se siente amenazada se refugia bajo el cabello que le cubre la cara o en su cuerpito flacuchento de niña de pueblo harta del hambre y los abusos. En el umbral de la puerta ambos no sabíamos que un día muy cercano madre iba a volver a la casa de nuestra infancia, que iba a mirar con desprecio a Rosa, mujer tan poca cosa para su hijo, y que desataría sobre ella un odio casi mortal por ser chica joven en casa habitada por dos hombres, también jóvenes que podían llegar a pelearse por ella. Yo sabía que no le disputaría a una mujer así a nadie, pero mi madre me conocía. No pues mamá, ni que por lo menos fuera limpia. Por saciar tu capricho, no te importaría apuñalar a Franco y quedarte con esa mujer. Pero yo me voy a casar con Isabel. Vos no te vas a casar con nadie, le mentís a esa estúpida para aprovecharte de ella. Te conozco Gabriel y sabés que sos mi favorito. Y bueno, mamá me conocía de toda la vida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí en el umbral de la puerta, al calor del mediodía, mirándolo con su sonrisita forzada por su debilidad, yo no sabía muchas cosas que sucederían en la casa en menos de tres meses. Por ejemplo, no sabía que el día en que Franco muera por su enfermedad y que Rosa me diga que está embarazada y yo no sepa si su hijo es de Franco o mío; no sabía que madre ese día se daría cuenta de lo mío con Rosa. Ella, (madre), siempre había tenido una intuición casi de clarividente con la que había descubierto todas y cada una de las infidelidades de padre, pero yo no podía sospechar que también descubriría lo mío con Rosa. Al descubrirlo (vería la felicidad en mi cara al volver de enterrar a Franco), madre desde su luto me miraría sin decirme nada con la suficiente convicción como para que yo entienda su mensaje inapelable.&lt;br /&gt;Ese día en la puerta, con Franco jadeante y sudoroso por el peso de la tuberculosis, con Rosa a su lado, yo no me pude imaginar a madre sentada en el fondo de la sala, estudiándome desde su rincón del dominio familiar antes de decirme con su voz de jesuita: Ya sabés lo que tenés que hacer.&lt;br /&gt;Yo le dije que sí, que sabía lo que tenía que hacer, de modo que cuando madre buscó a Rosa tres días después del entierro de Franco, me vio todo nervioso con al ropa sucia, sentado sobre las escalinatas del rellano de la casa. El único criado de la vieja casa familiar subió al rellano y le dijo a madre (sentada en una mecedora, tomando el fresco a las tres de la tarde) que venía un mal olor desde las plantaciones de maíz de la casa que fue de padre. “Hay algo enterrado a la mitad de la plantación, la tierra está recién apisonada Madama. Huele mal, mire, ya se va formando el círculo de los buitres”. Madre le dijo que no importa, que deje aquello, que debe ser algún animal muerto y tras ordenarle que se tome una semana de vacaciones en el pueblo me miró con cara de reprobación, aunque yo sentí en su mirada una infinita satisfacción.&lt;br /&gt;Y luego, con el paso de los días, cuando mamá me oyó llorar en mi cuarto, a mí, que había visto horrores en esa guerra civil del país de al lado; entró a mi pieza con su andar de fantasma y sobándome la cabeza dijo: Sos un buen hijo Gabriel…Y luego me pidió que me vaya para la ciudad a respirar, a vivir…y sin contestarle nada me fui. No llevé maletas ni nada pese al desconcierto de Isabel que no recibió ninguna explicación de mi parte y que al verme destrozado en mi partida (pensó que era por la muerte de Franco), juró a gritos que me esperaría para siempre.&lt;br /&gt;En la ciudad me metí entre las piernas de Rosa embarazada, e hice lo mismo todas las noches del resto de su vida, mientras ella seguió soñando con el gentil Franco, llorando por el bueno de Franco hasta que un día simplemente se fue con su hijo y yo en vez de ir por Isabel que me seguía esperando empecé a perseguirla y a ofrecer recompensas por su paradero. Mamá sin saber nada me siguió mandando dinero desde la casa familiar por ser yo un buen hijo, por acabar con esa mancha en la familia, con esa abominación de la lujuria que jamás hubiera ocurrido si no era que el inservible de Franco venía con su peste y nos metía a la casa a una cualquiera como Rosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ese día en la puerta, Franco empapado en sudor, jadeando por el peso de su enfermedad, me miró a los ojos con la poca alegría que aún guardaba su mirada soñadora y al fin me dio un fuerte abrazo que no fue tan fuerte dada su debilidad y Rosa se quedó de pie en la puerta, detrás de él, con una maletita entre las manos, mirando al piso. Yo le miré las piernas flacas y supe que no era una puta como lo era Isabel y su histeria por casarse antes de los 30 años. Eso fue lo dije a Rosa para convencerla el día en que Franco nos escuchó tirando en mi cuarto, arriba del suyo, una hora antes de que se muera de un ataque sobre su cama empapada en sangre…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-3155923053170192434?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/3155923053170192434/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=3155923053170192434&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/3155923053170192434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/3155923053170192434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/08/las-piernas-de-rosa-reloaded.html' title='LAS PIERNAS DE ROSA (RELOADED)'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SJZd_LbRIjI/AAAAAAAAAJ0/sZsIFVFGB0k/s72-c/Newton_Helmut.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-1482382732753448868</id><published>2008-07-29T10:37:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T12:47:40.141-08:00</updated><title type='text'>CARTA AL AGUA PARA CASSANDRA</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SI9WGWf1Z_I/AAAAAAAAAJs/dbKX-9olNZM/s1600-h/bocA.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228492359518742514" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SI9WGWf1Z_I/AAAAAAAAAJs/dbKX-9olNZM/s400/bocA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Antanas Drake&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Siempre odié este olor a enfermo que ahora me sale por la boca…ese olor-estado de ánimo-sentimiento de culpa que sólo pueden percibir los viejos, los perros y las moscas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para evitar esa peste de hospital que me nace de las entrañas, basta con apretar los labios, pero no lo hago, no lo debo hacer. Cuando ya no aguanto el olor y cierro la boca, entonces me empiezo a asfixiar porque el mismo día que me llegó el olor a enfermo, la nariz me dejó de funcionar como por arte de magia y me condenó soportar esta peste que no percibo con el olfato (puesto que ya no lo tengo), pero que sé que está ahí. Es como con los fantasmas o los amigos o la muerte o los acreedores o el dinosaurio de Monterroso. Pese a que no se los ve, uno sabe que están ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que huelo a enfermo por la solidaridad con la que me miran los viejos en los parques, por la piedad con la que me saludan los perros en la calle y por la avidez con la que persiguen las moscas. He puesto cara de malo para evitar la mirada de los viejos, he apelado a la autoridad de un garrote para ahuyentar la benevolencia de los perros y he llegado al extremo de bañarme con alcohol y esencias para correr a las moscas, pero todo ha sido inútil. Puteando mentalmente a los viejos que en verdad no saben que putas me pasa, corriendo a patadas a los perros siempre jubilosos (verdaderos dueños del mundo) y entregado al dominio de las moscas invencibles por su número inaudito es cuando me acuerdo del día en que vos dijiste:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Así que tu mamá te dijo que con mujeres inteligentes no nada Antanás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo te dije que te vayás porque no quería odiarte y vos te fuiste tumbándome encima no sé si una cierta expresión herida que me hizo resquebrajarme por dentro y casi te pedí que no me dejés. Pero no te pedí nada, sólo que te vayás. Te fuiste nomás y el hueco que me quedó en la vida sin tu cuerpo arrancó de una ese delicioso arpón de distancia y cercanía que nos juntaba sin unirnos en ese temido y posible territorio al que vos y yo le teníamos una de las peores formas del miedo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cuando te fuiste, la nariz me dejó de funcionar, tal vez en rechazo inconciente de mi parte a tu pasión por los olores y también me llegó este maldito olor a enfermo que hace que me desconozca, que hace que mi cerebro se niegue a aceptar que soy yo quien huele así y entonces a veces pienso que yo no soy yo, que soy otro, que yo no puedo ser ESTE yo, y ahí se me arma una vaina en la cabeza y termino escuchando a Charly con su voz de animal muriendo o de una me bebo una copa al ras de buen, buenísimo blues.&lt;br /&gt;Y sí, muchas cosas pasaron el día que te fui yo primero y luego vos te fuiste por pura dignidad. Pero si alguna vez lees esta carta que tiré al agua para vos, tenés que saber que también el día que te fuiste me llegaste por fin toda vos pero ya no estabas para decírtelo. Ya no estabas para que te dijera: Cassandra, te quiero conmigo pese a todas las verdades universales que me aconsejan que te vayás y pese a los terremotos mentales que mide tu psicología y que no quiero que sufrás conmigo…&lt;br /&gt;Te lo hubiera dicho…aunque, claro, también estaba eso que dijo mamá…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-1482382732753448868?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/1482382732753448868/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=1482382732753448868&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/1482382732753448868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/1482382732753448868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/07/carta-al-agua-para-cassandra.html' title='CARTA AL AGUA PARA CASSANDRA'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SI9WGWf1Z_I/AAAAAAAAAJs/dbKX-9olNZM/s72-c/bocA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-6102557107648569205</id><published>2008-07-17T10:22:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T12:47:40.349-08:00</updated><title type='text'>LA MAMA DE MICHELLE</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SH-BwOJ9bGI/AAAAAAAAAJk/T6lCPGxxBgM/s1600-h/abismo5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5224036758206639202" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SH-BwOJ9bGI/AAAAAAAAAJk/T6lCPGxxBgM/s400/abismo5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;C&lt;/strong&gt;on los ojos casi saltándole de la cara me gritó que deseaba mi muerte más que cualquier otra cosa en el mundo. Entonces, ante lo irrevocable de su odio, no me quedó otra opción que tomar esa difícil decisión que cambiaría nuestras vidas para siempre.&lt;br /&gt;Ella me había odiado desde la primera vez que me vio con sus ojos bañados en llanto por algún capricho infantil mientras su madre trataba de dominarla sin violencia y le explicaba con dulzura de verdad algo que yo entonces no alcancé a oír.&lt;br /&gt;Me había odiado desde ese remotísimo día de lloviznas en que su madre la llevaba de la mano sobre el puente de San Pedro y yo me les paré al frente armado de mi mejor sonrisa para ofrecerle a Michelle como obsequio la mejor de mis manzanas de azúcar, regalo que finalmente ella rechazó de un suave, pero feroz manotazo y avergonzó a su madre de tal manera que a la mamá de Michelle no le quedó más remedio que mirarme a los ojos y quedar atrapada en mi mente desde entonces. Era la primera vez que una mujer me miraba así en mucho tiempo y yo sentí algo tan raro en el cuerpo que tuve que hacer maravillas para no vomitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, con las mejillas incendiadas de vergüenza, la mamá de Michelle se ofreció a tomar la manzana que yo aún sostenía en la única mano que todavía me quedaba para seguir viviendo. Como si me conociera de siempre, a modo de disculpa me contó que la niña se había vuelto rebelde desde el día en que su padre murió de tuberculosis en un hospital de campaña de una guerra a la que nunca debimos haber ido. “En realidad, no lo mató la tuberculosis, sino un bombardeo aéreo enemigo mientras él estaba apenas respirando en su cama de moribundo. No pudo defenderse sabe. Otra gente muere con el puño en alto desafiando con las últimas fuerzas lo inevitable. Él era muy refinado sabe, excelente deportista y piel de bebé, un chico con mucha clase y dignidad, pero murió despedazado como un animal en la mitad de ninguna parte. Oh, no sé por qué le digo esto, usted disculpe de nuevo”, dijo ella bajo un sombrerito negro que le quedaba muy bien. La hacía verse como una estrella de cine de esas que yo había visto como ayudante en el cinematógrafo del viejo español en el barrio Braniff. Ella se había disculpado con una voz demasiado afectada, pero a la vez como si la noticia de la muerte de su marido hubiera perdido su efecto en ella luego de ser contada tantas veces a extraños que la paraban por su belleza, pero salían huyendo por sus historia de cómo había muerto ese deportista con piel de bebé. Lloró un poquito, pero se sobrepuso con el músculo de un pañuelo bordado y con una sonrisa maravillosa que la iluminó de cuerpo entero, hizo pedazos mi usual desconfianza. Michelle lloriqueaba como un animal y trataba de darme puntapiés en las canillas mientras yo volvía a pensar para mis adentros que hacía muchísimo tiempo que una mujer no me miraba así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le dije que yo era un veterano de esa guerra y que me trajeron a retaguardia a causa de una herida en combate, la madre de Michelle se acercó a mí como si me conociera de toda la vida, me cogió de mi único brazo con sus manos de chocolate blanco y los tres empezamos a caminar para terminar de cruzar el puente de San Pedro. Michelle no caminaba, se hacía arrastrar por su madre lloriqueando y diciendo cosas que aún no habían madurado suficiente para ser dichas en palabras. La mamá de Michelle empezó a preguntarme que cómo había sido aquello de la guerra, que cómo había sido nuestra retirada de Picuiba, la caída de Ballivián, de Muñoz, el desastre de Campo Vía y de Nanawa. Es verdad que estuvimos a 500 kilómetros de llegar a la capital de ellos, es verdad que aparecían hombres muertos de sed a la sombra de alguna mata de espinas, es verdad que los nuestros se pegaban un tiro en la mano para ser sacados del frente, es verdad que fusilaban a los que aparecían heridos en las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me gustaba hablar de aquello. Había visto mucha mierda en la vida, incluso había asaltado una vez por hambre, pero aquello de la guerra había sido demasiado. En cuanto a todo lo que ella preguntaba, sí, todo, era cierto. Yo mismo había sido parte de un pelotón de fusilamiento contra esos traidores que se volaban una mano o un pie a propósito. Los fusilé porque me mandaron a hacerlo. No tenía nada en contra de ellos, aunque me jodía mucho el hecho de que el enemigo a algunos nos hería de verdad y otros se lo hacían ellos mismos.&lt;br /&gt;Pero a la mamá de Michelle no le contesté ninguna de sus preguntas. Ella me miraba como si sólo a través de mi voz pudiera convencerse que todo lo que se decía de aquello era cierto. “Se dijeron muchas cosas. Hay algunas que nunca se contaron y los pocos que las sabían ya la olvidaron”, dije mirando el encono de peluche con el que Michelle trataba de liberarse de la mano de su madre arrastrando sus zapatitos blancos sobre el empedrado cubierto con una película de barro.&lt;br /&gt;La mamá de Michelle se desconcertó ante mi falta de respuestas a sus preguntas, así que para darle un poco de lo que buscaba le conté lo que yo había vivido o lo que yo había creído que había vivido en los tres meses que estuve combatiendo. Le conté los pormenores de la resistencia inútil de Corrales y le conté del avión enemigo derribado con una escopeta para cazar patos en el asalto insulso a Toledo. En realidad ese avión no fue derribado con una escopeta para cazar patos. Se trataba de un cañón de artillería terrestre que habíamos colocado sobre un terraplén para usarlo a guisa de cañón antiaéreo. Yo lo contaba reemplazando el cañón con la escopeta de cazar patos para darle un efecto menos aburrido que la historia del terraplén y el cañón de tierra. Bueno, sólo en una cantina me lo habían creído y me habían invitado un vaso de cerveza por ello, y aunque yo sabía que cada vez que lo contaba incluyendo la escopeta sonaba menos creíble, igual ya me había acostumbrado a contarlo así, a si que así se lo conté de nuevo a la mamá de Michelle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no me había escuchado nada de la historia de la escopeta para patos porque la mente se le había nublado de golpe cuando escuchó el nombre de la batalla de Toledo, esa donde habíamos tumbado a ese habían ya la verdad no me acuerdo con qué. Cuando escuchó Toledo quedó petrificada y conforme la tristeza le iba deformando la cara empezó a lloviznar de nuevo en ese anochecer helado que empezaba a golpear a la ciudad con sus azotes de viento.&lt;br /&gt;Seguimos caminando los tres bajo la tristeza de esa garúa de invierno hasta el monumento de su casa a unas calles más abajo del sitio donde nos habíamos conocido y donde yo estúpidamente había dejado abandonado mi carro de manzanas con dulce. Cuando llegamos a ese ámbito de muebles, cuadros y sombras que parecían de dos siglos atrás y después de servir té en unas vajillas de aristocracia que llevaban impreso el primer escudo de la república, ella le pidió por fin muy educadamente a Michelle que deje de darme de a punta pies. Michelle me siguió mirando con odio y al pasar me escupió y desapareció corriendo sobre sus zapatitos blancos en la humedad de esa casa que me hacía helar los huesos. Ella, metida en el riguroso luto de su pérdida, disculpándose de nuevo por el comportamiento de su hija me pasó una servilleta para que me limpiara lo de Michelle y me dijo con la cosquilla que me provocaba su voz:&lt;br /&gt;-En Toledo murió André.&lt;br /&gt;-¿Quién es André?&lt;br /&gt;-Era mi esposo, el padre de Michelle.&lt;br /&gt;-¿André qué?. Yo conocí a un André en Toledo.&lt;br /&gt;-André Pedrosa. Capitán de artillería, dijo ella con el rostro otra vez iluminado. Cada que lo nombraba, lo volvía a ver con esa sonrisa preciosa de cantante de tangos que la había conquistado, con un jazmín en el bolsillo del frac y con esa mariposa multicolor e invisible que siempre le revoloteaba en la cara. Así lo había visto la primera vez en esa fiesta del Club Social en la que ella había sido presentada en sociedad a los 15 años. Así lo veía cada que soñaba con él en la infinita soledad de sus noches demasiado grandes. Así lo acababa de ver en la prolijidad de su memoria ahora que lo había mencionado.&lt;br /&gt;-Ah, entonces no es el que yo conocí, dije como si hablara de los resultados del fútbol y ella se volvió a apagar como una luciérnaga descuidada y atrapada por la boca de una serpiente nocturna. Bajó la mirada como si sus ojos fueran una bandera derrotada, tomó un trago de te nerviosamente y su garganta de musa de fuente de agua hizo un esfuerzo evidente para pasar el líquido a través del nudo que se había armado ahí tras oír mi respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, para olvidar un poco esa tontería de que yo hubiera conocido a André en la guerra, ella me empezó a contar de cómo lo había visto esa primera vez en el Club Social. Me habló del espectáculo de su sonrisa a lo Clark Gable, del jazmín de fuego violentamente despeinado en la solapa y la mariposa invisible que ella siempre tenía la impresión le revoloteaba a él en la cara. Me dijo que se casaron a escondidas de sus padres porque ella era menor de edad y Michelle ya existía. Luego la fuga loca a Europa para instalar un prominente consultorio médico en Praga, la guerra que lo hizo volver para defender una patria en la que él no había pasado ni tres años de los 25 que ya tenía; el nacimiento de Michelle en la absoluta soledad de ella en el interior de esa casa que parecía de película de terror, la cartita del Gobierno en la que le informaban con mucho pesar el terrible fallecimiento de tan honorable miembro de la sociedad y soldado eminente en el cumplimiento de el deber, don…&lt;br /&gt;-Ser una viuda de un hombre de renombre pero sin fortuna ya es difícil. Se imagina lo que le pasará a Michelle si algún día yo le falto. La maldad del mundo anda suelta y acecha con hambre animal desde los ojos de cualquiera. ¿Usted es malvado?&lt;br /&gt;-Sólo los jueves, siempre y cuando haga frío y use calzones limpios, dije a modo de broma absurda que no pude evitar traicionado por mi naturaleza. Ella la aceptó divertida y en verdad creo que fingió disfrutarla para no causarme un desaire. Me pidió volver al día siguiente, y cuando argumenté que no podría porque me ganaba la vida vendiendo manzanas de dulce en el puente de San Pedro, ofreció comprármelas todas y además comprar mi tiempo. Ahí fue que caí en cuenta que había dejado mi carro de manzana dulces en el puente de San Pedro y que entonces ya no tenía ninguna manzana que vender pero sí mucho, muuucho tiempo libre. Ella sonrió y me pagó una cifra que cubría con creces la pérdida de mis manzanas y el valor de mi tiempo. Sólo para que no pensara que soy un oportunista que pretendía lucrar a costa de su soledad, fingí rechazar el dinero, pero cuando me lo ofreció de nuevo agregándole unos billetes más, lo acepté sin chistar.&lt;br /&gt;“Creo que con eso alcanzará”, dije, con cara de quien siempre ha tenido en la mano lo que, si yo trabajara en serio, hubiera ganado en diez años. ESE primer día me fui de ella por penúltima vez.&lt;br /&gt;Volví a la casa al día siguiente y al siguiente ya no volví al cuartito pulgoso que alquilaba en extramuros. Dejé por fin ese cuartito de madera y techo de zinc en el que convivía promiscuamente con bacterias arteras que conocían mi cuerpo mejor que nadie, putas que no rebajaban ni un peso a los amigos ni a los mutilados de la guerra y maricones artistas de puta madre. Entonces me quedé en casa con la mama de Michelle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PARTE DOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasábamos los días en la sala de estar de la casa de la mamá de Michelle, mientras la pequeña me eludía todo lo que podía. Nunca estaba en el mismo sitio que yo y eso ya no me incomodaba como lo había hecho en un principio. A la mamá de Michelle yo le contaba los pormenores “publicables” de la guerra: de cómo de enrolé, de cómo llegué al frente caminando con las patas reventadas, de mi bautismo de fuego, de mi segundo combate, del tercero, del cuarto, de cómo en esos combates yo no había matado a ningún enemigo porque siempre disparaba muy alto. “Eso de matar era un precio muy alto a pagar para defender a un país para el que yo nunca he existido. Nunca he matado a nadie. Cuando camino me cuido de no pisar insectos, una vez que oí matar a un cerdo, lloré como nunca lo había hecho antes”, dije un poco orgulloso de dar esa respuesta media retórica y media llanamente campesina. “Eso no es patriótico”, dijo ella secamente pero sin tono de reproche. “Soy héroe nacional de la república individual de mi cuerpo incompleto, pero vivo”, dije nada más por decir algo.&lt;br /&gt;Yo había trabajado para una imprenta anarquista cuando aún era un niño, así que algunas cosas de esas arengas verborraicas y algo de riqueza verbal se me habían quedado en la cabeza. “El Estado es una gran familia”, dijo ella mirándome con ojos duros. “Pues para mí es un gran padrastro holgazán y borracho que me mandó a matar para sostener sus vicios”, dije sacándome con los dedos algo que tenía entre los dientes.&lt;br /&gt;Ella se sonrrojó de rabia dentro de su perfecto traje negro y sus manos posadas sobre sus rodillas que aún yo no conocía se pusieron moradas, tersas. Vi en su mirada, que discrepaba hondamente conmigo porque su marido había muerto por esto contra lo que yo despotrincaba sentado en muebles que habían pertenecido a él, a él que sí había sido patriótico y que ahora estaba enterrado en una fosa en el desierto, mientras yo tomaba su té y charlaba sentado desde los muebles que habían sido de él, el patriótico. Yo pensé: pobre muerto que ha dejado su carrera de médico, a su bella mujer, y a su hija, por meterse en un lío que no era suyo. Ella no tenía ánimo de discutir conmigo. Suspiró y me dijo que yo la sorprendía con chispazos interesantes desde mi “sagaz” ignorancia. Creo que es fue la palabra que usó esa vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su vida se había reducido a charlar conmigo y en alimentar a Michelle.&lt;br /&gt;Desde que yo había entrado en su casa, ella había dejado de hacer sus paseos cotidianos con Michelle por el puente de San Pedro y había dedicado su tiempo a conversar conmigo casi a cualquier hora del día y sólo interrumpíamos nuestras conversaciones cuando ella subía a su cuarto a dormir y yo me estiraba en el sofá y jugaba con el gato que jugueteaba en mi panza.&lt;br /&gt;Ya habían pasado un par de años, Michelle ya había cambiado los dientes, empezaban a gustarle las cosas rosadas y la femeneidad le iba creciendo igual que el cuerpo, cuando su mamá me dijo a quemarropa.&lt;br /&gt;-He pasado más tiempo contigo que con André. Y yo, fiel a mi estúpido sentido del humor, le dije:&lt;br /&gt;-Eres una chica afortunada, y me reí sólo, mientras ella se me quedó mirando como si no entendiera lo que yo trataba de decir.&lt;br /&gt;Un día Michelle llegó molesta del colegio porque un compañero adolescente suyo le había dicho lo bonita que era. Entró mirando al suelo, subió las gradas y dio un portazo que hizo ladrar al perro de la casa de al lado. Luego volvió a salir. Quedamos solos su mamá y yo en la sala de esa casa de película de miedo que su marido había heredado de su familia venida a menos, cuando la mamá de Michelle por primera vez en años se quitó su riguroso luto. Bueno, se quitó la ropa negra, los sostenes y los calzones y se quedó parada frente a mí como una de esas estatua de mármol de los libros de historia que yo de chico hojeaba en la imprenta de los anarquistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-André, tu sabes que nuestra hija ya es una mujercita. Creo que ya es hora de que…No sé, le hablemos de las cosas de la vida. Ya tu sabes. Ella ahor atiene la edad que yo tenía cuando me casé contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sólo había conocido el cuerpo amarillo de las putas y el descolorido de mi madre desnuda, pero jamás había visto el de una mujer. Y cuando la vi blanca entre las sombras de la sala, traté de protegerme de la impresión pensando que ella también tenía un raro sentido del humor como el mío y que estaba bromeando. Pero cuando me habló de que yo como padre tenía que explicarle a Michelle “las cosas de la vida”, supe que hablaba en serio. De una extraña manera, con el paso de los años, yo había llegado a querer a la mamá de Michelle, así que no le aclaré nada de que yo no era André, si no yo, o sea, nadie para todo el mundo y al parecer todo lo que ella tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo que sólo había conocido el cuerpo triste de las putas antes de irme a la guerra, por primera vez veía el de una mujer de esas con las que uno sueña perder la virginidad cuando es adolescente. No era que no me gustaba verla desnuda a sus 30 años, era que… me había tratado tan bien… pero hacía tiempo que no tenía a una mujer así frente a mí, aunque esto era algo que se estaba convirtiendo en un engaño de mi parte hacia la persona que me había atendido como nadie…pero ella tan sola, André tan muerto, yo tan sin ser hombre hacía tanto.&lt;br /&gt;Se sentó en mis piernas y me contó lo que ella hacía mientras yo (o sea, su André), estaba en la guerra. Me dijo que mientras me esperaba había conocido a un tipo simpático que vendía manzanas de dulce en el puente de San Pedro y que también había estado en la guerra como yo (o sea, como André). Entonces se le iluminó el rostro como cuando pensaba en André y su bella sonrisa y sus jazmines y sus mariposas, y al reír a cinco centímetros de mi cara batió con su cuerpo la oscuridad detenida entre las garras de humedad de aquellas paredes oscuras. Me besó (sentí las mariposas de la cara de André en el hueco de mi panza) se derritió en un abrazo y me dijo que me había extrañado cada minuto de nuestra vida separados, que había sufrido lo indecible cuando le dijeron que yo había muerto de tuberculosis en Toledo y que ya Michelle era una señorita que estaba por ir a la universidad a estudiar medicina como su papá y que ella ahora “no estaba en casa”.&lt;br /&gt;Yo, en silencio, incapaz de decirle nada ante la magnitud de su demencia sentí en mi lengua los olores de aquel cuerpo lunar que yo oía burbujear en mis oídos. Con manos torpes me quitó las ropas e hizo maravillas para que yo reaccionara, pero fue inútil. “Yo no sabía que esta dama era capaz de estas cosas”, me dije y me distraje tontamente en esa sorpresa en vez de caer en cuenta de que en verdad, no pasaba nada pese a sus esfuerzos ciertamente espectaculares y dignos de verse. Lo hacía como la mejor de las putas que yo había conocido y la infructuosidad de su espectacular esmero la frustró.&lt;br /&gt;Levantó su cara con una pregunta correteándole en toda la cara y yo muerto de vergüenza le dije, con una sonrisita idiota, que a mí no me habían matado, que a mí me habían sacado del frente por una herida de guerra, que no era precisamente la mutilación de mi brazo izquierdo. Básicamente, le dije, pisé una mina antipersonal que me había herido en…bueno, hagas lo que hagas no se me va a parar pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando escuché la detonación de la mina y sentí esa cosa tibia resbalándome por la pierna supe que algo muy malo me acababa de pasar y también supe que, sea lo que sea, yo no lo merecía. No, no lo merecía.&lt;br /&gt;A los 15 años yo me había escapado de mi casa rural después de trabajar en la imprenta anarquista y como ayudante de un camión de carga había recorrido el país. La mitad de mi salario se lo mandaba a madre para ella y mis tres hermanos y para mi padre alcohólico. Siempre había sido un buen cristiano, no tanto por tener un alma piadosa, sino porque sabía que el mundo para mí sería difícil y no estaba demás tener de aliado a un tipo al que le decían Dios. A los 10 años había recibido el bautizo porque yo lo quise y en cuanto a mi empleo en el camión, al patrón aquel jamás le había robado ni un solo centavo. Bueno, eso hasta que madre enfermó y le robé toda renta al patrón y además vendí el camión para costear una cirugía que me prometieron salvaría a madre. Si Dios existía sabría comprender mis pecados y si no, bueno, mejor para mí. Pero si existía y comprendía mis motivos entonces el patrón se podía ir al gran carajo. Bueno, a la Policía que me perseguía por ese robo no le importó que Dios me entendiera, de modo que me enrolé en el ejército para huir de la injusticia de la vida.&lt;br /&gt;Me metí a una guerra que no era mía, una guerra en la que defendía al país por cuya culpa yo era casi analfabeto, un país que no había podido salvar a madre, una guerra en la que la providencia se encargaría de pagar mis sacrificios volándome las pelotas. Y encima aún me daba suficiente vida como para tener que explicarle una viuda ardiente, que no se me paraba, mientras ella me miraba con cara de náufrago desde el hueco entre mis piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces entró Michelle junto a un compañero suyo y encontró a su madre ahí, con al cara entre mis piernas y yo mirándole como estúpido, sin saber qué decir. Ahí supe que me odiaría para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ese día, en su infinita misericordia y locura, la mamá de Michelle se olvidó por completo de su hija y se dedicó a atenderme porque yo era su André. Lo que importaba era que yo esté bien, por más que mis huevos hayan ida a parar a algún matorral en ese monte.&lt;br /&gt;Eso fue así hasta que un día en que ya no pude más. Por simple comodidad o algo peor, yo me había dejado absorber tanto por la mamá de Michelle, que le había permitido convertirme en su André, en el hombre necesario para que cuide de Michelle cuando ella por algún motivo no esté. El ambiente de la casa era pesado, Michelle nunca estaba y su mamá estaba conmigo día y noche sin saber de su hija. A mí ya me importaba Michelle y me preocupaba que su madre no la controle. Entonces le dije que yo no era André.&lt;br /&gt;-Lo sé, pero fue lo suficientemente caballero para ser otra persona para mí. Nadie, además de André, ha hecho tanto por mí, me dijo desde la penumbra de su rostro. Me dio un beso en la frente que me congeló la espalda y cerró la puerta con tal delicadeza que pareció que ella y la puerta habían sido sólo parte de un sueño.&lt;br /&gt;Al día siguiente Michelle tiró un grito que me puso los pelos de punta. Salí de mi cuarto en la casa de película de terror y la hallé en las escaleras que unían a las habitaciones de arriba con la sala de estar. Lloraba, gritaba, temblaba con el cabello rubio tapándole la cara, mojado por le llanto. La puerta de su madre estaba entornada, me acerqué y vi a la mamá de Michelle muerta. En su mesita de noche había un frasco vacío de los medicamentos con los que controlaba sus crisis de nervios. Cuando salí Michelle no estaba. Esperé a que venga la familia o los amigos, pero no vino nadie. Yo no sabía qué hacer en estos casos ni a quién llamar, así que enterré a la mamá de Michelle en el patio central de la casa, bajo el gran tamarindo antiguo donde habían colgado al primer héroe de esta patria que me había dejado sin huevos. Ahí había sido colgado el abuelo de André Pedrosa. André, que también era un héroe al que yo le había quitado la identidad, la esposa, la hija, la casa, todo, gracias a una manzana de dulce y a una niña malcriada que ahora era una mujer y a la que yo debía proteger porque eso era lo que quería su madre, dama que había sido una verdaera santa conmigo. Amén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PARTE TRES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada mes llegaban a la casa por correo las rentas de las propiedades que habían tenido los padres de Michelle. Con ese dinero yo pagaba al tipo que nos dejaba la comida en el portón de la casa donde nos refugiamos por separado Michelle y yo. Ella dejó de ir a la universidad, a sus clases de danza y sus amigas dejaron de visitarla porque con los años mi presencia se había vuelto algo, digamos, monstruosa. Sin hablarlo, habíamos dividido la casa en dos repúblicas personales en la que no entraba el otro, ya que nuestra frontera era una línea imaginaria que sólo nosotros podíamos ver. La zona neutral era los primeros cinco metros de la entrada principal, luego, el lado del comedor le pertenecía a ella, junto al ala derecha de toda la casa con sus tres pisos, mientras que mi territorio llegaba hasta la chimenea helada y el ala izquierda de la casa donde estaba también el cuarto de los peones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a esos convencionalismos claramente establecidos, una noche de insomnios me atreví a pasar la frontera imaginaria que nos dividía y al entrar a su cuarto, la encontré desnuda y dormida sobre su enorme cama desarreglada. Toda ella era 19 años de un perfecto cuerpo femenino dormido con las piernas abiertas frente a mí. Debo confesar que no sé porqué me quedé embobado por unos segundos, pero cuando reaccioné y traté de volver presuroso a mi lado de esa rara vida en común, ya era demasiado tarde. Ella había despertado de golpe y me había encontrado mirándola, justo con mis ojos de embobado. Me insultó tanto que sentí cierto orgullo porque escuché de su boca magníficos improperios que aún no se conocían en el mundo exterior. Me dijo que yo era un viejo asqueroso e impotente, que era un cerdo infeliz y otras cosas que me hicieron verla raramente hermosa. Quise explicar el porqué yo estaba ahí y ella me arrojó un florero que me rompió la nariz y me la dejó torcida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces que con los ojos casi saltándole de la cara me gritó que deseaba mi muerte más que cualquier otra cosa en el mundo.&lt;br /&gt;Entonces, ante lo irrevocable de su odio, no me quedó otra opción que tomar esa difícil decisión que cambiaría para siempre mi vida y la de Michelle. Decidí irme de la casa, pero cuando puse un pie afuera de ese que había sido mi mundo por tantos años, supe que afuera de ahí no sobreviviría ni un solo día. No tenía un carrito de manzanas y aunque lo tuviera, ya no podría empujarlo. El mundo afuera de la casa había cambiado en el último tiempo y yo ya no tenía las fuerzas para enfrentarlo. Volví a la casa y cedí mi territorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PARTE CUATRO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, si me sabía cerca de ella a cualquier hora, me insultaba con boca de marino y me lanzaba objetos que con el paso del tiempo fui aprendiendo a soportar para que no duelan tanto; objetos que a mi edad me empezaban a romper los huesos de a poquito. Con su actitud de abierta hostilidad, se hizo cargo de las rentas y pidió al tipo que nos traía la comida que lleve ración sólo para ella. Y al poco tiempo las rentas no llegaron más y ella siguió viviendo sin que yo supiera el cómo.&lt;br /&gt;Montada en la bestia de batalla de su odio, me redujo no solo de espacio en la casa, (ya que su furia terminó por confinarme en el cuartito que había sido de la servidumbre), sino que redujo aún más mi existencia cuando alquiló la casa para fiestas de sus amigos, que de borrachos, iban hasta mi cuarto de sirviente a nada más que burlarse de mí. Y cuando esa humillación no era suficiente para ella, les decía que yo había querido abusar de ella y que me había abusado de la locura de su madre, pese a que yo era un pobre hombre al que no se le paraba. Y los tipos, por quedar bien con Michelle, me terminaban de romper las costillas que ella me dejaba astilladas con las cosas que me arrojaba. Y así todas las noches que alquilaba la casa para fiestas por las que cobraba.&lt;br /&gt;Pero su inquina llegó mucho más lejos. Sólo para que yo la viera, traía a sus hombres hasta mi puertita del cuarto de peón para fornicar ahí dando alaridos de animal torturado hasta que babeante me veía asomar la cara por la puerta. Entonces, crujiendo bajo el tipo de turno, me lanzaba una cierta mirada que me hacía eyacular en los pantalones y se cagaba de la risa. En serio, se cagaba, y si al tipo eso no le gustaba, se levantaba, le dejaba dos billetes y se iba no sin antes prometerle sin mucho ahínco llamarla pronto. Cuando quedaba sola, paseaba desnuda por la casa, por delante de mi puerta y entonces me llamaba a gritos.&lt;br /&gt;-André, hey André, falso André, hey, vendedor de manzanas de dulce. Y cuando yo asomaba la cara otra vez oyendo su llamado, ella, desnuda como un puñal listo para matar a alguien, sentada frente a mí con las puertas del cielo abiertas de par en par gracias a sus dedos, me decía: Quieres, y se frotaba el sexo aún húmedo y ligoso por los líquidos del tipo que se acaba de ir. Y luego se masturbaba en mi presencia como la mejor de esas putas que se masturbaban por plata en el cuartito pulgoso donde yo había vivido antes de venir a esta casa. Se masturbaba con rabia y me miraba así no sé cómo y yo empezaba a eyacular en mis pantalones una y otra vez hasta que ya no podía eyacular nada, pero los músculos de ahí lo seguían haciendo, soltando puñaladas en vez de orgasmos, hasta que yo primero sollozaba quedito como un cachorro y luego lloraba como un niño en un rincón de la casa y ella primero reía, y luego se carcajeaba de tal manera que me hacía poner la piel de gallina y cuando terminaba, se dormía ahí nomás frente a mi puerta y yo podía ver cómo el semen del tipo que se acaba de ir, en su reflujo normal, se le salía del sexo y se le escurría en la pierna, impávido y libre, como si yo no lo estuviera viendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ÚLTIMA PARTE&lt;br /&gt;Pero ayer fue hasta mi puertita de peón y cuando oí el cantito de sus pies al acercarse corrí hasta el rincón para huir de ella lo más posible. Entonces ella dijo: “No temas, hoy te traje algo de comer”. Era la primera vez en su vida que me hablaba con lo que había sido su voz habitual, serena, musical, celeste, blandita como una caricia. Desconfié, pero cuando mi nariz rota me dijo que aquello era comida de verdad y no simples sobras que yo hallaba en los rincones gracias a su desprolijidad en la higiene, me rendí a la evidencia. Años de comer sobras hacen que uno baje sus banderas de guerra cuando ve un plato de comida libre de olores de descomposición y de insectos tan hambrientos como uno.&lt;br /&gt;Ayer me alimentó, me cortó el pelo con las mariposas de sus manos, con el jazmín ardiente de su presencia, con el agua fresca de su sonrisa. Me bañó como a un niño con pétalos de rosa en la tina de su madre usando mañas de mamá y cuando me animó a dejar la casa para dar un paseo, cuando salimos juntos de la casa por primera vez desde hacía 20 años, me tomó de la mano como si yo hubiera sido su padre. Me dijo que había hallado una carta de su madre en la que decía que yo era un buen hombre que había renunciado a su propia vida para ser el hombre que la madre necesitaba y que la hija necesitaría cuando no esté la madre. “Además estoy embarazada, no se de quién pero eso no importa Un niño solo necesita de su madre no”, dijo y su cara se le iluminó como solía iluminársele a su madre. Oscurecía, y bajo la tristeza de la llovizna que manchaba a la ciudad me dijo apretándome la mano suavemente.&lt;br /&gt;-Sabes porque te pateaba siempre antes de saber que te odiaba. Primero porque tenías todas las manzanas de dulce que yo había querido tener. Segundo porque cuando te miré y vos me miraste, me trajiste una manzana que yo no había pedido… y tercero, porque mi madre siempre te prefirió y porque yo sabía que vos no eras mi padre y que nunca lo serías. Me sonrió dulcemente y seguimos caminando sin decir nada. La gente se volteaba a verla y a verme. Murmuraban cosas, que se yo. Empezó a llover y en cinco minutos las calles quedaron vacías. Entonces llegamos al puente de San Pedro. Se subió a la baranda del puente y mirándome dijo: te acordas. Y yo, sudoroso, temblando por una razón incomprensible solo conteste: de todo, y lo último que vi de Michelle fueron sus grandes ojos sorprendidos perderse en el abismo tres segundos antes de que su cuerpo se despedazara contra la oscuridad del río. Ya no sería de nadie.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-6102557107648569205?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/6102557107648569205/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=6102557107648569205&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/6102557107648569205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/6102557107648569205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/07/la-mama-de-michelle.html' title='LA MAMA DE MICHELLE'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SH-BwOJ9bGI/AAAAAAAAAJk/T6lCPGxxBgM/s72-c/abismo5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-807029688411877411</id><published>2008-06-24T17:18:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T12:47:40.374-08:00</updated><title type='text'>ARITMETICA IMPERFECTA</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SGGQBTnG1wI/AAAAAAAAAJc/_tPh1U1RAHg/s1600-h/el-amor-y-la-pareja-objeto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215608195590313730" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SGGQBTnG1wI/AAAAAAAAAJc/_tPh1U1RAHg/s400/el-amor-y-la-pareja-objeto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;ANTANAS DRAKE&lt;br /&gt;(A veces me veo en la cara a un tipo buscado por algo horrible en otra parte)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Él había sido su mejor amigo desde la infancia, sólo para tenerla cerca y ella le había dicho, para evitar posibles equívocos, que ellos nunca podrían tener nada más que esa rara amistad que los había seguido desde el día que se vieron por primera vez en el jardín de infantes.&lt;br /&gt;Pese a la advertencia de ella, él siempre se mantuvo a su lado viviendo juntos en el departamentito de los dos y sin disimulo se encargó de servirla como a su reina y de correrle los novios. Esto último lo hacía convenciéndola con argumentos urgentes de que el patán de turno era demasiado poca cosa para ella o simplemente cayéndole a trompadas a ellos. Y en todo el tiempo que estuvieron juntos (casi siempre apegaditos en el sofá, viendo el programa de TV favorito de ella, matándose de risa), ella le permitió correrle a los novios, no porque esté interesada en él, como ya se lo había aclarado cada que él intentaba hablarle de amor, sino por el extraño placer que sentía al oírlo tratar de convencerla de que los deje por ser ellos poca cosa o simplemente al verlo caerle a trompadas a los muchachitos primero, a los jóvenes después y luego a los hombres ya entrados en años. Claro que cuando llegaba la violencia entre machos por su causa, ella se indignaba, interrumpía las peleas y de dientes para afuera le gritaba a él en la cara que ya no se metiera en su vida, que la dejara en paz. Luego levantaba al pretendiente del piso con la boca florecida de dientes y sangre, le sacudía la mugre del hombro, le acomodaba el pelo y le decía que no volviera nunca más. Él sabía que lo que ella gritaba para separarlo en las peleas no lo decía en serio, y cada que la escena de violencia pasaba, cada que todos ya se habían ido, incluyendo a la Policía que llegaba a sofocar el escándalo (él se iba al mismo bar, a emborrachar su rabia), ella se encerraba en la sala del departamento compartido y se tiraba al sofá con la cara sonriente para sentir la inevitable cosquillita intensa y prolongada que le explotaba líquida y en mil pedazos justo ahí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así se pasaron los años, hasta que a ella ya no la buscaron los pretendientes de ninguna edad y a él se le pasaron las ganas de masturbarse en el baño pensando en ella antes de que su olor (el de ella en el sofá) se desvaneciera en su nariz experta en cada una de las partes del cuerpo jamás tocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al fin de la historia de ese sentimiento indefinible, cuando sólo fueron dos ancianos sentados en el mismo sofá, mirando la misma TV sin entender lo que estaban viendo, cuando en ese ignorarse mutuo de cada día se fueron diluyendo uno de la memoria del otro como una fruta que se pudre en el suelo, entonces llegó el terrible momento en que ella no supo quién era él y él tampoco supo quién era él. Entonces ella por fin y sin ningún motivo ni maletas se fue del lado del hombre al que no había amado nunca en toda la vida (sí lo había amado, pero no con el cuerpo) y él se quedó ahí, aplastado en su cuerpo resquebrajado y blando, tratando de recordar por qué le gustaba tanto el olor de ese sofá, teniendo en los últimos días de su vida esa tremenda sensación de haber perdido algo, de haber tenido algo demasiado importante en el hueco vacío de su mano. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-807029688411877411?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/807029688411877411/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=807029688411877411&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/807029688411877411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/807029688411877411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/06/aritmetica-imperfecta.html' title='ARITMETICA IMPERFECTA'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SGGQBTnG1wI/AAAAAAAAAJc/_tPh1U1RAHg/s72-c/el-amor-y-la-pareja-objeto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-3338185758350386020</id><published>2008-06-23T17:32:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T12:47:40.882-08:00</updated><title type='text'>CLOSTRIDIUM</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SGBBM5OghOI/AAAAAAAAAJU/7kEQDwZODX4/s1600-h/dream-anatomy.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215240058270942434" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SGBBM5OghOI/AAAAAAAAAJU/7kEQDwZODX4/s400/dream-anatomy.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;ANTANAS DRAKE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PARTE PRIMERA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cagar es un tema de fondo, no sólo porque es una actividad diaria, popular, necesaria y hasta libertaria, sino porque casi nadie quiere hablar de ello, lo cuál hace que el tema me interese. Para mí, ese acto de purísima honestidad orgánica (que echa a patadas del cuerpo lo que ya no le sirve) es un problema casi existencial y considero que todos los defectos de mi moral, mi personalidad y mis supuestos sentimientos son atribuibles al clima de tensión que suelo vivir a causa de esa parte de mí que no soy yo, pero que soy yo de una forma no tan personal, pero sí esencial. Es como cuando en las iglesias los sacerdotes dicen esas vainas sobre el vino tinto parafraseando a un judío que fue ejecutado por un crimen que no cometió: tomad y bebed que esta es mi sangre, y todas las demás yerbas de banquete antropofágico con el que los católicos se comen y se beben a ese pobre hombre muy parecido al John Lennon en sus peores tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí, cagar es un camino al martirio de una fe que aún no descubro pero que me impulsa a ceder a todas las tentaciones nuestras de cada día, que es la única forma en que concibo la vida. ¿Por qué siempre que subo al bus estoy que me cago en los pantalones y cuando llego a mi cuarto en el edificio de mierda donde vive esa portera aburrida y su perro salchicha que siempre hace como que no me ve, se me pasan las ganas?. Tras una angustiosa despedida con sonrisa incluida, tras pasar por encima del perro del edificio con su portera aburrida y luego de vivir la incomodidad de un ascensor lleno de gente con mierda en la panza igual que yo, abro la puerta de mi cuarto con el póster de el malecón de La Habana pegado por el lado de adentro. Entro (sudoroso, tembloroso, ansioso, algo oloroso), y voy directo al baño que tiene una linda vista a los tejados vivos de líquenes verdes de mis totalmente desconocidos vecinos; allí, como un rey exhausto me aplasto en el retrete con un libro vibrándome en las manos. El libro es para engañar al cuerpo, para evitar que se ponga a la defensiva y me joda a propósito, negándose a liberarme de mí mismo. Con el libro le hago creer que estoy ahí nomás para leer, para que crea que la lectura es más sabrosa sentado sobre un retrete siempre generoso y de piernas abiertas, claro, eso último en sentido figurativo. Y que conste que hago esa aclaración-disculpa sólo porque me da la gana, para que no se diga que soy un malagradecido de las mujeres y los retretes, que me dieron y me quitaron tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro no evita que el cuerpo se ponga en guardia y me me joda sólo por que sí. Tras una concienciuda batalla individual en la que pongo a andar a todo mi andamiaje muscular, fracaso estrepitosamente en ese viejo arte cultivado por todos los seres vivos del mundo, porque soy un convencido que hasta los árboles, de alguna forma, también cagan. Cagar es una palabra que no suena muy bien, pero que está en el diccionario y por lo tanto tiene pasaporte para viajar por la boca de todos los que hablan este idioma, además que es“políticamente” correcta. Y si no lo fuera, igual la seguiría usando, porque creo que cada palabra tiene su personalidad propia y creo también que cagar es una palabra simpática, valiente y aliviante, aunque su pecado es ser una autentica mierda, en el mejor sentido de la palabra, o sea, es algo que nos sirvió, pero que ahora es algo que no nos sirve y nos hace el favor de irse sin hacer escenas, sin decir: “te di los mejores años de mi vida y así es como me pagas”, sin decir: “o sea que todo esto es mentira”, se va nomás dándonos el gusto de acabar la convivencia de horas de digestión dando uno el portazo rectal. O sea, el sueño de todo hombre que se precie de ser egoísta. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Por que no se habla de ella abiertamente. Los políticos más hábiles hablan una igualdad en la que no creen, sabiendo que es una mentirita pelotuda para gente más pelotuda por creerles; los médicos hablan de IRAS, EDAS, VIH, ETS, y vaya a saber uno de qué otros códigos policiacos más; los poetas son más boludos porque hablan de orgasmos espirituales (casi todos son unos mal cojidos), de edificios en formas de penes y de almas que no son más que la sábana de gas que cubre su inutilidad práctica como seres humanos. Hablan de cosas que sólo conocen a través del humo de las palabras, pero nadie habla del sublime acto de cagar, o de la mierda nomás al desnudo, discriminándola insensiblemente, como si ella no estuviera presente en la puntita del colon de dos personas cuando se sonríen, se saludan, se dan la mano para despedirse, se dan un beso, se meten mano, hacen el amor o cojen nomás (a qué hora termina este que quiero ir al baño) o cuando entran a la incómoda atmósfera de los ascensores y se hacen los que miran al techo, mientras los otros siete tipos tienen también esa serpiente de mierda palpitándoles en la panza como si fuera un aliens de película hollywoodense.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conmigo la mierda no hace escenas, pero mientras estoy en el retrete, ahí pujando con todas las fuerzas de mi alma ad honorem y descubriendo los odiados monstruos de Hemingway, me vuelvo un candidato enorme a tener una coqueta hernia en el costado, como la que tenía Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, eso no era una hernia propiamente dicha, era una herida abierta que se parecía a un sexo femenino afeitado y menstruante. Alguna vez aquello me hizo pensar que el crucificado era un hermafrodita fruto de alguna fallida prueba nuclear romana. Naturalmente era una boludes, ya que los romanos jamás fallaron en una prueba nuclear. En fin, creo que es lo mismo, ¿acaso una hernia no es una herida por dentro?, ¿que más da un lanzazo, un sexo femenino bajo la cuarta costilla o un intestino que se abre paso por el músculo nada más porque a la señora mierda le entró el pánico escénico, capricho infantil o timidez rural y no le dio la gana de salir al mundo del retrete y su tsunami de 12 litros de agua?…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PARTE SEGUNDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, toda esa tesis sobre la mierda y el acto de cagar no era un buen tema para pensar en un momento como ese…&lt;br /&gt;Se sacudió los mosquitos con el diario que tenía en la mano mientras oía llegar cantando a ese magnífico amanecer en medio de la selva. Le entró un estremecimiento en el cuerpo que hizo que su soledad le gustara un poquito más. Le acaba de ver las piernas al recuerdo que no lo dejaba vivir, al recuerdo que lo había obligado a esconderse en el patio abandonado de la vieja y derruida casa de su infancia y a cada momento que pasaba se sentía afligido como un naufrago al que le faltan las fuerzas para seguir nadando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, para huir de la imagen que lo comía por dentro con boca de pez cada que él bajaba la guardia, aún sentado en cuclillas bajo los enormes árboles de mango de la vieja casona donde había gozado su niñez, recordó una cosa distinta al recuerdo que venía a todo galope dispuesto a matarlo. Las piernas desnudas de ese recuerdo asesino eran así: la pierna derecha era la imagen de ella mirándole a él hasta las tripas desde la cama destendida de sus ojos color naranja. La otra pierna era la boca de ella cerrada y traviesa como un gato pequeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sacudió de nuevo los mosquitos en el frío del amanecer y para huir de la pesadilla que era ella (nunca supo su nombre), recordó el suceso aquel que él había visto en su época de reportero en lo más hondo de la selva de Cochabamba, donde campesinos y militares ejecutaban una guerra de baja intensidad por el dominio de las plantaciones de coca. Esa mañanita, él iba en el convoy militar cuando un soldado levantó una piedra que obstruía la carretera y la rústica mina antipersonal dejada por los cocaleros debajo de la piedra le explotó en la cara soltando toda su carga de dinamita, trozos de metal, clavos y vidrios rotos. El muchacho aún daba gritos de animal y se retorcía en el suelo cuando él se acercó a verlo y lo vio sin los dos ojos y apenas con un brazo completo para seguir viviendo. Primeros auxilios de unos médicos de uniforme que aplicaban un torniquete con un cinto, el sonido de un helicóptero que llegaba para la evacuación a la clínica en Santa Cruz, y después, sólo los despojos humanos en la carretera, un tipo recogiendo de entre unos arbustos el brazo del muchacho a 20 metros de distancia del lugar de la explosión, un perro que nadie sabe de dónde salió lamiendo el asfalto, y todo como si nada, como si una vida no hubiera acabado de cambiar para siempre delante de sus ojos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Él había ido a ver al soldado a la clínica en Santa Cruz. Lo había visto primero en la cama de la clínica recién llegado del sitio del atentado, lo había visto hundido en la oscuridad, cortado como un animal de sacrificio sobre esas horrorosas camas blancas de hospital, balbuceando desde su boca hinchada y negra que él no tenía enemigos, que sólo quería ser profesor, que para entrar a la escuela de profesores tenía que tener la libreta de servicio militar, que por eso se metió al ejército. Repetía que no tenía enemigos, que sólo quería ser maestro de gente pequeña. Mierda.&lt;br /&gt;Unos años después él había encontrado de nuevo al soldado herido, pero esta vez lo había visto graduándose como chef en una escuela de cocina para ciegos, orgulloso de seguir vivo con un cucharón para freír carne implantado en lo que le quedaba de su brazo amputado. Estaba feliz y ciego, pero menos ciego que antes, porque ahora la oscuridad ya no lo asustaba y había aprendido a ver con la única mano que le quedaba. Después de todo, en este país ser chef era mejor que ser maestro.&lt;br /&gt;Recordar a ese soldado le hizo olvidarla a ella por un rato, pero ella igual ella lo seguía acechando como un virus que espera su hora para atacar, que espera que el cuerpo baje sus defensas para tomarlo por completo. De modo que cuando comparó la tragedia del soldado que quería ser maestro con la insignificancia que le acaba de ocurrir a él hacía media hora (se había rasguñado un dedo con una botella rota) no pudo menos que soltar una breve sonrisa y decirse para sus adentros que esto del rasguño no era nada. Se dio un manotazo en la nalga y un mosquito gordo de sangre reventó sobre su piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después del rasguño le habían entrado ganas de ir a cagar con la misma intensidad con que lo atacaba ese deseo corporal mientras iba en el bus rumbo al trabajo. Amanecía, el mundo empezaba a vivir de nuevo y él esperaba que en su cuerpo esa vitalidad también se manifestara. Se sacudió los mosquitos que le picaban en las nalgas, los pies y brazos y trató de concentrarse para poder sacar por atrás lo que había comido por arriba en esa pensión de mala muerte la noche anterior en las afueras del pueblo. Trató de mantener su mente en blanco para relajarse, pero en ese momento sin darse cuenta bajó la guardia y el recuerdo de la chica de ojos naranjas le saltó encima como un asesino a sueldo y lo dejó tan estupefacto que apenas le quedó voluntad para respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía menos de media hora había empezado a desarmar su camping para volver al edificio donde vivía en la ciudad. Quería volver a la ciudad para terminar de una puñetera vez el escrito que tenía trabado en la cabeza y había venido a su ex casa en el pueblo aquel a la mitad de la selva para buscar inspiración y para no dejarse atrapar por la imagen de la chica de ojos naranjas. Ella era la principal causa por la que hacía como dos años que él no avanzaba en el escrito aquel que había empezado y destruido tantas veces, víctima de su propia insatisfacción y de ella, que le llenaba la cabeza de tal modo que no dejaba espacio para nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero mientras empezaba a desarmar la casita portátil, se había herido la mano con un trozo de la botella de cristal que él había destrozado la noche anterior en su borrachera de hombre ahogado por una tristeza tan vasta, que aquel sentimiento no podía ser llamado de ninguna manera. Era vacío, sólo el vacío lleno de algo que no podía ser y que se había quedado en el pasado. Una pavada, una mierda que no se quería ir de su cabeza, que no le servía para nada, pero era todo cuanto veía cuando cerraba los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contrariamente a su filosofía de jamás someterse a ninguna medicina, él se había curado la herida con el licor de frutas que estaba bebiendo la noche anterior a falta de alcohol de curar. Después, para olvidar el incidente del rasguño se había ido al monte a evacuar el cuerpo, para no bajar la guardia ante el acoso de ella, para pensar en el accidente del soldado aquel y para pelear para que los mosquitos no le dejen las nalgas rojas por las picadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que sentado donde estaba, no supo cómo contener el recuerdo aquel que le saltó a la cara como un jaguar. Toda ella lo tomó por asalto, le subió la temperatura del cuerpo, le llenó de angustia el corazón, le dilató las pupilas y de golpe la herida del dedo empezó a hacerse más grande, a sangrar y a ponerse negra. Aturdido, se levantó, como pudo ilustró su culo con una linda página del diario, fue hasta el camping a medio desarmar, cogió la botella con el licor de frutas con la que se había curado el dedo y se lo empezó a tomar para escapar de alguna forma de eso que lo acababa de poseer. El rasguño, que no era una herida, de pronto había dejado salir copiosamente sangre sin que nada la pudiera parar, como si algo dentro de su cuerpo se negara a coagular ese torrente rojo y celular por donde se le escapaba la vida. Algo en su cuerpo conspiraba contra él y él estaba perdiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante todo ese día durmió borracho en el camping a medio desarmar bajo la sombra de antiguos mangos de los que caían dinosaurios si uno miraba con atención (él, de niño se pasaba horas mirando a esos árboles, esperando que caiga algún animal de otra época). Al atardecer, cuando despertó, estaba mareado por la fiebre y por la debilidad. Se halló sumergido en un intenso dolor que le salía de la herida en la mano. Estaba absolutamente postrado y sin fuerzas en el camping a medio desarmar que ya apestaba a mil demonios por la supuración de la herida.&lt;br /&gt;Estaba en una zona apartada del pueblo, él no era apreciado por nadie a causa de su mítico temperamento e hijaeputez que exhibía con orgullo y no tenía fuerzas para tener fuerzas. O sea, estaba jodido, pero no se asustaba. El miedo era una debilidad a la que nunca había sucumbido ni en sus tiempos de hijo pobre de madre soltera y analfabeta, chico presa de burlas de sus condiscípulos por su condición de bastardo. No había temido ni cuando adolescente y campesino recién llegado a la gran ciudad se había enfrentado su nueva vida haciendo lo que le encomendaban de la mejor manera y sin pedirle ayuda ni favores a nadie. No había temido en su labor como corresponsal de guerra, ni cuando le dispararon en El Alto, ni cuando iba en los conboys militares en la zona de la guerra cocalera. Nunca. Siempre se había enfrentado a la vida con el puño dispuesto y el corazón desconectado del resto del cuerpo. A sí iba a enfrentar la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El recuerdo infeccioso de la chica de ojos naranjas se había activado en su cerebro mientras, cagando, pensaba en el libro inconcluso en la ciudad. La imagen de ella había actuado sobre su cuerpo acelerando el proceso de la gangrena. Ella era un virus, era la típica herida que queda cuando alguien cometió la estupidez de enamorarse y no hizo nada para liberarse de aquella esclavitud de cuerpo y alma. Hacía dos años que él la había visto en La Habana durante sólo 20 minutos y desde entonces nunca más la dejó de ver cuando cerraba los ojos. Se la trajo en la cabeza…ella se atrincheró en su cabeza, se acurrucó en su cerebro, se multiplicó, se le metió en la sangre, penetró en los nervios, llegó a las entrañas y a la carne, y se le metió tan hondo que hasta en la mierda fue parasitada por ella, al punto que lo atormentó privándolo del acto liberador de cagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TERCERA PARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella era una muchacha en una tienda de libros usados en La Habana. Lo vio entrar a la librería acompañado de otros periodistas de mayor edad (él siempre había sido el menor en todo, en el colegio, en sus trabajos). Lo siguió, flotó a su alrededor como una deliciosa mariposa, le mostró sus ojos de tigresa increíblemente naranjas y, con la primera sonrisa, a él no le quedó otra opción que mostrar la más estúpida de sus caras. Entonces, sin perder la elegancia de su porte de princesa vestida con trapos de carnaval, ella le ofreció su cuerpo por lo que valdrían tres páginas de los 20 libros que él estaba comprando por menos de tres dólares en aquella tienda de libros usados.&lt;br /&gt;- No señorita. Sólo quiero libros, le había dicho bien despacito él a ella, aquella vez, quemándose por dentro y fingiendo matar su interés para que sus compañeros periodistas, mucho más viejos y respetables, no se den cuenta de lo que estaba pasando en ese pasadizo genial donde él había encontrado por fin un magnifico ejemplar del Siglo de las Luces, de Alejo Carpentier.&lt;br /&gt;Ella, jinetera profesional de unos 16 años, lo miró con la misma expresión que debería tener un explorador perdido al ver una botella de agua fría en medio del desierto. Sonrió bellamente adivinando que él fingía para que los demás no se den cuenta y, decidida a seguirle el juego, fingió también que husmeaba libros junto a él. Dándole juguetones empujoncitos con sus caderas lo fue llevando hasta un pasillo poco transitado e iluminado que ella parecía conocer muy bien. Ahí, como la mejor de su oficio, se encargó de rozar con disimulo el volumen de su cuerpo geométricamente perfecto contra el de él. Fingía estirarse para alcanzar libros demasiado altos y entonces brotaba el manjar de sus nalgas sin que él pudiera evitar mirarla y apretaba el paraíso de sus pechos contra el hombro triste de él con tal maestría, que él podían contar los latidos del corazón de ambos. Él estaba acorralado, sufriendo un terremoto interior que le puso todo el cuerpo en posición de apronte y le amarró un nudo en la garganta cuando ella por fin se quedó pegada a él y le dijo mirándole a la cara con ojos de hembra ocupada en el mismísimo acto de follar:&lt;br /&gt;-Tengo una pieza con ron y rumba, nadie dice nada, todas vivimos de eso. Lo nuestro es for export cabayero, le dijo y luego se hizo la tonta y se quedó esperando su respuesta, hojeando un libro en alemán, rozando sin parar sus caderas bajo su faldita blanca en las de él, actuando de un modo tan perfecto que daban ganas de aplaudirle y luego desnudarla en el cuartito de marras con el ron y la rumba y después cojerla con todo el cuerpo en nombre de la patria lejana y de todos los muertos que ya no lo podrían hacer…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ahí, fingiendo leer títulos que ya no le importaban, él le metió la mano en los calzones de seda blanca y descargó dos dedos de lujuria en el horno de su sexo. Con cara de encantada, ella resopló despacito como si fuera una brisa marina salida de un vaso de agua, mientras llegaban hasta ellos las voces de los otros periodistas que hablaban entre sí diciendo a los cuatro vientos que tal libro era así o asá, que este autor quería decir esto o lo otro, ¿O qué opinás vos Antanás de Dostovievski?. Esteeee, pues, es el hueco más negro y delicioso de la conch… de la humanidad humana, creo. Bien dicho muchacho, ¿y qué opinas de?…Si me disculpa Robles, trato de leer algo en un idioma que no entiendo muy bien. Oh, claro chico, ¿pero vieron que yo decía que?…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se moría de ansias, mientras ella, en un arrebato de astucia, sin que nadie más se hubiera dado cuenta, se había dejado caer de rodillas, había roto las cadenas del cinto y tras liberar al sexo urgente de él, se lo había metido la boca. Oculta por una pila de libros, en el anonimato del pasillo menos popular, se lo chupaba como si su vida dependiera de ello. Se oía levemente el violento salir del aire por su nariz cada que se lo comía a él para luego sacarlo y volvérselo a comer con la cadencia de aquel tipo que ahogándose, saca y mete su cabeza en el agua, tratando de que alguien le salve la vida. Mientras tanto, él, sudoroso por el calor de La Habana y por el sol oscuro de la boca abierta de ella, decía a los demás que en un momento salía, Que estoy tratando de leer en inglés una versión del Ulises, que Joyce ya en castellano es una mierda, que vayan nomás, que estoy buscando un libro de Bukovski, que no hay problema, que nos vemos en diez minutos en el Malecón compañeros…&lt;br /&gt;Los viejos salieron riendo. Hacía rato que sabían lo que pasaba.&lt;br /&gt;Consumiendo el calor de la boca de ella a través de la bendita saliva que ayuda a abrir casi cualquier cosa, se imaginaba solo con ella entre los matorrales de lo que había sido su casa rural, allá en el pueblito aquel que había sido el único sitio en el mundo donde él había sido verdaderamente feliz. En ese mismo pueblito, derribado en el camping a medio desarmar, ahora se estaba muriendo, pensándola, aún sin poder cagar, con el brazo negro por la gangrena, apenas defendido de la muerte inminente por la fiera expresión de una erección rebelde, como la de aquella vez, en esa librería habanera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PARTE CUARTA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora él se estaba muriendo en el pueblito donde había sido feliz, evocándola de nuevo pese a tener de por medio dos años de distancia, al Caribe, la cordillera de los Andes y la Amazonia, teniéndola más viva que nunca pese al tiempo transcurrido y a los años que no la habían borrado de su mente. En sus noches más arduas, siempre la había imaginado merodeando fuera de esa tienda de libros usados, donde por diez dólares uno se podía comprar obras de valor incalculable escritas por aquellos que sí sabían escribir. Cada que cerraba los ojos la veía en la puerta de la tienda de libros, con sus ojos increíblemente naranjas, su faldita blanca, su blusa de cantante de rumbas, despistando con su carita de inocente al olfato de los guardias nacionales que se la pasaban cazando putas.&lt;br /&gt;La había imaginado viendo entrar al turista (otros antes de él, él, y otros después de él) a la tienda de libros, siguiéndolo, fingiendo buscar libros que no le interesan ni un bledo más allá de su adoración por Martí (Chiquitico como Cuba, pero gigante como Cuba también, según le había dicho un taxista de allá).&lt;br /&gt;Entonces un día, conciente de la cojudez que era amar a una puta que le había hecho el favor de chupársela en una librería a cambio de nada, había decidido no recordarla más. Al principio lo había conseguido, pero después, cuando el recuerdo había empezado a defenderse del olvido, a fortalecerse para no ser eliminado, cada que volvía se había manifestado con dolores corporales, como los síntomas de una enfermedad letal. Esta vez, el recuerdo había atacado más fuerte que nunca aprovechando la depresión y la herida en la mano de él.&lt;br /&gt;Tendido sin esperanzas dentro del camping, él tenía el brazo totalmente negro, la fiebre lo había transportado en el tiempo otra vez a La Habana, pero al evocarla tan vivamente de nuevo en medio de su delirio, algo acababa de cambiar en él antes de morir.&lt;br /&gt;En medio de su delirio, se dio cuenta que sólo la había visto 20 minutos en la vida y que ella había sido algo a lo que su cerebro y su corazón se habían aferrado con uñas y dientes para dar rienda suelta a lo arrebatadoramente pasional que siempre había sido su alma. Ella había sido como el animal que el cazador necesitaba para ser cazador, había sido una suerte de Dulcinea imaginaria para un Quijote sin remedio que necesitaba aferrarse a una mentira para creer en la verdad de sus actos. Después de aquella revelación en medio de sus delirios previos a su fin, ella acababa de dejar de ser la musa perdida, la sirena robada, el alma arrebatada por la injusticia del tiempo... Ella era nomás una chica, como cualquiera de esas que le habían hecho el favor de amarlo sin que siquiera él se diera cuenta.&lt;br /&gt;Apenas conciente en el camping apestoso, él la empezó a ver como una pobre chica que lo trataba de seducir para tener algo que comer. No lo seducía por ser él quien era (casi nada, un bastardo sin alma ni moral), sino por el dinero que desde el principio de los tiempos había sido la cosa más excitante de la historia. Entonces él se vio junto a ella como siempre se había visto cuando cerraba los ojos, pero esta vez no la deseó. La vio, ella le sonrió dos años más vieja y él la dejó ir sin mirarle siquiera el culo. Cuando ella se esfumó de su memoria, él se dio cuenta que él siempre había sido un pobre tipo que fingía ser fuerte para sentirse vivo y que la vida no era necesariamente fuerza, pasión o locura, sino oportunidades para crecer y hasta, quien lo diría, enamorarse de alguien, tener una familia, mandar postales, escribir cartas de amor y tener amigos. Se sintió libre y sonrió para morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;QUINTA PARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, la fiebre empezó a bajar, la gangrena empezó a ceder el territorio que le había comido al brazo y al cabo de un par de horas estaba casi totalmente recuperado, tendido boca arriba en el camping que se le acababa de caer encima. Sonrió y esta vez no le dolió la cara. Estaba pálido por la hemorragia, pero nunca se había sentido mejor. Por primera vez en su vida se sintió totalmente libre, sin ese mundo oscuro y pesado que le había pululado desde siempre en lo más hondo del trapo viejo que tenía como alma. Recogió el camping, cargó su mochila, se puso unos jeans sucios, botines, una polera de Boca Juniors y se fue al pueblo como un hombre renovado. Saludó a todo el mundo a su paso sin que nadie le devuelva el saludo y sin que eso le importe; se subió al bus para volver a la ciudad, disfrutó el polvo del camino y la lentitud del bus, cuando llegó al edificio donde vivía, pasó por encima del perro salchicha de la casera aburrida, entró al ascensor y se dio cuenta que sus teorías sobre la mierda habían desaparecido. Entró a su habitación en el décimo piso y se sentó para terminar de escribir el libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Metió la mano en su mundo interior, como lo hacía cada vez que se sentaba a escribir, pero esta vez no encontró nada. No había nada que contar, ya no veía nada cuando cerraba los ojos, ya no oía nada cuando el mundo dejaba de girar en el universo y todos dormían en sus camas. Nadie le hablaba en la cabeza, ya no soñaba con serpientes, ya no veía sombras descolgarse desde las sombras en las paredes ni veía a títeres de trapo salir de debajo de su cama en la noche. No se reconoció y el tipo de terror que lo invadió de golpe fue totalmente diferente al terror al que él estaba acostumbrado desde la infancia. El nuevo terror era diferente al que había aprendido a tolerar desde niño desarrollando su capacidad de resistencia, su necesidad de sobrevivir con el puño cerrado y con el corazón desconectado del cuerpo. A ese terror primigenio lo había tolerado y lo había llegado a querer. Este era diferente, el filo de este puñal no era conocido y el dolor dolía más porque no era un dolor amigo. Simplemente el nuevo terror era más bien una ausencia total del terror; el nuevo dolor, era uno sin color, ni sabor, ni olor. Era amargamente nada.&lt;br /&gt;Entonces, conciente de que ya no era el mismo hombre horrible que lo había acompañado desde su niñez; conciente que ya no tenía tiempo para acostumbrarse a ser la nueva persona que había nacido en él ese día en que conoció la verdadera libertad al borde de la primera muerte sin ella; sabiendo que no podría recuperar jamás al monstruo que siempre había vivido en su interior, destruyó el manuscrito de la novela inconclusa y con los puños cerrados y los ojos bien abiertos llenos de lágrimas sin motivo corrió con todas sus fuerzas de frente hacia la ventana. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-3338185758350386020?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/3338185758350386020/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=3338185758350386020&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/3338185758350386020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/3338185758350386020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/06/clostridium.html' title='CLOSTRIDIUM'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SGBBM5OghOI/AAAAAAAAAJU/7kEQDwZODX4/s72-c/dream-anatomy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-8325467929587378066</id><published>2008-05-27T14:43:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T12:47:41.084-08:00</updated><title type='text'>BELLE GRITANDO EN LA NOCHE</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SDyCNiL0NJI/AAAAAAAAAI8/YouEhVFf6E8/s1600-h/MUNCH.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205178438359725202" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SDyCNiL0NJI/AAAAAAAAAI8/YouEhVFf6E8/s400/MUNCH.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella salió del hospital esa madrugada dando gritos para que alguien la ayudara. No había nadie en el sanatorio, ni perros en la noche, sólo ese frío inverosímil que la envolvía con su enorme abrazo de oso invisible apuñalándole el cerebro. No había nadie en el mundo, salvo aquel mendigo idiota que dormía ajeno al planeta en una esquina de la acera de enfrente del hospital, envuelto en un montón de periódicos que jamás en su historia habían traído una sola buena noticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belle había escapado a los zarpazos de la muerte con habilidad de liebre durante todos los días de su infeliz vida, de modo que cuando a Ernesto le avisaron por teléfono que su madre se estaba muriendo en el hospital y que lo llamaba a gritos, él sencillamente no lo pudo creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, está internada de emergencia en el hospital San Juan de Dios, dijo la voz carrasposa al otro lado de la línea y él no tuvo más opción que dejar de operar la máquina de cortar papeles que tenía a su cargo, cogió el ejemplar de 20.000 leguas de viaje submarino que leía en sus horas de comer y sin dar explicaciones a nadie salió disparado de la fábrica hacia el hospital aquel que era un viejo conocido suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él había crecido entre los huesos de adobe de ese antiguo caserón colonial donde su madre había trabajado de enfermera en los pabellones de emergencia cuando él era un niño. En realidad, ante la imposibilidad de que ella pudiera pagar un alquiler con su sueldo mierdoso y sin tener con quién dejar al chico, Belle había decidido tomar siempre horas extras en su trabajo de enfermera pasando pinzas en cirugías, sofocando internos lujuriosos o vaciando urinarios de gente medio muerta que orinaba por una sonda que le salía por el ombligo. Así se pasaba las 24 horas del día en el nosocomio para evitarse el molesto e imposible gasto del alquiler de un cuarto. Mientras ella trabajaba, el chico deambulaba por el hospital, conociendo ese mundo de batas blancas y sopas amargas, de gente destartalada, y de gente que miraba a la otra gente como si fueran un carro al que había que sacarle o ponerle algo para que sigan funcionando, y si no había éxito, no importaba. Se hizo lo que se pudo señora, el señor fulano de tal llegó en las últimas. Sea fuerte, ahora llévese su muerto a otra parte que tenemos que seguir trabajando…Ah, pase por la caja y pague y si no tiene dinero, le darán una trabajadora social para que vaya a ver dónde es que usted vive. Con ella arregla su deuda. Y el tipo de blanco se daba la vuelta y se iba como si acabara de hablar de los resultados del fútbol, sin el menor respeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese ámbito de paredes blancas y viejas, de techos con hongos y plantas parásitas fue que se crió Ernesto, oliendo como si fuera lo más normal del mundo el aroma de la enfermedad y afinando sin saberlo el sexto sentido con el que siempre descubrió la presencia de la muerte antes de que esta atacara.&lt;br /&gt;En esa casona convertida en hospital, donada por una familia de abolengo para que la ciudad enfrente la peste de lepra de hacía dos siglos atrás, él se había hecho amigo de otro chico de su misma edad e igual condición y habían trepado juntos esos raros y grises árboles de sanatorios que crecen con la misma displicencia consternada con que se mueve el personal sanitario entre aquellos pasillos enrarecidos por el olor a enfermedad, lavandina, medicina y recóndita vejez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, buscando pichones en los nidos de las ramas de esos árboles que parecían aguantar la respiración, Ernesto y su amigo escuchaban romperse el silencio impuesto con rigor por los médicos de guardia cuando alguien entraba desparramado sobre una camilla con rumbo a la terapia intensiva. Le llamaba la atención el correr de un lado al otro de los enfermeros, el escándalo de la ambulancia y su corpulencia iluminada por la sirena roja y azul; la camilla de metal violento que sonaba como campanitas, los tipos levantando el suero en alto sobre ese alguien a quien bajaban de la ambulancia goteando sangre aún y lo ponían sobre la camilla de marras rodeado de médicos y luego el correr de todos ellos para entrar al misterio que había atrás de la puerta batiente de la terapia intensiva. Entonces en un taxi llegaba la familia, una mujer dando gritos, un chico como él con cara de no saber qué diablos estaba pasando y alguien abrazando a la mujer para que se calmara, que ella no tenía la culpa, que todo había sido un accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su sólo nombre, la terapia intensiva le parecía a Ernesto un sitio divertido donde todos se agrupaban para correr muy rápido y entrar y salir por la puerta batiente lo más rápido posible como si ello fuera una competencia, pero cuando supo que ahí llegaba la gente que estaba a un paso de morirse, entonces el nombre del lugar dejó de sonarle divertido y simplemente olvidó esas dos palabras hasta el día en que le llamaron por teléfono para decirle que su madre se estaba muriendo ahí.&lt;br /&gt;Cuando su compañero de juegos se desvaneció en el aire un buen día de esos, él se hizo amigo de otros fantasmas que en las salas abandonadas del hospital le hablaron de los tipos muertos que se aglomeraban como montones de carne sin nombre en un sitio llamado: La morgue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Suena a emparedado, a algo con chorizo y ketchup, se dijo para sus adentros, cediendo siempre a la imagen mental que aparecía en su cabeza cada que oía una palabra nueva. Algo así le había pasado con los días de la semana. Cuando escuchó por primera vez la palabra: LUNES, pensó en un montón de nubes. Creía que MARTES era una estatua de cemento vista en algún libro; MIERCOLES eran dos tipos dándose las manos efusivamente, JUEVES era una sonrisa sin dientes; VIERNES era un destructor de la película La Guerra de las Galaxias; SABADO eran las puertas de la universidad pública y DOMINGO se llamaba el logotipo de la TranTel, una productora de programas alemanes para la TV.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que cuando los fantasmas le hablaron de la Morgue, Ernesto tomó la mano de un amigo que nadie más podía ver y se fue a la morgue del hospital una tardecita de otoño con sol tenue y descubrió que ese no era un sitio para comer.&lt;br /&gt;Sin casi asombro caminó entre los cadáveres anónimos botados sobre los mesones de cemento, abandonados ahí como deshechos hospitalarios, dos veces olvidados: muertos y sin nadie que los reclame. Los vio debajo de sábanas percudidas con el nombre del hospital bordado con hilo burdo, vio la mueca idiota de sus rostros, sintió el frío aquel que brotaba como agua de esa carne lacerada por la guadaña imaginaria y por primera vez un escalosfrío le advirtió por primera vez sobre la presencia de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese hospital había sido su casa hasta que su madre dejó aquel trabajo para seguir al padre de su hermana Flor. Él no extrañó el color pálido de las sábanas ni el olor a lavandina de los pasillos cuando descubrió el mundo vegetal de la amazonía en el pueblito donde llegó con Belle embarazada para buscar al padre de Flor, que aún estaba agazapada en el útero de Belle, junto a sus otras dos hermanas gemelas.&lt;br /&gt;En Santa Rosa el aire olía a limpio por primera vez y tal fue la belleza de vida y de color desplegada ante los ojos aturdidos de Ernesto, que el muchacho cayó enfermo los tres primeros meses tras la llegada al lugar aquel. El aire olía a tamarindos, el olor a la tierra se volvía poesía tras cada lluvia del verano, el celeste del cielo era limpio y él imaginaba que si tenía un alma tendría que ser de ese color. Los amigos fantasmas desaparecieron y tuvo a sus primeros amigos reales. El calor inmaculado de aquel sol totalmente virgen le drenaba la soledad, él descubría por fin su sudor transparente, no gris, no hediondo al hedor a medicinas que flotaba sobre el hospital desde siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Belle nada había cambiado. Su premisa seguía siendo la misma en la ciudad o en el pueblo aquel: sobrevivir cueste lo que cueste. Ella amaba la vida pese a que la vida la había tratado demasiado mal. En realidad no amaba la vida, simplemente se aferraba a ella porque como casi todos los seres humanos, le tenía un miedo atroz a la sola idea de la muerte.&lt;br /&gt;Luego del nacimiento de Flor y la muerte de las otras dos gemelas, en medio de las necesidades de la casa rural con techo de palma y paredes de barro, Belle empezó a tener una dolencia pequeña en el vientre que después se transformó en una puñalada insoportable que la derribó enferma cada vez de modo más cruel.&lt;br /&gt;El padre de Ernesto había sido un canalla y el de Flor la había abandonado en ese pueblo de mierda donde ella no conocía a nadie. Para ella eso fue demasiado, entonces se le desató un cáncer de entraña que se la empezó a comer por dentro cagándose en la piedad de un Dios en el que ni Ernesto ni ella creían. Cuando Ernesto vio a su madre dando gritos de dolor, deseó que exista Dios aunque sea un poquito para que a Belle la vida no le haya dolido tanto los últimos cinco años de su existencia que fueron de total agonía. Entonces volvieron a la ciudad para que ella se curara pero encontraron que el mundo había cambiado.&lt;br /&gt;Nadie la contrató de nuevo, hizo cosas para vender en la calle junto a Ernesto, todos los tratamientos convencionales fallaron, ella apeló a curanderos que la envenenaron más, rogó a un Dios en el que le era imposible creer, pero nada dio resultado y Ernesto empezó a ver cómo su madre se transformaba en un cadáver que pese a sus dolencias y limitaciones no paraba de trabajar. Entonces él dejó la universidad y entró a trabajar en la fábrica de cuadernos donde comenzó secando cartones y terminó operando las guillotinas que cortaban los papeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando él la mandó al diablo a Belle harto de su tiranía y su cáncer, Belle siguió trabajando con Flor, vendiendo productos de carne de cerdo en oficinas públicas que pagaban cuando les daba la gana. Si bien era muy difícil para ella elaborar aquellos jamones (en ellos había pensado Ernesto cuando escuchó por primera vez la palabra “morgue”, de los labios de sus fantasmas) el comercializarlos en la ciudad era todo un tormento. Para ir a venderlos, Belle tenía que cargar a su esquelético armazón los kilos de aquellos bollos de carne, subir en cuatro pies al bus como si fuera una bestia y recorrer todo el camino soportando las miradas de piedad que les soltaban el resto de la gente. Flor crecía viendo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él no pudo soportar aquello ni el mal genio de su madre provocado por el dolor del cáncer. Belle se había vuelto más irritable que nunca y cuando su ira explotaba golpeaba a sus hijos con cuanta cosa le caía en las manos. A Ernesto le quebró un palo de escoba en la frente, lo apedreó, lo insultó con todo los adjetivos que enorgullecerían a un pirata y a Flor la dejó casi muerta a golpes pese a que las fuerzas que tenía apenas le alcanzaban para seguir viviendo. Esa agudización de la violencia de Belle hizo que Ernesto la deje como estaba y condenó a Flor a soportar ella sola la violencia de su madre agonizante. Flor nunca ale perdonaría a su hermano haberla dejado sola con Belle.&lt;br /&gt;Ernesto era un cobarde, siempre lo había sido y así se siente ahora que acaba de dejar su trabajo para ir al hospital a ver a su madre que se está muriendo. Él conoce el hospital desde su infancia, pero ahora, en el bus atestado de pasajeros, yendo a la terapia intensiva del centro sanitario, empieza a recordar que odia el hospital con las entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad el chico había empezado a odiar sanatorio desde la noche de Navidad en que dormía como siempre sobre una camilla (su madre soltera no tenía con quién dejarlo en el cuartito de alquiler que tampoco tenía) y se levantó para buscarla a Belle por los pasillos hediondos a lavandina de de la terapia intensiva. Vio hombres y mujeres de ojos y cuerpos amarillos pegados a agujas y sueros y así anduvo oyendo quejidos de enfermos y ronquidos profundos de los sedados con morfina hasta que encontró a su madre.&lt;br /&gt;La vio junto a otras enfermeras como ella y a otros médicos que rodeaban a un niño de más o menos su edad. Ella lo vio de siete años, parado a la mitad del pasillo de mosaicos blancos y negros con los ojos rojos de sueño y el pelo desgreñado, mirando hacia donde estaba ese chico que también se quejaba en la cama bajo las manos de los médicos y la atención de otras enfermeras como Belle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se ha caído de un caballo en un pueblo y éste lo ha pisado todo lo que quiso hasta que de un tiro se lo pudieron sacar de encima”, le dijo ella con esa expresión dura y lacónica que siempre la había convertido ante sus ojos en una mujer de hierro, incapaz de caricias o de una palabra de amor. Desde siempre él la había visto formidable como un submarino nuclear, ignorante como un chico del primer año pero a la vez sabia como un viejo vegetariano y abstemio. Así la veía ahora el pequeño Ernesto que sólo dijo: -Me oriné otra vez.&lt;br /&gt;Desde entonces, Ernesto odió a los caballos, a los médicos y a el olor a hospital, al punto que las pocas veces que había caído enfermo en su adolescencia y primera adultez había preferido sudar la fiebre retorcido como un feto bajo una manta mierdosa y masticar las alucinaciones en cualquier camastro de mala muerte, a permitir que lo internen en un hospital o que lo vea un médico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora su madre moría de veras y él tenía que verla por última vez en el hospital aquel que mirando desde el bus ya se levantaba ante sus ojos como un gran animal gótico cubierto con una blanca y enmohecida bata de médico gigante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando entró en la sala de terapia intensiva, los hermanos de Belle rodeaban su cama, así como ella, las enfermeras y los médicos habían rodeado la cama del chico aquel, hacia ya tanto en la misma sala donde estaba Belle ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vio a sus tíos, él supo que algo andaba verdaderamente mal. Antes, su madre había tenido tantas hospitalizaciones a causa del cáncer, que llegó un momento en que él no se dio el trabajo de ir a visitarla y más bien usó su terrible pragmatismo para imaginarse cómo debería enfrentar la noticia de la muerte de ella.&lt;br /&gt;-Uno nace, crece, folla y se muere. Es la ley de la vida y nada se puede hacer contra eso; se había dicho siempre en esas ocasiones en que le llegaba la noticia de que ella había ido a parar al hospital. No la había visitado ni siquiera el día cuando la pobreza de la familia hizo que la maldita abuela vaya a buscar caridad en las damas de beneficencia que bellamente salvaban vidas de pobres para salir en los diarios y sentirse en paz con sus conciencias. Ir a pedir caridad para comprar una receta…No podía haber algo más cruel que aquello. Él, en su infinita cobardía, no había ido a ver a Belle. Bueno, fue, se paró en la entrada del hospital, pero no entró, dio media vuelta y se volvió a decir: “Que pase lo que tenga que pasar”, metió sus manos en los bolsillos y empezó a pensar en libros para sacarse del cuerpo esa voz molesta que otros ahogan con alcohol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta vez era diferente. Los hermanos de ella (en realidad medios hermanos) estaban en la sala de terapia intensiva rodeando su cama pese a que Belle nunca había tenido buenas relaciones con su familia ni con la de sus maridos por lo que en los días en que trabajaba de enfermera tenía que cargar con Ernesto por no tener con quién dejarlo. En realidad tenía buenos motivos para mandar al diablo a todo el mundo y sólo confiar en el vigor de su voluntad y en que la salud jamás le falle.&lt;br /&gt;Su propia familia la había hecho una infeliz incapaz de amar a nadie y sus maridos la dejaron sola con dos hijos a los que debió de criar con el vigor inconmensurable de su voluntad a prueba de balas y el resultado fueron Ernesto y Flor, no la gran cosa, apenas dos desgraciados más en un mundo cabreado por tantos desgraciados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belle no había tenido una vida ni si siquiera remotamente buena. Su madre había tenido un romance con un tipo por ahí, de cuyo amorío había nacido Belle. Después, la abuela se había casado con un español que había llegado a Bolivia huyendo de la guerra civil de su país y se había instalado en ese pueblito cañero donde la abuela tuvo seis hijos más a los que Belle debió criar sacrificando su propia niñez primero y su derecho a la educación después.&lt;br /&gt;Ella atendía a los chicos, la madre viajaba comerciando, ella cocinaba para su padrastro y sus medios hermanos, comía de último y si hacía algo que molestara al español hijo de mil putas él le volcaba las ollas y la dejaba sin comer.&lt;br /&gt;Cuando la abuela llegaba de sus viajes de comercio y de amantes, desquitaba toda la furia de las infidelidades de su esposo, golpeándola y ella tenía que salir corriendo a buscar amparo bajo las faldas de la madre de su madre. A los 15 años Belle entró a la escuela porque por fin su madre se acordó que la chica debía estudiar, pero ella ya era demasiado grande como para aprender el abecedario junto a niños de seis años. No pudo con la vergüenza y se largó de su familia y del maldito pueblecito cañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así había transcurrido su niñez hasta que a los 17 años descubrió el placer del cigarrillo y del sexo y a los 18 se fugó con un tipo que después resultó ser el padre de Ernesto, un estupendo hijo de puta, infiel y fascista que la acusó de comunista en plena dictadura militar de García Meza. Sólo la suerte de su desgracia hizo que no la ejecutaran. Era demasiado poca cosa como para que los militares creyeran que ella era una comunista. Apenas sabía leer y escribir, lo cual no entraba en el esquema aquel que afirmaba que los anarquistas andaban con sus imprentas pegadas a la espalda. Ella jamás supo qué fue la comuna de París, el materialismo dialéctico o el manifiesto comunista. Creía que Carlos Marx era un cómico gringo y que la palabra “dinámico”, significaba “chistoso”, aunque tuvo el acierto de regalarle a Ernesto un diccionario cuando el chico tenía ocho años. “Ahí vas a encontrar todas las palabra que yo no puedo explicarte”, le dijo. Ahí Ernesto descubrió la maravilla de las palabras y fue una de las pocas veces en que fue realmente feliz. Ese fue el único libro que le regaló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belle se separó del bastardo del padre de Ernesto cuando el muchacho tenía dos años. El tipo la acusó de comunista y como además ella no tenía dónde caerse muerta, él se quedó con la custodia y entregó al chico a una madrastra que lo dejó llenarse de piojos y lo castigó bonitamente azotándolo con el cable de la plancha cada vez que éste se orinaba.&lt;br /&gt;Belle supo de todo aquello y con algo de fiera en las venas, aprovechó una tarde en que el gran hijo de puta se fue a trabajar y que la madrastra salió dejando a Ernestito encerrado. Entonces con sus zapatillas Adidas, sus pantalones vaqueros verdes y su camisa a cuadros de cowboy, se saltó la barda de la casa y se robó su propio hijo para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perseguida por la justicia y por el padre de Ernesto, ella huyó por el país escondida en cuanto camión encontraba hasta que el gran hijo de putas tuvo otros hijos y otro golpe militar hizo que las prioridades de la justicia fueran otras y la dejaron de perseguir. Entonces fue cuando Belle entró a trabajar de enfermera en el Hospital San Juan de Dios, se enamoró de un turco que además era mecánico (éste sí era un auténtico comunista) que la embarazó de nuevo y la dejó a la deriva cuando ella fue a buscarlo con Ernesto y con Flor en el vientre en ese pueblito donde su hijo descubrió la fiesta de colores de la amazonía boliviana.&lt;br /&gt;Pese a los contratiempos, ella siguió luchando con su fiereza de granito para mantener a sus dos hijos y lo hizo con tanto ímpetu que atrofió su músculo de la ternura y se los atrofió a ellos también, pero eso sí, nunca les faltó qué comer. Aquella rudeza legendaria de su madre había hecho que Ernesto se apartara de ella pese a su enfermedad. Los dolores la hacían aborrecible para sus dos hijos. El sufrimiento físico la transtornaba. Más de una vez él había tenido que salvar a su hermana ya inconciente entre los palazos de su madre. Era un cuadro horrible y hacía que ambos la odiarán más y más sin que ella pudiera hacer nada a estas alturas para evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso cuando Ernesto entró a la sala y la vio muriéndose, ella alcanzó a decirle con la última dosis de su cordura…&lt;br /&gt;-Yo sé que nunca quisiste ser mi hijo, pero yo siempre quise ser tu madre…&lt;br /&gt;Y entonces se le apagó la lucidez y empezó a decir que había que ir al mercado para comprar cosas para comer, que había que coger la manguera y regar sus flores, sus cocoteros y dijo un montón de cosas que ella planeaba hacer una vez deje el hospital como ya lo había hecho tantas veces…Y Ernesto, pese al nudo en su garganta, no tuvo otra cosa que hacer que decirle, Sí mamá, saliendo de acá vamos al mercado, llegando a casa regaré tus flores; hasta que ella ya no me fue más un ser vivo sino una cosa que sólo se retorcía en la cama peleando con algo que no era de este mundo… Entonces fue cuando Ernesto sintió a la muerte dentro del cuarto.&lt;br /&gt;La olió como lo había hecho en aquella ocasión en que entró por primera vez al espectáculo de la morgue. Sintió su aroma de vinagre, se le crispó la piel cuando la sintió rozarlo en la entrepierna, la vio acercarse a Belle como una gran gota de agua invisible mientras Belle hablaba cosas ininteligibles, moviéndose de un lado al otro, tendida sobre esa cama color palidez, apretando entre sus lánguidos dedos azules las sábanas hediondas al sudor corrupto por los medicamentos. Entonces todos en la habitación oyeron sus últimas palabras…&lt;br /&gt;-No me quiero morir…&lt;br /&gt;Y dejó caer una lágrima que arrastraba la última luz de sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no había nadie en la sala cuando ella abrió los ojos y vio a Ernesto dormido sobre una silla junto a la cama hedionda a lavandina de la terapia intensiva. Era la madrugada del día siguiente y ambos estaban solos. Ella nunca había sido conciente de que alguna vez había querido a alguien; sólo sabía que había deseado, que había tenido hambre, pero no estaba en condición de decir que “sabía” que había amado a alguien, porque su increíble instinto de supervivencia había anulado cualquier debilidad humana, sea la piedad, el temor, la ternura o el amor.&lt;br /&gt;Pero aquel amanecer posterior a la tarde que la hospitalizaron de emergencia vio por primera vez con ojos llenos de amor a su hijo dormido en la silla, junto a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando quiso acariciarle el cabello lo vio envuelto en costras que parecían de viruela. Acababa de aceptar que nunca en la vida lo había acariciado ni cuándo él había sufrido los golpes por travesuras o los dolores por amor. Al verlo así se levantó de un salto increíblemente recuperada de su postración anterior. Llamó a gritos al médico de guardia para que atendiera al muchacho, pero no obtuvo ninguna respuesta.&lt;br /&gt;Era como si la muerte que la tarde anterior había caído sobre ella, la hubiera dejado ir y por algún milagro macabro se hubiera metido en el cuerpo de Ernesto que permanecía inmóvil, sin respirar, helado como un árbol solitario, derribado sobre la silla como si fuera un saco viejo dejado al pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella salió a la sala a buscar ayuda y empezó a gritar para que alguien apareciera de una condenada vez, pero no había absolutamente nadie en el lugar a esa hora en que empezaba a amanecer sobre los tejados, los lagos, las montañas y los desiertos del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En bata de enferma categoría F, débil como estaba, Belle metió su ser esquelético a la oscuridad de la madrugada para buscar quién pudiera ayudarla a llevar al muchacho a otra parte donde pudieran ayudarlo. Entró a las otras salas del hospital, buscó en la recepción, en la portería, pero no había absolutamente nadie. Siguió andando entre aquel frío que podía sentir en los resquicios de sus pensamientos… Salió del hospital, gritó a la mitad de la calle por auxilio mientras un vagabundo dormitaba en un rincón de la acera acurrucado en un envoltorio de periódicos de mal augurio que jamás habían traído una buena noticia. Tocó puertas que no se abrían y así anduvo por la ciudad hasta que amaneció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el lobby del hospital, los hermanos a los que ella había criado a costa de su propia felicidad, se abrazaron todos en silencio cuando el médico les dijo que ella había muerto la noche anterior, y la abuela se desmayó en la sala donde estaba el cuerpo de Belle después de gritarle en la cara a Ernesto que por culpa de él había ocurrido todo aquello.&lt;br /&gt;-Nunca la quisiste, porque nunca te dio los lujos que siempre envidiaste. La dejaste sola, siempre la dejaste sola, alcanzó a decirle antes de caer desvanecida sobre la maceta ordinaria aquella.&lt;br /&gt;Ernesto no dijo nada. Pese a que había sentido la presencia de la muerte y a que había visto expirar a Belle horas antes de que el médico lo anunciase oficialmente, se había quedado a dormir en la sala para buscar a su madre en sueños ya que estaba resignado a que nunca más volvería a verla. Quería decirle todo lo que no había podido en vida por culpa de las barreras infranqueables que ambos se habían puesto mientras vivieron juntos: Ella acusándolo en secreto por la desgracia de su vida, y él culpándola de la infelicidad de ambos.&lt;br /&gt;Cuando la abuela entró gritando que por culpa de él Belle había muerto (antes de caer desmayada sobre una maceta barata) él se despertó con un sabor a costras de viruelas en la boca. Si bien él se había imaginado mil veces este momento por las tantas veces que su madre había sido hospitalizada, el dolor que sentía en su interior ahora que había ocurrido de verdad aquella muerte tan, pero tan dolorosa, era tan fuerte que se sintió incapaz de afrontarla solo.&lt;br /&gt;Sólo un tío casi de su misma edad lo abrazó y le dijo:&lt;br /&gt;- Lo que dice tu abuela no es cierto...&lt;br /&gt;Y él, buscando salir de la sala lo antes posible, dijo:&lt;br /&gt;-No me importa, y salió del hospital sin importarle el funeral o el entierro de Belle y en la calle se encontró con el mendigo que dormía en un rincón de la acera envuelto en papel periódico. Caminó por la ciudad toda pintada por el sol del nuevo amanecer, convencido de que el mundo sin ella jamás sería el mismo y suspiró aliviado sin saber qué mierda iba a hacer con su vida que hasta entonces había girado en torno al cadáver que quedaba en esa sala de terapia intensiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-8325467929587378066?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/8325467929587378066/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=8325467929587378066&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/8325467929587378066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/8325467929587378066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/05/belle-gritando-en-la-noche.html' title='BELLE GRITANDO EN LA NOCHE'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/SDyCNiL0NJI/AAAAAAAAAI8/YouEhVFf6E8/s72-c/MUNCH.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-2596107021934670091</id><published>2008-03-28T13:14:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T12:47:41.582-08:00</updated><title type='text'>EL ORIGEN</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R-1VlZfDP2I/AAAAAAAAAF0/5vksTGZ1vvc/s1600-h/pinto.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182892847157952354" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R-1VlZfDP2I/AAAAAAAAAF0/5vksTGZ1vvc/s400/pinto.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(OJO: Husmeaba los archivos de mi computadora del diario para eliminarlos antes de irme para siempre, cuando encontré un documento, que fue algo así como un diario mío del año 2004. Aquí algunas pelotudeces escritas en esa época al calor de las masas)&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;PD: No encontré el escudo de los Pinto de Portugal y puse el de los cabrones españoles. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;PINTO &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Antanas Drake&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ayer por fin descubrí el escudo de armas de la familia Pinto de Portugal, de la cual sospecho, mi padre es un remotísimo y nada ejemplar descendiente.&lt;br /&gt;Como lo sospechaba, pese a ser una de las familias más antigua de Portugal, sus armas son de tibios y arribistas burgueses en ascenso, pero no llegan ni remotamente a la condición de nobles. Un campo de plata, con esa mezcla entre el brillo del metal y un tenue celeste que le da un toque de oscuridad. Cinco rojas lunas crecientes con los vértices hacia arriba, coronados por un Jaguar rapante con una luna tatuada en el lomo. Como lo sospeché: plata en vez de oro, lunas rojas en vez de soles amarillos y un triste y raquítico leopardo en vez de un poderoso león rapante. Pese a armas tan pobres, no puedo negar que por primera vez en mi vida me siento parte de la familia Pinto, por primera vez veo ese símbolo como un ícono que me dice quién soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que lo Pinto eran judíos arribistas que se dedicaron a ser soldados para que los acepten. Con todo, en el 98 habían cuatro Pintos en la selección portuguesa de fútbol, en Boca hubo uno muy mediocre que por gracia de dios duró dos meses y en el fútbol boliviano nunca supe de uno, aunque del que me acuerdo es de Anibal Pinto, presidente de Chile cuando se inició la guerra del Pacífico que privó a Bolivia del mar y a Perú de la dignidad de sus hombres y mujeres. Por ese episodio, en Lima nació el término chileno: culiao.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-2596107021934670091?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/2596107021934670091/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=2596107021934670091&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/2596107021934670091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/2596107021934670091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/03/el-origen.html' title='EL ORIGEN'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R-1VlZfDP2I/AAAAAAAAAF0/5vksTGZ1vvc/s72-c/pinto.gif' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-4982696045480265220</id><published>2008-03-23T10:55:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T12:47:41.842-08:00</updated><title type='text'>Boca con Botas de Campaña</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R-aZ6pfDP1I/AAAAAAAAAFs/v0YyRa45-SA/s1600-h/svenprim.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180997654183886674" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R-aZ6pfDP1I/AAAAAAAAAFs/v0YyRa45-SA/s400/svenprim.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Antanas Drake&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cuando le vi la boca supe que jamás me enfadaría el que ella me diga a gritos: hijo de puta, o cosas peores que otras tantas me habían dicho con el pensamiento o animadas por una rabia que iba más allá de la histeria. Su mirada de tigre agarró a la mía al vuelo y me quedé respirándola medio interminable minuto hasta que sonrió y me dejó en un off side insufrible de último minuto en final de copa del mundo.&lt;br /&gt;Había entrado yo en ese restaurant cargando a cuestas (como una gran bolsa de mierda) a una mortal resaca de tragos y comida chatarra ingerida en una disco esa madrugada. Me senté frente a ella por que al entrar por la puerta de cristal del restaurante la vi de espaldas. Le vi la espalda, me comí con los ojos su perfil de espalda cubierto de ese trapo verde que yo atravesé hasta verle el corazón latiendo con la cadencia de un tambor ardiente del más caliente mapalé e imaginé sus senos agazapados detrás del uniforme.&lt;br /&gt;Ella estaba sudando bajo su uniforme de parada militar, con los botines brillando bajo la mesa y en el hombro el emblema bordado y tricolor del ejército boliviano. Me senté a dos mesas de ella hecho el boludo, de chinelas, con el pelo desgreñado, ojeras de circunstancia y una ridícula barba que no me pienso quitar. Entonces fue que la vi de frente en toda su magnitud de leona satisfecha y me quedé enganchado en su boca perfecta (los labios más bellos que vi en mi vida) y entonces sentí el líquido de las ganas apagarme el hambre de la panza alcoholizada y encenderme todos los del cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su ojos me cortaron en pedacitos y solté la carne de su boca…Nos miramos de nuevo y la gorda sentada con ella desapareció, y la cachorra humana sentada a su lado, también desapareció, y despareció el olor a pollo y a queso del aire de verano encerrado en ese restaurant de paredes de cristal, se apagó el ruido de los automóviles en la vía del segundo anillo y también se apagó como un foco la imagen de don Lucho Catalá que almorzaba conmigo y me hablaba de lo que pensaba hacer una vez se jubilara, aunque por culpa de unas mierdas de American Airlines debía cambiar de negocio sobre el pucho…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella mira de nuevo y se mete más hondo en mi cerebro y veo una luz dentro de mi cabeza y quiero levantarme para hablarle, pero yo no soy así (maldita sea!!!), de modo que me quedo sentado mirándola mirarme y sientiéndola sentirme sin que nada exista oponiéndose entre nosotros pero sabiendo que todo el mundo conspira para que yo no sepa su nombre, para que yo me levante de mi silla tricolor, avance las dos mesas de distancia y le diga cagado de vergüenza: nunca te había visto tan hermosa….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mierda las miradas. Termino de comer (no sé en qué momento lo he hecho) y un tipo se acerca con un bolsa y, tras disculparse por su audacia, pide que le regale las sobras. Don Lucho, que ha hablado 20 minutos sin que yo le de un cuarto de bola, me termina de sacar de mi aturdimiento cuando me dice que nos vamos y yo ya no quiero mirarla mientras me voy porque sé que ya no la voy a ver nunca más y entonces vuelvo al diario con la panza llena pero con hambre en el cuerpo, me lavo los dientes mirándome al espejo para ver si ha quedado algo de ella en mis ojos y entonces me siento y escribo y me puteo a mi mismo por sé tan yo mismo y la disfruto en la mente antes de que se desvanezca como el olor de un perfume o como un dibujo en una pared que desaparece lavado por la lluvia… &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-4982696045480265220?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/4982696045480265220/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=4982696045480265220&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4982696045480265220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4982696045480265220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/03/boca-con-botas-de-campaa.html' title='Boca con Botas de Campaña'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R-aZ6pfDP1I/AAAAAAAAAFs/v0YyRa45-SA/s72-c/svenprim.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-8291457293809194945</id><published>2008-03-04T11:27:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:42.013-08:00</updated><title type='text'>CUENTO CORTO</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R82lJJ1D0CI/AAAAAAAAAFE/cDJCy5gPZcQ/s1600-h/mujer.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173973123594440738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R82lJJ1D0CI/AAAAAAAAAFE/cDJCy5gPZcQ/s400/mujer.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Mientras fui un caballero me ignoró toda la vida hasta el día en que miró el cristal de la oficina y me vio ahí reflejado, mirándole el culo... Se sonrrojó un poquito pero andó más lento hasta que sus caderas se volvieron manos de brujas hechizando...La seguí con mirada de canchero sin preocuparme del "tacto" y adiviné para su propio asombro que le encantaba Al Pacino...&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-8291457293809194945?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/8291457293809194945/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=8291457293809194945&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/8291457293809194945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/8291457293809194945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/03/cuento-corto.html' title='CUENTO CORTO'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R82lJJ1D0CI/AAAAAAAAAFE/cDJCy5gPZcQ/s72-c/mujer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-4946269268790080178</id><published>2008-03-04T06:10:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:42.269-08:00</updated><title type='text'>ROSA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R81YrvLcRoI/AAAAAAAAAEI/KxCcQPNCcuQ/s1600-h/tokuta.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173889055340643970" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R81YrvLcRoI/AAAAAAAAAEI/KxCcQPNCcuQ/s400/tokuta.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Cuando Franco llegó de la mano con esa mujer, supe que mi vida iba a cambiar.&lt;br /&gt;Él y yo siempre habíamos sido diferentes. De chicos, pese a que él era el mayor y el mimado de padre, quien imponía la hegemonía de destrucción en la casa era yo con la aprobación secreta de madre. Sus ojos soñadores (los de Franco), su cabello largo y negro, sus manos de poeta nunca se habían crispado con la violencia del asesino de pájaros silvestres y perros callejeros en el que yo me había convertido desde el día que padre me regaló ese fusil de perdigones nada más para que yo deje de joder y romper las cosas en la casa familiar. Después de una infancia enfermiza Franco se fue a estudiar medicina a la ciudad y yo simplemente no hice nada por mi vida, hasta el día en que madre dejó a padre podrirse en su cáncer y yo me marché a trabajar en periódicos de otras ciudades porque escribir era lo único menos indecente que yo sabía hacer con las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando supimos de la muerte de padre (abandonado por todos, por ser quién era y cómo era, según había dicho madre el día que se largó de la casa) se nos dio a todos por retornar al lugar donde habíamos vivido. Primero lo hice yo, no tanto por definir la herencia de la casa, cuyo valor principal era el sentimental, cosa que a mi me importaba un rábano, sino que volví para descansar después de una cobertura de guerra que me había hecho sentir por primera vez el horror inefable de ser un bicho humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que cuando vi a Franco ese día parado en el umbral de la puerta donde crecimos, ahí, de la mano de esa mujer, supe que yo estaba jodido. Él había envejecido enormemente en sus trabajos de medicina solidaria en pueblitos ardientes donde sólo se entraba a lomo de mulas y allí había había contraído una especie de tuberculosis que se había robado al hermano que yo recordaba en los días en que corríamos por los maizales detrás de la casa. Ella, Rosa, tenía el aspecto de un pollito tembloroso bajo un alero a la mitad de una tormenta y llevaba en la mano un maletita donde llevaba todo lo que era importante en su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parados en el umbral de la puerta, yo no sabía que Franco me iba a contar esa misma noche de su llegada, que conoció a Rosa de venida a la casa rural que había sido de padre. Él me iba a contar que en una cantina de carretera ella apareció en la oscuridad y se le asentó (como un pájaro de los que yo había matado), en las rodillas mirándole a los ojos para ver quién era él y lo que quería de ella.&lt;br /&gt;Él me iba a contar que ella nunca hablaba, que siempre se refugiaba bajo el cabello que le cubría la cara o en su cuerpito flacuchento de niña de pueblo harta del hambre. En el umbral de la puerta él no sabía que un día madre iba a llegar a la casa de nuestra infancia, que iba a mirar con desprecio a Rosa, mujer tan poca cosa para su hijo, y que desataría sobre ella un odio casi mortal por ser mujer joven en casa habitada por dos hombres también jóvenes.&lt;br /&gt;Yo tampoco sabía que el día que Franco muera por su enfermedad, el día en que yo la desee a Rosa con mayor locura que lo habitual, el día en que Rosa diga que está embarazada y yo no sepa si su hijo es de Franco o mío, madre se daría cuenta y me miraría sin decirme nada con la suficiente convicción como para que yo entienda su mensaje.&lt;br /&gt;Ese día en la puerta, con Franco jadeante y sudoroso por el peso de la tuberculosis, con ella al lado, yo no pude imaginar a madre sentada en el fondo de la habitación, estudiándome desde su rincón del dominio desde donde pretenderá gobernarnos la vida.&lt;br /&gt;Cuando madre me mire así yo sabré qué hacer, y a los dos días madre buscará a Rosa, y me verá nervioso y el único criado entrará al cuarto a decir que viene un muy mal olor desde las plantaciones de maíz de la casa que fue de padre y madre le dirá que no importa, que deje aquello, que debe ser algún animal muerto y luego me mirará con cara de reprobación, aunque yo sentiré en su mirada una infinita satisfacción. Y luego, con el paso de los días, cuando ella me oiga llorar en mi cuarto ella entrará con su andar de fantasma y me sobará la cabeza y me dirá: Sos un buen hijo Gabriel…Y me dirá que me vaya para la ciudad a respirar, a vivir…y me iré sin maletas ni nada, y en la ciudad me meteré entre las piernas de Rosa todas las noches, mientras ella seguirá soñando con Franco, llorando por Franco y mamá me seguirá mandando dinero…por ser un buen hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ese día en la puerta, Franco, empapado en sudor, jadeando por el peso de su enfermedad, me miró a los ojos con la poca alegría que aún guardaba su mirada soñadora, me dio un fuerte abrazo que no fue tan fuerte dada su extrema debilidad y ella se quedó de pie en la puerta detrás de él, con una maletita entre las manos, mirando al piso…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-4946269268790080178?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/4946269268790080178/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=4946269268790080178&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4946269268790080178'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4946269268790080178'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/03/rosa.html' title='ROSA'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R81YrvLcRoI/AAAAAAAAAEI/KxCcQPNCcuQ/s72-c/tokuta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-1609429367366334575</id><published>2008-02-25T16:02:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:42.528-08:00</updated><title type='text'>DESEADA DESNUDA EN LA VENTANA SAGRADA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R8RocJmKDaI/AAAAAAAAACY/irGPgpa8JGs/s1600-h/espalda.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5171373104949759394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R8RocJmKDaI/AAAAAAAAACY/irGPgpa8JGs/s400/espalda.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R8NZDJmKDZI/AAAAAAAAACQ/sIJUDDoWBBc/s1600-h/desadisima.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;ANTANAS DRAKE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D&lt;/strong&gt;eseada apareció en la ventana como si hubiera sido un ángel de la pasión invocado por un hombre que no se arrepiente de nada. De golpe, como si en mi interior se hubiera hecho pedazos un avispero armado hasta los dientes, a Deseada la sentí goteando entre mis piernas, no en una forma líquida como hubiera podido esperarse, dado el efecto que ella tenía sobre mí, sino más bien en gotas de un hambre sobrenatural hacia ella que me desató una cosquilla en la panza que apenas me dejaba respirar…&lt;br /&gt;Cuando ella floreció en al ventana mágica pensé: Mi cuerpo es una boca que la quiere comer…Y ella es su sexo que me mira: cuatro pétalos que me hablan, una fuente de la que ansío beber…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que ella se hubiera dejado ver a través de esa ventana mágica que unía su mundo y el mío, yo acababa de escribir con la desazón de todos mis días repetidos (que me zumbaban en los oídos como si fueran tubos de neón): El mundo no me gusta como es… sólo me gusta como lo describo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ella y sus tatuajes irrumpieron de nuevo en los escombros de mi vida y me dijo con palabras que despertaron al alacrán que dormía tumbado en el hueco de mi corazón: Quiero conocerte alguna vez, quiero que nos sentemos en una terraza mirando al mar con un cabernet de por medio. Quiero que hablemos como si nos conociéramos de toda la vida. Yo quiero…&lt;br /&gt;Le dije:&lt;br /&gt;- Traigo el alma en harapos, pero sé que vos querés volar y esconderte, como el hada tatuada en tu piel, como esa serpiente negra que te penetra por los poros y se enrosca debajo de tu lengua. En mi corazón vive un alacrán y tengo el pecho hecho un hormiguero...pero los ojos se me vuelven pies que bailan cumbia cuando te leo... No sé si quiero vernos.&lt;br /&gt;- Igual quiero vernos.&lt;br /&gt;- ¿Y qué pasa si después me vuelvo un adicto a vos? A lo mejor, mis ojos, mis manos, mi boca y mi olfato se niegan a percibir el mundo si no es a través de la atmósfera que generás alrededor de mí, aún cuando no puedo oler el sabor de tu cuello, aún cuando no puedo quitar con mis ganas el cabello que cubre el misterio de tus senos...&lt;br /&gt;-¿Qué me harías en la terraza junto al vino, frente al mar?...&lt;br /&gt;-Los tres primeros días, todo menos daño…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me encanta leer tus cuentos. Mi imaginación vuela con tus palabras. Te tengo en mis pensamientos, también quisiera tenerte en mi biblioteca, pero antes en mi cama...&lt;br /&gt;-Empiezo a pensar en vos…&lt;br /&gt;-Me siento halagada.&lt;br /&gt;- Haces que me empiece a dar hambre de vos... escribiré un cuento sobre una deseada mujer desconocida que me acelera el corazón con sólo leerla…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A&lt;/strong&gt; Deseada la veía a través de la culebra de sus palabras, pero no estaba, sabía que respiraba porque sentía yo su aliento en mi cara. Las manos me sudaban de ansias ahí sentado frente a la ventana sagrada por donde ella había vuelto a entrar en mi vida. Hablando con ella sentía que el moho que se había apoderado de los pasadizos de mi mente hasta ayer nomas sucumbía como una enfermedad por fin derrotada. El meteorito que había despedazado mi alma amenanzando con acabar la vida que yo conocía hasta entonces, poco a poco se iba desmigajando como un pedazo de pan con el viento purificador de las palabras que iba dibujando Deseada delante de mis ojos…&lt;br /&gt;- ¿Te acuerdas de la historia virtual que protagonizamos al poco tiempo de conocernos?&lt;br /&gt;- Sí. Pero no sé por qué ahora tengo una sensación enorme en el cuerpo.Como si recién te acabara de besar detrás de una puerta…Como si te acabara de dejar dormida en la cama con nuestra ropa estrellada por todas partes lejos de nosotros.&lt;br /&gt;- Pese a la cordillera, las sensaciones se sienten tan cerca…&lt;br /&gt;- Siento como si el calor de tu cuerpo aún impregnara mis manos (nunca la impregnaron, pero prometo que lo harán), como si tu boca aún retumbara en la mía. Siento como si te estuviera esperando en un rincón apartado en la playa…Como si te acabara de divisar a la distancia…acercándote con una toalla y con una botella, espero de Merlot, sin ropa interior.&lt;br /&gt;- Siento calor&lt;br /&gt;-¿Dónde?&lt;br /&gt;-En todas partes.&lt;br /&gt;- ¿Calor de cama destendida? ¿calor de piel estremecida por un aliento que sube montado en una lengua desde el misterio de tu sexo?&lt;br /&gt;-Todos…&lt;br /&gt;- Llevo un terremoto dentro. Pienso en vos tendida en la playa. Sé que los besos no se agradecen. Se los toman, se los agarra como rehenes..y se pide una gran recompensa de ellos hasta declararnos adictos irremediables, hasta andar desnudos y decir: Soy Antanás y soy un adicto a tus besos...Soy Deseada y soy adicta a tu adicción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;as palabras de Deseada florecen en la ventana sagrada una y otra vez como esos cratercitos de agua que provoca la lluvia cuando cae sobre un río… La puedo ver como a un dibujo que ella ha hecho y me ha mostrado (una espalda femenina)…La siento sentada sobre mí mientras me habla en azul, mientras me explica que sus tatuajes (un hada sensual que la hacen volar sobre el azul del mar y el cielo, y una culebra negra que significa libertad y todas las cosas que se esconden en los músculos del azul, el púrpura y el negro)... Me explica sus tatuajes y yo le vuelvo a clavarlos dedos en las caderas mientras la leo...&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;lla ha dicho con sus manos elocuentes (no sé por qué pienso siempre en los talentos de su boca): Ojala alguna noche soñés conmigo…&lt;br /&gt;-Mañana habrá un cuento para vos.... tu nombre será...Deseada....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;ntonces la cadena de palabras escritas que nos unen se rompe y ella desaparece al otro lado de la ventana mágica que ahora tiene escrito en la frente: &lt;em&gt;Deseada aparece como no conectada&lt;/em&gt;… A la desazón de esa marcha, el alacrán de mi pecho se tumba de nuevo en el hueco de mi corazón y entonces, tratando de no respirar para mantenerte dentro de mí antes que terminés de desaparecer, te empiezo a escribir este cuento...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-1609429367366334575?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/1609429367366334575/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=1609429367366334575&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/1609429367366334575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/1609429367366334575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/02/deseada-desnuda-en-la-ventana-sagrada.html' title='DESEADA DESNUDA EN LA VENTANA SAGRADA'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R8RocJmKDaI/AAAAAAAAACY/irGPgpa8JGs/s72-c/espalda.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-6500447605676563490</id><published>2008-02-18T09:35:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:42.782-08:00</updated><title type='text'>PREMONICIONES</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R8yJMvLcRnI/AAAAAAAAAEA/b-KyDztXP1A/s1600-h/Francotirador.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173660923857749618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R8yJMvLcRnI/AAAAAAAAAEA/b-KyDztXP1A/s400/Francotirador.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R7nCcJmKDYI/AAAAAAAAACI/gYM_PwrssR0/s1600-h/Francotirador.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;ANTANAS DRAKE&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un terror súbito le sacudió la espalda con el coletazo de un relámpago cuando recordó que había soñado que esa noche moriría.&lt;br /&gt;Merced a ese sueño que no lo dejaba dormir desde hacía una semana, había tomado sus previsiones: hubiera querido colocar un sistema de seguridad con cámaras y contacto directo con la Policía para asegurar todo el perímetro de su casa, pero la modestia de su condición apenas le había dado para comprar un arma que no daba muchas garantías de defensa, dos perros indiferentes y algunas herramientas para cambiar las chapas de seguridad de su casa.&lt;br /&gt;Esa noche, antes de que su esposa se recostara en el dormitorio con el revólver bajo la almohada como él se lo había pedido, él había recordado lleno de pánico el sueño premonitorio que lo mostraba tendido de bruces al lado del centro de mesa de su hogar a la mitad de un charco de su propia sangre.&lt;br /&gt;Los motivos de su temor no le eran racionales y a menudo hacía que el tenga accesos de ira por su propia estupidez. Si bien en su rol de periodista había hecho cosas que habían podido molestar a grupos poderosos, no era muy probable que la muerte anunciada en sus sueños viniera de ese lado ya que de haber sido así, él ya no estaría vivo. Dado su temperamente explosivo había tenido más de una riña en la calle por lo que se había ganado enemigos de todas las esferas pero no le temía particularmente a ninguno...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había recibido amenazas (sabemos donde vivis, no almorces en la misma triste pensión de todos los días, no des la espalda a la puerta), pero él había tomado eso con tan buen humor, cosa rara en él, que a esas llamadas anónimas siempre las había ignorado gracias a su convicción casi patológica de que era invulnerable. Había sido invulnerable en sus coberturas donde había tocado la muerte con las manos, colegas suyos habían muerto en el puesto de el deber a su lado, había cruzado ríos en pleno desmadre de aguas furiosas y se había sobrevivido a sí mismo pese a tener un apellido sin valor y sin embargo había salido adelante en la vida. De modo que no veía por qué debía asustarse. Pero esa noche igual estaba cagado de miedo...&lt;br /&gt;Antes de acostarse y después de haber asegurado toda la casa, entró al baño y se sentó a leer un escrito de Tennessee Williams que versaba sobre los amoríos tristes entre un gringo impotente mental y una puta mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando amaneció después de la noche en que él debía morir, lo perros no habían ladrado, los cerrojos no habían sido violados, su mujer dormía sobre el lecho y él estaba sobre el retrete, con la cabeza doblada sobre el pecho sin la menor violencia, con el libro en la mano, sentado, completamente dormido… &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Cuando su mujer despertó y no lo vio a su lado supo que algo malo había pasado. Cinco minutos después se escucharon dos balazos y un grito.&lt;br /&gt;El hombre se levantó del retrete, caminó con las manos tapándose los huecos por donde se le escapaba la vida y fue a caer junto del centro de mesa de la sala mientras su mujer lo miraba aterrorizada, con el arma en la mano.&lt;br /&gt;En las declaraciones a la Policía ella explicó que al despertarse y no ver a su marido, ella hizo lo que él le había indicado: cogió el arma, pasó por la sala y vio la luz encendida en el baño. Caminó en puntillas, abrió la puerta, y el hombre que había ahí, se abalanzó sobre ella. Él había sentido los pasos y había visto la punta del revólver entrar por la puerta del baño. Ella había oído la respiración nerviosa y había pensionado su dedo sobre el gatillo... Ninguno se reconoció.&lt;br /&gt;Cuando ella contó aquella comedia de equivocaciones que más parecía un mal cuento, nadie, nadie le creyó... &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-6500447605676563490?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/6500447605676563490/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=6500447605676563490&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/6500447605676563490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/6500447605676563490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/02/premoniciones.html' title='PREMONICIONES'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R8yJMvLcRnI/AAAAAAAAAEA/b-KyDztXP1A/s72-c/Francotirador.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-8633985786787551162</id><published>2008-02-09T13:39:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:43.052-08:00</updated><title type='text'>METAMORFOSIS</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R8yIsfLcRmI/AAAAAAAAAD4/5bXFXV-EVpM/s1600-h/ase[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173660369806968418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R8yIsfLcRmI/AAAAAAAAAD4/5bXFXV-EVpM/s400/ase%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R64ezpmKDWI/AAAAAAAAAB4/7AVTFkUtHuI/s1600-h/ase.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Antanas Drake&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Después de hacer esto se volvió un hombre bueno. Tomó esa decisión alterado por la cafeína y por el deseo de un coño rebelde y delicioso al que debió renunciar para no pegarse un tiro... Renunció, cambió, todos creyeron que se volvió un hombre bueno pero no lo olvidó....Nunca...&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-8633985786787551162?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/8633985786787551162/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=8633985786787551162&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/8633985786787551162'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/8633985786787551162'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/02/metamorfosis.html' title='METAMORFOSIS'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R8yIsfLcRmI/AAAAAAAAAD4/5bXFXV-EVpM/s72-c/ase%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-6664290513078204550</id><published>2008-02-08T19:13:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:43.243-08:00</updated><title type='text'>E(e)LLA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R7S3tJmKDXI/AAAAAAAAACA/Z22YP_3il7U/s1600-h/amy_winehouse.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5166956658798759282" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R7S3tJmKDXI/AAAAAAAAACA/Z22YP_3il7U/s400/amy_winehouse.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Antanas Drake&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ella, no era ella, pero eran tan idénticas que parecían dos lágrimas de puro dolor.&lt;br /&gt;Lo único común entre ellas, además de su extraordinario parecido físico, era que sólo yo me había dado cuenta de aquello (de esa increíble similitud corporal, de lo blanco de su rostro amagando siempre una sonrisa de cachorra, de la invitación de su cuerpo al andar, de la flor explosiva de SUS labios cuando se abrían con mi ayuda, del silencio misterioso de sus ojos que lloraban derramando puñales y reían con luces de los amaneceres en aquel cuarto) porque ellas, es decir, Ella y ella, jamás se habían visto en la vida.&lt;br /&gt;Ella estaba en un exilio a miles de kilómetros de mí cumpliendo un mandato ajeno a nosotros y ella me acaba de servir el pisco a punto caramelo que yo había pedido lleno de fastidio para olvidar un día demasiado largo como para mirarlo con benevolencia.&lt;br /&gt;A Ella primero me la habían quitado y luego me había mandado al demonio gracias a mis méritos bien ganados, pero seguía estando latente en el humo de mi alma y en los hilos de mi carne. ella, ni siquiera me miraba, pero mis ojos empezaban a echarla de menos (como a Ella desde hacía meses) cuando la oscuridad del Pub me la ocultaba y el aire se me hacía espeso y el cuerpo se me volvía de plomo sentado en este asiento al lado de la barra y de las luces de las copas y las botellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Ella me la había ocultado su familia, el destino e incluso las malditas leyes. A ella me la alejaban felices clientes borrachos que como yo (sí, yo) coreaban al grupo de rock que hacía covers de los Doors. Me metí en el cuerpo la revolución verde de un pisco con azúcar y entonces la vi de pie junto a mí. Antes de verla la sentí junto a mí vibrando dentro de su uniforme negro de mesera, al lado de la puerta (odio el humo de los cigarros y siempre tengo que tener frente a mí a las puertas). Me estremecí. ella era como Ella…demasiado Ella, dolorosamente Ella sin ser Ella…Era un clavo que punzaba sin herir, era un balazo que no sangraba, era esa boca feroz que me enfermaba más mientras iban pasando los meses sin Ella.&lt;br /&gt;Tuve la tentación de estirar la mano y percibir el calor de su cuerpo sin tocarla, pero sentí en mi interior una alarma de peligro que me obligó a detenerme y a abandonar la idea de mirala. La sensación de que podría incomodarla me sobrecogió y opté por una retirada honrosa sin ánimos de huir de su presencia.&lt;br /&gt;Entonces recordé el motivo que me había llevado a ese lugar antes de descubrirla entre las copas y las sombras de esa noche demasiado grande: la muerte de Esteban. Mi hermano Esteban, mi amigo Esteban acababa de morir solo. Cortando un árbol en su retiro rural la motosierra que manejaba lo pateó y le cortó la pierna. Sin poder moverse, se desangró y murió sólo. Me lo dijo Mónica desde Chile y yo me atraganté con mi propia torpeza y no pude decirle: Mónica, lo siento mucho, sabés que lo quería a Esteban. Él era de los tipos que daba rabia no tenerlo cerca, era de los tipos para quienes se escriben en verdad esos discursos mortuorios en los que siempre el muerto era una gran persona. Éste había sido una gran persona estando vivo. Había sido un aventurero, había sentado cabeza, había cambiado, estaba a un mes de ser padre y zaz!!, se corta la pierna él mismo y se muere sin que nadie lo consuele.&lt;br /&gt;Cuando lo supe no pude aguantar tanto y salí del diario y me metí aquí, y entonces la vi bajo su cabellera negra, cargando esos ricos brazos blancos, moviendo esas piernas deliciosas que eran capaces de sacar música cuando yo metía mi cara entre ellas…&lt;br /&gt;ella pasa por mi lado. La busco con la mirada, le busco los ojos y cuando me mira entre el rock and roll y el humo del cigarrillo que odio tanto y de las carcajadas de los borrachos y de las miradas de seducción que se cruzan como flechas en el aire, tengo que volcar la cara hacia otro lado y decirme que es sólo ella, que no es Ella, que Ella está lejos no sólo en distancia y no sólo en tiempo. Ella está lejos, demasiado lejos en todos los sentidos.&lt;br /&gt;Me jode demasiado. Ahora la veo parada en el otro extremo del Pub esperando que alguien le haga un pedido, un trago, algo de comer, señorita fósforos por favor…&lt;br /&gt;Un tipo se para frente a ella y a mí se me erizan los pelos de pura rabia…Cada segundo es una puñalada, empiezo a sudar, siento la sangre correr por los vasos de mi cabeza, tengo ganas de levantarme para parar esa maldita escena pero ella se encarga. Algo le dice al tipo y se lo saca de encima sin despeinarse. No sé que le ha dicho, no sé si ha aceptado o sólo le ha dicho: dejame de joder. No sé. Ella a estas horas creo que duerme en algún lugar lejos de aquí, o piensa en nosotros o hace algo que no quiero pensar. ella en Santa Cruz sale victoriosa en su defensa de ese perro rabioso y yo siento un alivio enorme al verla liberada. Ambas son lo mismo. ella no sabe mi historia con Ella ni la sabrá porque sencillamente no tiene por qué interesarle. ella es un consuelo para un dolor llamado Ella. Ella es el motivo por el que ella se me ha metido en la cabeza…Pasa por mi lado de nuevo y juro que he olido su respiración y he sentido sus caderas al rozar mi pierna. No aguanto más. Pago, salgo a la calle para tomar aire y dejo a ella atrás sin poder hacer lo mismo con Ella. Esta es la noche número treinta y cinco que intento dejar atrás a Ella y es el fracaso número dos mil ocho. Mañana seguiré intentando, toda la vida seguiré intentando hasta que ella no signifique nada. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-6664290513078204550?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/6664290513078204550/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=6664290513078204550&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/6664290513078204550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/6664290513078204550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/02/eella.html' title='E(e)LLA'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R7S3tJmKDXI/AAAAAAAAACA/Z22YP_3il7U/s72-c/amy_winehouse.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-5626722498679607446</id><published>2008-02-06T17:33:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:43.437-08:00</updated><title type='text'>MADRUGADA DEL 2 DE FEBRERO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R6pgnt6nosI/AAAAAAAAABo/W_3fNLr7yrM/s1600-h/despuÃ©s+de+la+batalla.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164046158190322370" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R6pgnt6nosI/AAAAAAAAABo/W_3fNLr7yrM/s400/despu%C3%A9s+de+la+batalla.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ANTANAS DRAKE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teléfono se mantuvo mudo toda la noche como si fuera el corazón muerto de la mujer más gorda del mundo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sentí su épico silencio como un trozo enorme de grasa sucia cubriéndome la nariz y llenándome la boca. Esperé y esperé hasta que una especie de resaca desagradable, que sólo me causaban las mujeres pegajosas, el vino barato y las novelas demasiado malas, me inundó las ganas y me dejó derribado en la silla como si fuera un muñeco de trapo acabadito de botar al contenedor de basura.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;“Úselo y tírelo”, dije entre dientes, y tiré un escupitajo llenito de rabia para liberarme de ese amasijo de cucarachas que regurgitaba desde mis entrañas como un pájaro. Me invadía la amargura de haber vivido 30 años sin que a nadie le importe, sin que nadie llame y diga: viejito, felicidades, cómo pasa el tiempo…&lt;br /&gt;Tal había sido mi rabia, mi maricona soledad, que no me había dado cuenta que en mi caminata nocturna hacia ninguna parte había entrado a la “tapera del blues”, es decir, Clapton, el boliche en el que el neón me había dibujado tantas veces y al que acudía casi por un llamado místico de su cerveza siempre demasiado cara y entrañable.&lt;br /&gt;En su escenario de humedad y media luz sonaba buen blues; el mismo que me imagino tocaban los negros del delta del Mississippi en los días en que cantaban humillados en los sembrados de algodón para no llorar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Bueno, no sé si el blues que sacaba la banda Isidoro Cañones era bueno, pero lo cierto era que yo andaba de tan mala gana, que en ese momento (en que mi garganta era un gran nudo de ahorcado y mi corazón un infecto balde de mierda) a mí me sonaba a deliciosa música de cañerías. Esa noche de tanta desazón y bronca, hasta las hitlerianas marchas de Nüremberg hubieran sido para mí deliciosos cantos gregorianos entonados por esos malditos, rosaditos y gorditos niños de Botero. Después de andar por la calle tratando de huir de mí mismo llegué a Clapton. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era demasiado tarde para ir el cine y demasiado temprano para ir a casa a respirar tristeza y fumarme un groso insomnio. Cuando entré en medio de la oscuridad, lo único que vi fue el aliento de ese power trío en que la batería era una gorda vulgar, la guitarra una chiquilla malcriada y el bajo, un padre impotente y desempleando…Y aplaudiéndolos habían sólo dos tipos que no parecían de este mundo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando mis ojos se me acostumbraron a la oscuridad y al sensual sonido de la noche dentro de esa casona del siglo IXX olorosa al mundo diez minutos antes de un aguacero feroz, hice una seña con la mano para que la “chispa”, (una doña nada joven y sin gracia) me trajera la primera cerveza con cuellito color plata. Mi cita era con ellas: esas rubias heladas de tripas color cebada que me ponían contento cuando nada más podía hacerlo. Me la trajeron, la toqué, la abrí sin elmenor signo de romance, me la llevé a la boca y me la tragué de un trago tan largo que me dejó sin aire… Amén hermano.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Además de los músicos en el escenario (adornado con posters de los Rolling Stones, BB King y los Doors), como todo público en ese lugar de aires subterráneos previos a un diluvio habían sólo tres tipos (creo que ya lo dije): yo, que hacía hora para que alguien me llamara y me dijera: felicidades; un marica que me empezaba a coquetear mordiendo la pajilla de su soda, lo cuál venía a coronar mi miseria; y un viejo que por sus gestos refundido en un rincón del boliche mostraba a todas luces estar inequívocamente perdido. Después supe que lo habían dejado olvidado allí y ni él sabía lo que estaba pasando.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces se callaron los músicos para hacer una pausa al show y se pusieron a beber cerveza…El marica todo sincerote y descubierto en su fliltreo habló con aires de cínico complaciente: Le coqueteo porque yo ya no tiro como hombre, porque se me irritan los ojos. Así que mejor me quedo casto de delante y cachondo por detrás antes que livianito e imposibilitado de tirarme una farra de lectura de alto voltaje ¿entiende no?. Pero como no soy egoísta, que cojan todos los que quieran porque de ellos es el reino de los cielos hermano.- Amén. Dije.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;-¿Usted quiere algo conmigo?. Le puedo enseñar cosas.&lt;br /&gt;-No gracias. Dije sin ánimo de ser grosero pese a que tenía el ánimo para estrangular a cualquiera que se me pusiera en frente. Entonces me puso la mano en el hombro, mientras remataba sus intenciones clavándome en la cara una mirada inofensiva de doncella enamorada. Agregó: La madre superiora, osea, la madre Tierra, sabe que usted quiere, pero no se atreve...Yo ya rogaba porque esos músicos viejos, gordos e irresponsables volvieran a iniciar su show sobre el escenario, pero como al parecer para eso aún faltaba rato, decidí opinar sobre lo que había dicho el marica que no cojía como hombre para que no se le irriten los ojos…&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;-Si compadre, la madre superiora tiene razón: por eso la cagamos, le tiramos encima cosechas de abortos que no tienen nada que ver con ella, la pisamos con pies envenenados de químicos industriales, la meamos con nuestros efluvios cargados de mal alcohol putrefacto, y pese a todo, nos da de comer y trata de mantenernos siempre cuerdos..¿o de dónde crees que salió eso de "poner los pies en la tierra"?. En fin, mi discurso no es ecologista, pero la madre Tierra es una santa hija de puta que sirve para perforarle en la panza bonitas letrinas que frutan gusanos y luego moscas multicolores que son una verdadera obra de arte: son bolitas verdes que vuelan.Siempre que hablo de la Tierra y sus dones me dan ganas de llorar y como cuando lloro me pongo frágil....trato de no ponerme así agarrándome a golpes a mí mismo. En todo caso todo lo que le acabo de decir sólo tiene que saberlo mi psiquiatra, cuando un día de esos me de la gana de ir a visitar a alguno…Luego me callé y como maldito maricón no me quitaba el brazo de encima, le miré con ojos de odio y le dije con un evidente aire de amenaza: Sabés demasiado. Tenés que irte a Sicilia a esconderte...aquí te buscan los Tatalia (ver El Padrino para los imbéciles que no sepan de qué estoy hablando). Casualmente Tatalia se llamaba el burdel de maricones de la ciudad…-Usted es un insensible, me dijo, me soltó indignado y adoptó una actitud de dama ofendida en su honor de virgen.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Hay gente que pretende más de lo que tiene ¿no?. En fin.Yo aún no había acabado con él y no quería que me tome por un aún heterosexual grosero. Así que rematé con unas cuantas palabrejas para ver si podía dejar alguna puerta abierta entre nosotros. No quería quedar de grosero ante un alma tan sensible: Si te digo que me gustás, no lo tomés por el lado marica. Mirá que todavía debo lanzarme en paracaídas antes de dar ese gran paso.Él dijo: suena tentador. Si querés saltemos los dos juntos y así matamos dos pájaros de un tiro (hizo un guiño de perra cuando dijo: Dos pájaros de un tiro). Avisame cuando tengás tiempo…Yo dije: Avisame cuando tengás avión.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Esta vez se ofendió de verdad y ya no quiso hablar. Alguien lo había llamado al teléfono y el mío seguía en silencio.Era mi cumpleaños y como nadie me había llamado, estaba con ganas de partirle la cara a alguien. Sí, era viernes, era mi cumpleaños número 30 y ahí estaba yo cumpliendo mi cita con cervezas pico de plata, bebiendo en mi propio honor con un maricón ofendido, un viejo despistado y la banda de La Isidoro Cañones. No era suficiente. Me estaba enfadando demasiado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Salí del lugar, agarré un taxi (todo el camino jodí al taxista sobre cómo él había pasado su cumpleaños número 30) y entré a otro lugar donde también había gente bailando. Ahí una tipa se me sentó en la falda sin mayores formalismos para contarme lo hija de puta que había sido la vida con ella. En tres minutos terminé de sentirme una basura. Me dieron ganas de montarme en un cabayo y perderme en la pampa del olvido. Pero después dije: uta, ese verso está muy trillado. Me levanto, la tipa me quiere seguir contando y va por un lápiz para que yo anote su teléfono…Me cambio de mesa, se me acerca un gringo enorme, se sienta, me habla en inglés: es anti estadounidense, odia a su pueblo imperialista, es concertista de guitarra clásica, enseña inglés en una transnacional y no termina de entender por qué ninguna mujer se quiere ir con él que tiene rizos rubios y ojos azules como el mar de mierda que no tenemos. Yo le contesto en rudimentos de su idioma que no puede andar ofreciendo tirar a todo el mundo sin tener el decoro mínimo de un detalle, de cinco minutos de charla civilizada, de preguntarle siquiera el nombre a la dama sobre la que ha puesto sus apetitos . &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Seguimos charlando (yo charlando otra vez con un hombre, esto es el destino), se sorprende cuando le hablo de Tárrega, de Alirio Díaz o de Andrés Segovia. Dice que no pensaba que esos guitarristas fueran conocidos acá y luego confiesa que es de la tierra del blues, de Nueva Orleáns (capital del gran estado de Louisiana, nombre que tendrá mi segunda hija cuando la tenga algún día de estos). Cuando le muestro mi tatuaje (una bandera confederada en el brazo), el tipo se pone eufórico, casi se pone a cantar dixxie en una pata. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La marihuana hace efecto en él, se va cantando, feliz, vuelve la chica cochabambina y triste a quien los hombres la han engañado por estúpida nomás. No quiero ser violento, es mi peor cumpleaños, el más triste, el más miserable, el que me hace decirme: has vivido 30 años y a nadie le importas. Así que después de fingir que anoto el fono de la pobre chica esa (madre soltera y cochabambina), agarro un taxi otra vez y me voy a una pizzería a comer; la farra ha sido un fracaso.Llego al lugar sobre el boulevard de la Monseñor Rivero y ya me siento más borracho que nunca. Entonces de golpe me acuerdo yo andaba paranoico por lo del libro que había escrito sobre el Presidente de la República. El maldito Estado me había iniciado un juicio por calumniar al Presidente y yo estaba seguro que el Ministerio de Gobierno me andaba persiguiendo. Por nada más pido más ají. Estoy dispuesto a vender cara mi derrota: le voy a llenar de ají los ojos al oficial del Ministerio de Gobierno que sé que me está siguiendo, buscando la oportunidad de agarrarme a traición…Espero y nada che,..Amanece y me da rabia porque resulta que todo el tiempo he estado con sueño y ni cuenta me he dado. Entonces me encuentro con el día y comprendo que cumplir 30 años no es tan malo.Los días son la misma mierda, ya sea en una fecha de mayo cualquiera o en la madrugada del 2 de febrero… Tanta mala noche para nada, tanto lío para un año más que ojalá sea el último…Me voy a dormir. Siempre hay un taxi para alejarme de lo que me fastidia. Bendito sea Dios que creó los taxis para la buenaventura de sus pobres hijos y de mí. Subo al taxi y me duermo en él. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-5626722498679607446?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/5626722498679607446/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=5626722498679607446&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/5626722498679607446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/5626722498679607446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/02/madrugada-del-2-de-febrero.html' title='MADRUGADA DEL 2 DE FEBRERO'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R6pgnt6nosI/AAAAAAAAABo/W_3fNLr7yrM/s72-c/despu%C3%A9s+de+la+batalla.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-4839943628497297880</id><published>2008-01-21T10:44:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:43.719-08:00</updated><title type='text'>NECROFILIUM</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R5TofwAj_1I/AAAAAAAAABg/jqPvLEPPJwA/s1600-h/grafik.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158003105406910290" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R5TofwAj_1I/AAAAAAAAABg/jqPvLEPPJwA/s400/grafik.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Antanas Drake&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;lla entraba y salía de mi cabeza como si de una cantina se tratara.&lt;br /&gt;Husmeaba en la intimidad de mis pensamientos con avidez de galgo, descubría mis sueños sin el menor esfuerzo, interceptaba mis intenciones como el mejor policía, desordenaba mis recuerdos por puro capricho y desnudaba mis obsesiones sin que yo pudiera hacer nada para defenderme de esa presencia que me había colonizado cada vez más desde aquel día en que la había visto por primera vez en ese barrio de extramuros donde ella y yo sobrevivíamos con nuestras respectivas miserables familias.&lt;br /&gt;Crecimos sin mirarnos, nos identificamos como la misma cosa en dos cuerpos distintos e idénticos, compartimos nuestros destinos al amparo del alcohol y murmullos de lagartos reales, intercambiamos nuestros abrazos y fluidos, pero cuando empecé a sentir que yo ya no era yo sino ella dentro de mí, cuando necesité guardar sólo para mí los secretos que me había acostumbrado a contarle a ella, entonces ese delicioso animal hipnótico decidió tomar por asalto el único reducto de mi vida que quedaba hasta entonces libre de su influencia: mi memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello fue demasiado. Decidido en volverme a pertenecer a mí mismo opté por huir de la tentación de su entrepierna, de mi adicción a sus senos, de mi debilidad por apretar contra mí sus caderas, pero en la distancia la necesidad de beberla toda tibia y oliendo a ella, me hizo volver a su lado, aunque entonces su avidez por leer mis pensamientos sin mi consentimiento no había más que aumentado.&lt;br /&gt;Entonces decidí hacer lo que ustedes hace rato saben que haría. Supe que había llegado el momento cuando me preguntó mientras cojíamos: ¿vos me harías daño? Yo le dije que no, que podían haber motivos para odiarnos pero jamás le haría daño, (aunque ella y yo sabíamos que yo sí le había hecho daño, pero ambos fingíamos que eso jamás había ocurrido para tranquilidad de nuestras almas). Entonces decidí empezar a pensar, a planificar en inglés, lo cual me dio cierta ventaja, porque en la noche de los asesinatos, ella se durmió si el menor sobresalto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el hachazo su cabeza quedó empotrada en la cama y para retirarla de ahí la policía empleó palancas especiales.&lt;br /&gt;Yo los llamé y cuando terminaron de retirarla en pedacitos (ví los huesos astillados del cráneo metido en una bolsita), confesé que hice aquello porque ya no soportaba que me invadiera por dentro como un enjambre, que me quitara mi individualidad y me convirtiera en algo leído por ella. De modo que en la cárcel la mitad me temía por asesino despiadado y la otra mitad me admiraba porque veían en mí lo que ellos no se habían atrevido a hacer. Incluso hubo un marica que ofreció chapármela gratis en señal de admiración…&lt;br /&gt;Sentía alivio al no estar más con ella, pero a ratos me invadía una increíble necesidad de penetrarla, de besarla, de comerla, de cortarme las palmas de mis manos para excitarla con el sabor de mi sangre. La extrañaba, me masturbaba pensando en ella, cojía a putas por dinero pensando en ella, pero también gozaba de la independencia de mis pensamientos, porque yo sin ella, había vuelto a ser de mí mismo.&lt;br /&gt;Pero el alivio de liberarme de ella se hizo pedazos la noche en que la oí por primera ves riéndose en mi cabeza.&lt;br /&gt;-Sos un hijo de puta, un hijo de puta, un hijo de, flores para los muertos, jajaja no sabía que sabías bailar, llegaré tarde, ¿dónde estuviste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oí en la oscuridad de mi celda, me tapé los oídos con las manos, me golpeé la cabeza contra la pared para que la invasión de su voz cesara de nuevo, la busqué dando zarpazos en la noche para acallarla otra vez, pero se siguió riendo, diciéndome las cosas en las que yo pensaba, afirmando que conocía hechos que yo creía sólo míos. Yo rebotaba en las paredes, y los demás presos me increpaban que los dejase dormir por la puta que me parió o que me matase de una buena vez. Entonces cogí una lapicera que yo había pedido dizque para escribir “versos de amor” y me perforé los oídos para ya no oírla más. El mundo se volvió un zumbido, el bullicio de los otros presos se volvió en un cuadro mudo, en una imagen borrosa y atroz. Todo se calló, pero ella siguió hablando en mi cabeza hasta que caí sin sentido con el cráneo empapado en mi propia sangre, quedé inconsciente y luego desperté en la calle y agarré un papel y escribí esto para pensar en otra cosa y no escuchar lo que ella me está diciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: Voy al cementerio para buscarla, para encontrarla, para extraerla, para callarla de alguna manera, para sacar sus huesos amarillos con jirones de ropa, para quemarlos, para comerlos, para cagarlos y para volverlos a comer…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-4839943628497297880?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/4839943628497297880/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=4839943628497297880&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4839943628497297880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4839943628497297880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/01/necrofilium.html' title='NECROFILIUM'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R5TofwAj_1I/AAAAAAAAABg/jqPvLEPPJwA/s72-c/grafik.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-1038874024085715569</id><published>2008-01-11T07:36:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:44.039-08:00</updated><title type='text'>CARTA A RASKOLNIKOVA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R4eNWAAj_0I/AAAAAAAAABY/PWRttHVz5Ys/s1600-h/cuarto5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154243707647819586" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R4eNWAAj_0I/AAAAAAAAABY/PWRttHVz5Ys/s400/cuarto5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Antanás Drake&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Acabo de ver un final trágico de la película Chinatown (con Jack Nicholson cuando era virgen). Es un final infeliz, como nos gusta. He pensado “esos finales nos gutan” y entonces sin darme tiempo a reaccionar te me has desbordado por la mente como en un ataque de pirañas y has tomado por asalto el aire del cuarto y los has vuelto azul y mi voluntad y mis manos non ha podido detenerte y te he visto frente a mí y te he sentido respirar en mi cuerpo y he sentido algo como…&lt;br /&gt;Algo como un caballo de fuego que me corre por las venas haciendo vibrar mi cuerpo con cada palpitar de este corazón vivo por fin, infectado todo de vos. Es como un veneno de serpiente que me hace delirarte, como si fueras una negra y rica sombra de un camping nocturno, como si fueras un rico sorbo de mi boca llena de tu pisco mango. Es como si fueras el agua que escapa del hielo en una copa de daikiri limón. Es como si me llovieras en gotas del líquido tibio de tu cuerpo, como si te escurrieras sobre todo mi ser dejándome sobre la piel las huellas de tu boca en un camino de chupones. Es como si florecieras en mí con los pétalos de tu sexo palpitante; es como si fueras la semilla de todo lo que amo en el mundo. Es como si fueras vos siendo pensada por mí en esta noche interminable, es como si fueras vos echada sobre mi cuerpo comiéndonos la boca en este cuarto que desde que no estás se ha convertido en un presidio insoportable, en un hueco donde estuvo el sol, que con su ausencia, me ha dejado ciego de los ojos, de las manos, de la boca, de la nariz, pero sobretodo…de la lengua…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y después de escribir esto he tratado de dormir…Y he visto amanecer y he dicho tu nombre y me has vuelto a quemar por dentro… Y he pensado: lo merezco.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-1038874024085715569?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/1038874024085715569/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=1038874024085715569&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/1038874024085715569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/1038874024085715569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/01/carta-raskolnikova.html' title='CARTA A RASKOLNIKOVA'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R4eNWAAj_0I/AAAAAAAAABY/PWRttHVz5Ys/s72-c/cuarto5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-5305576888371105869</id><published>2008-01-10T14:42:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:44.215-08:00</updated><title type='text'>HURTaDO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R4ahBgAj_zI/AAAAAAAAABQ/C05hzDp09R4/s1600-h/billy.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153983870716346162" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R4ahBgAj_zI/AAAAAAAAABQ/C05hzDp09R4/s400/billy.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Antanás Drake&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;l hombre sin rostro había permanecido en silencio junto al fuego a la mitad de la noche llena de insectos y estrellas calcinadas en el cielo, mientras otros dos viajeros hablaban alcoholizados sobre las hazañas de un tal Hurtado. Hablaban sobre la habilidad de ese bandido para burlar a la policía que lo había perseguido, cercado y escapado en varias ocasiones, uniformados pobrecitos que siempre se habían llevado la peor parte con una decena de heridos y dos cabos muertos."Ese Hurtado tiene pacto con el diablo. De él sólo se sienten sus balas", hablaban los dos viajeros que habían parado a la mitad del monte para huir de la lluvia y los mosquitos bajo una casucha abandonada en la mitad de la nada.Entonces el hombre sin rostro se levantó dispuesto a montar su caballo y seguir su camino a ninguna parte. Uno de los dos viajeros por primera vez sospechó de él. Hurtado subió a su caballo y se perdió en la lluvia, dejando sobre las huellas de su caballo del infierno un hilito de fuego verde. Uno de los borrachos dijo: Ese es Hurtado. El otro dijo: sí. Y Hurtado pensó:Ellos saben que soy yo. Y entonces en medio de la lluvia se escuchó un tiro y los dos hombres que habían quedado junto al fuego corrieron por el sendero y encontraron al caballo de Hurtado tendido con un balazo en la panza. No sintieron cuando el bandido se les acercó por atrás, cuando los apuñaló, ni cuando se robó sus caballos, desapareciendo en el monte, en la lluvia, en la noche otra vez en calma...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-5305576888371105869?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/5305576888371105869/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=5305576888371105869&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/5305576888371105869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/5305576888371105869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2008/01/hurtado.html' title='HURTaDO'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R4ahBgAj_zI/AAAAAAAAABQ/C05hzDp09R4/s72-c/billy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-2324054855840195943</id><published>2007-12-23T13:06:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:44.375-08:00</updated><title type='text'>CONFESIONES DE UN VIEJO INDECENTE</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R27OOgAj_yI/AAAAAAAAABI/pVQYoB681FA/s1600-h/dark100.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5147278172636839714" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R27OOgAj_yI/AAAAAAAAABI/pVQYoB681FA/s320/dark100.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;ANTANAS DRAKE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 Le he ordenado a Jim por segunda vez que patee la banca sobre la que estoy parado. También le he instruido que si me pongo difícil a la hora de la verdad (si se me desorbitan los ojos y con graznidos urgentes le pido ayuda) termine la labor dignamente. Es decir, que me abra la cabeza de un tajo con el bate de béisbol con el que yo, un alienado de mierda a la cultura gringa, le enseñé a jugar desde que él era un niño y yo era menos idiota que ahora.&lt;br /&gt;La primera vez que le ordené que patee la maldita banca, se estremeció hasta los huesos y me dijo que prefería morir antes que ayudarme a suicidarme. Me enfurecí, con la cuerda al cuello le dije que ya le tocaría su turno para irse al otro barrio, pero que por ahora cumpla mis órdenes sin salir con la mariconada de que yo era como su padre. Entonces me enternecí ante su juvenil tristeza y le expliqué: Jimmy, querido, es cierto que me follé a tu madre un montón de veces antes de que empezara a descomponerse, pero nunca he sido ni seré tu padre. Y aunque lo fuera, un padre no tiene ningún mérito, no hacen hijos porque quieren, los hacen por accidente, por calientes, porque ellos sólo quieren cojerse a las madres y bueno, en los jueguitos del amor a veces se escapa un tiro. Los más cobardes aceptan a los hijos, se joden la vida aceptando el matrimonio de emergencia y envejecen odiando a los crios que nunca quisieron: en el sexo no buscamos hijos, buscamos placer. Esos cobardes responsables no tienen los cojones para decir: Mira Eva, yo no quiero a ese niño, si lo tienes te quedas sola, si no, yo te acompañaré en todo, hasta en la cama, los dos desnudos… de nuevo. Nadie se sienta con su pareja a decir: esta noche vamos a cojer para tener un niño. Todos somos un accidente, no hay padres ni hijos, sólo accidentes, Jim.&lt;br /&gt;Entonces ordené a Jim por segunda vez que patee de una vez la puta banca y él, temblando de rabia vino hacia mí (pobre y viejo y desnudo), haciendo sonar en el piso de madera sus grandes pasos de estrella de rock n´roll. Entonces escuché la patada, el cuero de sus botas contra la madera de la banca, y sentí el jalón, el hermoso y gran jalón de la maldita muerte… Pero la puta cuerda se rompe. Me pasé años preparando la cuerda, trenzándola, recubriéndola con sebo de velas y la puta cuerda se rompe, no hay derecho. Uno no elige nacer, y en mi caso, tampoco puedo elegir morir porque la puta cuerda se rompe.&lt;br /&gt;Entonces Jim se me acerca, me da un puntapié en el suelo con todo el hierro de la punta de su bota de cuero de testículo de tiburón y se larga para siempre dando un portazo. Pobre muchacho. Siempre fue un sentimental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 Bueno, que se vaya el pobre chico. Por mi parte debo decir que soy un gran mamífero carnicero, lesbiano, ateo, ex comunista, adicto al peyote y tan cínico que puedo jurar ante mi santa madre muerta de un doloroso cáncer que la carcomió por cinco años (subía a los buses de a cuatro pies, como un animal y yo no podía hacer nada), puedo jurar por ella, les decía manga de cabrones sin futuro, que todo lo que les relataré es la purísima verdad.&lt;br /&gt;Digo que soy lesbiano porque soy un hombre-mujer con un pene más o menos respetable en cuanto a los tipos y faunas del pene. Soy un hombre-mujer al que le gustan las mujeres y les agradece infinitamente su aún más infinita capacidad de sufrimiento y su bendito masoquismo servicial.&lt;br /&gt;Eso se debe (el agradecimiento), creo yo, a que en mi cochina existencia de campesino ignorante, ellas me brindaron los mejores momentos de mi vida (lo digo ahora que estoy a punto de acabarla).&lt;br /&gt;Le agradezco a la que me crió sin una pizca de amor, a las que me cojí sólo porque sí, en las que pensé mientras me masturbaba en algún baño público, a las que amé sin atenuantes a cambio de su alma, a las que sólo usé porque estabas bien buenas, a las que me usaron vilmente hasta dejarme con ojeras hasta la boca y a las que les partí el corazón y algo más.&lt;br /&gt;Debo aclarar a intelectos imbéciles que a veces toman un escrito nada más por buscar una aventura desconocida, que digo que soy mujer porque soy igual de sensible a algunas de ellas. Por ejemplo, puedo llegar a llorar por una estupidez, o por una baratija regalada. Puedo desarmarme ante una frase bonita que bien sé que es inventada; puedo pedir que me mientan en un momento de debilidad emocional, aunque creo que lo que más me diferencia de ellas es mi total carencia de la paciencia que suelen tener ellas para criar a los cachorros humanos, apestosos y molestos cuando son crías, e irresponsables y grandes dolores de cabeza cuando crecen y quieren matarnos por culpa de Edipo Rey, según ese gran marica de Freud.&lt;br /&gt;Ellas siempre causaron grandes impresiones sobre mí. Debo decir que hay una imagen que me sobrecoge de las mujeres y no es precisamente la de cojer sobre ellas. Me refiero a imaginarlas en el preciso momento de la menstruación.&lt;br /&gt;Para mí es todo un trauma imaginar llena de sangre aquella parte bendita donde miles de nosotros, miembros del venerable club de los hombres, (remontándonos a generaciones que se pierden en el tiempo), metimos nuestras tristes lenguas. Ahí bebimos, bebemos y beberemos la sangre de ellas como un vampiro de mala muerte. Metidos hasta las narices, ahí tragamos y tragaremos lindos óvulos que a lo mejor se negaron al semen de otro; óvulos que de haber sido fecundados hubieran dado como producto final a un gran científico, a la primera presidente mujer de la ONU, a algún futbolista verdaderamente profesional (no los borrachines que tenemos por ahí) que nos llevaría por segunda vez al mundial; o tal vez una gran artista que nos retrataría tal y como somos, o sea, monstruos en negro, en rojo y un poquito amarillo. Tal vez nacería un asesino, o dos, o un tipo desquiciado y sin amigos que piensa cosas como éstas.&lt;br /&gt;Sí señores, metemos el poderoso músculo de la palabra en un sitio donde miles de nosotros irremediablemente, en nombre del género humano, meteremos nuestros falos adictos a cualquier inVAGINAción. El mismísimo (delicioso y esponjoso) lugar por donde miles de notros salimos de cabeza a este mundo, oteando como insectos entre ese rico par de piernas agotadas de mamá (miramos asustados, no nos gusta lo que vemos, por eso lloramos). Aunque después, de grandes, siempre queremos hacer el camino contrario, mirando de frente y hacia adentro con nuestro cíclope ardiente, queriendo entrar de nuevo, no con mamá, claro, no somos unos enfermos después de todo. Aunque yo una vez…&lt;br /&gt;En fin, estas memorias van dedicadas a ellas y a los amigotes que conocí en ese delicioso barrio penal donde me encerraron por “estupro”, que nombre más sin alma para un delito tan delicioso. Nunca un hombre había sido acusado tan injustamente en la historia del planeta como yo aquella vez. Pero Dios sabe lo que hace, oh hermanos míos.&lt;br /&gt;Si se preguntan ¿y qué pasó con las demás cosas que dije que era?, pues sí, soy ateo sólo porque Nietzsche dijo que Dios ha muerto y yo le creo, por Dios que sí; soy un ex comunista, porque me da la gana; soy adicto al peyote, porque le temo a las agujas y soy cínico… Bueno, eso porque me lo dijeron muchísimas veces de un modo tan injusto que bañado en lágrimas me lo tuve que creer para darle la razón a ellas.&lt;br /&gt;También soy Antanás Drake, acuario en el horóscopo occidental, serpiente en el chino, 11 en la sabia numerología de los judíos, hijo de la gran puta según mi madre; cabrón, según algunas mujeres que me conocieron bien y un pésimo aprendiz de periodismo, según los entendidos en la materia. Aunque debo aclarar a algunos entendidos en la materia (que jamás salieron a la calle a hacer periodismo) que nunca fui periodista, fui un tipo que alguna vez en su peor miseria escribió en algún periódico a cambio de unas monedas y una libretita gratuita de anotaciones. Fui un mercenario de la pluma que quería llenar con cualquier noticia su correspondiente papel entintado para salir al rico aire del mundo exterior lo antes posible. Quería salir para ir a buscar libros, un café, pornografía o sexo de paso en algún alojamiento de cincuenta pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 Bueno, ya les hablé de las mujeres, no de todas porque algunas aún viven y tienen demandas judiciales en mi contra, tienen hijos de los cuales acusarme o matones contratados para darme una paliza y después mandarme al otro barrio con todos los huesos rotos.&lt;br /&gt;Ahora les hablaré de mis amigotes de la cárcel. Uno murió en la fuga de la cárcel, otro se volvió un marica pastor evangélico; el que era la novia del penal se hizo, dicen, el actor porno gay más famoso de Hong Kong; uno de ellos se cambió de nombre y luego mató de un balazo a un Presidente de la República corrupto y conocido nuestro (solté una lágrima de orgullo por ese gran hombre que había conocido en la peste del encierro).&lt;br /&gt;Después de mi fuga de aquel magnífico lugar, donde se llegan a conocer los más profundos instintos humanos, renuncié a escribir en los periódicos y me gané decentemente la vida vendiendo huesos de cadáveres de cementerio. Se los vendía a muy buen precio al futuro del mundo que son pues los estudiantes de medicina. Las cabezas elaboradas tipo Hamlet valían el doble (tenían expresión de cómicos tristes), las tibias tipo bandera pirata eran la sensación por los distintos usos que se les podían dar, usos que iban más allá de lo académico y entraban en el terreno de la travesura (imaginaos mequetrefes, esclavos de la TV y la Internet). Pero lo que estaba ciertamente de moda era el cóccix, que se convertía en la punta de lanza de los mierdosos evolucionistas darwinistas de la puta madre que los cagó.&lt;br /&gt;Antes de empezar con el negocio de los cadáveres y después de haber terminado el de los periódicos, cuando mi humilde vida de hombre libre acabó y empecé el calvario de esas bestias que se arrastran en las celdas bebiendo alcohol y cojiendo a otros hombres como uno mismo; ellos, mis amigotes de celda llamada con mucha propiedad El club de los suicidas, se convirtieron en la familia que nunca tuve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 Entré al penal odiando a muerte a esa puta fiscal que a leguas se le notaba que detestaba al mundo por ser una malcojida más. Cuando entré a ese barrio amurallado cargando en una mano mi maletita sin casi nada, cargando mi carita de niño bien, con mi nariz quebrada en la infancia y operada por un cirujano de misses de belleza. Cuando entré por la puertita (después de ser revisado hasta dentro del culo) con mi ropa más o menos cara, con el ojete constreñido del espanto y un libro de Alejo Carpentier en las manos; uno de ellos, el más grande, Helder El Mormón, me dijo: tenés que pagar alquiler cada mes en El club de los Suicidas o te rompemos el culo y luego los dedos, uno por uno ¡Bitch!.&lt;br /&gt;Uno de los otros, (uno de los que al huir de prisión se ganó la vida como marica profesional, osea Brenda) me miró con cara de circunstancia. Como diciendo, es cierto, es cierto, bendito sea este gordo gonorriento, es cierto. Te lo van a partir y nunca más serás el mismo, no porque aumente el calibre de tu excremento, sino porque eso tiene un efecto directo en la forma de ver el mundo. Que todos los sepan, que mi abuela severa se entere ¡bitch!…&lt;br /&gt;Yo les dije que no me hacía lío si me querían cojer, si total yo había prometido no morirme sin probarlo. El que lo prueba y sigue siendo hombre es macho verdadero ¿no?. Les dije que en vez de ponerlo en términos difíciles, deberíamos empezar a conocernos para que cuando llegue el momento haya un contacto… también espiritual.&lt;br /&gt;De modo que les ofrecí una buena botella de alcohol a mis nuevos amigos, pese a que los policías se habían quedado con el poco dinero que llevaba encima. Entones Helder me dijo que el papel era apreciado en prisión por los amigos que se ganaban la vida proveyendo marihuana a esas pobres almas confinadas. En menos de 15 minutos habíamos cambiado los cuentos completos de Alejo Carpentier, por dos botellas de alcohol de curar. Nunca antes ni después don Alejo me impactó tanto.&lt;br /&gt;Las dos maricas se me acercaron para presentarse con su coquetería acostumbrada y como Helder el Mormón sabía que yo también sería parte de su harem, entonces no vio necesario imponerse como macho alfa de esa jauría enjaulada. Esa noche antes de florecerme la estrella del culo nos sentamos en el cuartito que alquilaba Helder el Mormón en una de las barracas miserables de esa colonia penal. Era mi primera noche en la cárcel y pese a mis cálculos más profundos, no tenía miedo.&lt;br /&gt;Entonces, conversando allí, reconociendo cada rincón, cada sombra de esta mi nueva situación (que yo anteriormente sólo había visto en el caso de los animales: el encierro, el hacinamiento, la desazón), recordé mi primer delito. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-2324054855840195943?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/2324054855840195943/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=2324054855840195943&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/2324054855840195943'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/2324054855840195943'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2007/12/confesiones-de-un-viejo-indecente.html' title='CONFESIONES DE UN VIEJO INDECENTE'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/R27OOgAj_yI/AAAAAAAAABI/pVQYoB681FA/s72-c/dark100.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-4943607316030907628</id><published>2007-09-19T07:44:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T12:47:44.603-08:00</updated><title type='text'>CARTA A UN HERMANO MUERTO</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/RvE3CwaUKwI/AAAAAAAAAAo/RBffX_-8UxU/s1600-h/auto1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111927572536765186" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/RvE3CwaUKwI/AAAAAAAAAAo/RBffX_-8UxU/s320/auto1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Quién iba a pensar que esa noche de cervezas en El Prado, entre la algarabía de tu pueblo después del partido de Bolívar y Boca Juniors (vos rematado estronguista que se comió un rato su corazón aurinegro para acompañar al amigo) iba a ser la última vez que iba a verte vivo. Entre las nubes del dolor, te recuerdo esa noche un poco deprimido por ese eterno amor tuyo que no pudiste devolver a tu lado; un poco adorable con ese mirar de cachorro lleno de bondad, de lealtad a prueba de balas, de amor por este oficio de mierda que queremos tanto y que daba (sí, daba) un poco de razón a nuestras vidas. Te recuerdo esa noche ebrio de alegría por esta amistad que surgió como un acto de magia en una tierra que no era ni mía ni tuya (vino tinto, mujeres bellas y esa morena que te gustó tanto), corazón abierto el tuyo, alma blanca, amigo cómo me estás doliendo... Ya me acordé (y eso que tengo mala memoria), la morena, la de Tarija, se llamaba Lidia, ¿te acordas?, claro, como no, si en el aeropuerto le diste el alma en ese beso de despedida.&lt;br /&gt;Cómo voy a extrañar entrañable hermano nuestras tertulias sin pies ni cabezas en medio del ron con jugo de naranja en baldes de ese boliche de mala muerte frente al estadio Hernando Siles, las conversaciones sobre periodismo, las presiones del oficio, los riesgos, nuestras peripecias en El Alto trabajando en un reportaje bajo una granizada histórica y el acoso de los delincuentes más creativos del mundo, tus experiencias en las rebeliones del altiplano en 2003 y la paliza que te dieron ahí. Cómo olvidar la vez que me sacaste a rastras casi inconsciente (yo camba sedentario, inútil en la altura y las pendientes de La Paz) de entre los tiros y los gases lacrimógenos de las calles militarizadas que retumbaban con las dinamitas mineras, mientras Bolivia se desangraba por dentro y Goni se derrumbaba en su podredumbre, y la gente corría, y lloraba y se desvanecía en ese aire hediondo a pólvora, húmedo de lágrimas tan recientes que aún nos mojaban el alma.&lt;br /&gt;Tu sonrisa, tu paciencia (joder, si hasta a comprar ropa te acompañé, a comprar juguetes para tu colección), la vez que fui a tu casa a comer con tu familia y me presentaste como tu amigo camba; la vez que te llevé a mi casa y te presenté a mi esposa como mi mejor amigo colla y hasta te ofrecí en broma a una cuñada mía para salvarte de la soledad. Compadre, no sabes cómo duele hacer lo que estoy haciendo, despedirme así de vos, sabiendo que nunca más me vas a decir: Pato, querido…&lt;br /&gt;Quien diría que estés muerto un año después en que casi nos lleva por delante y nos tira al precipicio ese camión de mierda, subiendo la Ceja de El Alto (Sergio Landaeta, ídolo, nos salvaste el cuero ese día). El destino nos estaba tentando, pero desgraciadamente te llevó a vos primero, coño viejo, no sabes cómo quiero llorar pero no me sale nada... sólo un nudo en la garganta y en el cerebro el rugido de ese río tragándote para siempre en medio de la noche, bajo la lluvia...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-4943607316030907628?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/4943607316030907628/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=4943607316030907628&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4943607316030907628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4943607316030907628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2007/09/carta-un-hermano-muerto.html' title='CARTA A UN HERMANO MUERTO'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/RvE3CwaUKwI/AAAAAAAAAAo/RBffX_-8UxU/s72-c/auto1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-3681309570351993419</id><published>2007-09-19T06:48:00.001-07:00</published><updated>2008-12-10T12:47:44.870-08:00</updated><title type='text'>Al Querido Cabrón de Jaime y su Puño Generoso</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/RvEpFwaUKvI/AAAAAAAAAAc/RbxaKmxf9MU/s1600-h/saenz.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111912230913583858" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/RvEpFwaUKvI/AAAAAAAAAAc/RbxaKmxf9MU/s320/saenz.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Antanas Drake&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Va perdido de borracho con cualquier fermento de caña o maíz devorándole el cerebro, llora con la cara al suelo, apreta los puños y de entre sus dientes (amarillos de tabaco) revienta un mierdazo nacido en el harapo de su alma y lo estrella contra el mundo. Camina dando tumbos de ebrio por las desoladas calles paceñas a la mitad de una noche silbante de viento helado que hace remolinos de basura en los rincones donde se acurrucan otros borrachos y otros perros. Busca pelea, rompe a pedradas una ventana, arma escándalo en la vía pública, propina una patada a alguien dormido en el suelo y espera desafiante la llegada de la Policía, mientras en alguna esquina oscura, la muerte agazapada lo acecha para apuñalarlo por la espalda y arrastrarlo de los pelos hasta el barrio de las sombras...”&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-3681309570351993419?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/3681309570351993419/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=3681309570351993419&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/3681309570351993419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/3681309570351993419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2007/09/al-querido-cabrn-de-jaime-y-su-puo.html' title='Al Querido Cabrón de Jaime y su Puño Generoso'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/RvEpFwaUKvI/AAAAAAAAAAc/RbxaKmxf9MU/s72-c/saenz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-4325291633050734647</id><published>2007-03-02T10:57:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T12:47:45.043-08:00</updated><title type='text'>MACONDO: TERRITORIO DE CAMALEONES</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Reh0PzwMthI/AAAAAAAAAAM/FHVarPaVEeM/s1600-h/garcia_marquez.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037403998153127442" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Reh0PzwMthI/AAAAAAAAAAM/FHVarPaVEeM/s320/garcia_marquez.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos podrán alardear que a los 16 años se fumaron su primer pucho, pero yo digo a los cuatro vientos que a esa edad me robé un ejemplar de Cien Años de Soledad del anaquel empolvado que había en el caserón familiar de mi compadre del alma (donde su madre maestra acumulaba libros de espiritismo y de enseñanza primaria) sólo porque me dio la gana. El hambre me aburría entonces, así que miré los lomos de los viejos tomos y al azar di rienda suelta a mi vileza natural y cometí el delito más feliz de mi vida.&lt;br /&gt;Me acababa de fugar de casa por enésima vez y robando un libro pagaba yo la piedad que me había tenido la familia de mi compinche del colegio. Pero en esas horas de crisis existencial yo estaba tan flaco que mi cuerpo se había comido hasta mis escrúpulos, que por una cuestión genética, nunca funcionaron muy bien. De modo que sin saber por qué, cogí ese libro y sin tener dónde ir, salí al sol de la calle, al olor a podrido de las aguas negras de las cunetas, al espectáculo de los perros despedazando bolsas de basura y empecé a leer esa vaina de: Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía recordaría la tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo… Pensé: Pobre tipo el coronel, está jodido, luego me dije que el tal Gabo era un comemierda, pero después me di cuenta de que en verdad había magia en cosas tan simples como el hielo o como el morirse de viejo meando en un árbol o el subir al cielo en cuerpo y alma envuelto en una sábana recién lavada. Olvidé el hambre, se me desdibujó el desamparo y entonces supe que, o me iba a vivir a un canal de drenaje o tendría que tener la suficiente suerte de hallar a alguien que me pagara por escribir. Seguí leyendo, había música en ese libro, habían hierbas rompiendo viejos zócalos romanos de blancas mansiones llenas de vacas (después supe que esa música la había inventado Carpentier con su estilo real-maravilloso). Habían calles ardientes, viudas que aún esperaban a sus hijos muertos en guerras perdidas y viejos coroneles que sobrevivían a las batallas de la vida agonizando en las poltronas de un Macondo que se multiplicaba por miles en los recónditos caseríos latinoamericanos (luego supe que ese paisaje ya existía en la Yoknapatawpha de Faulkner y que el coronel Buendía bien podía ser el coronel John Sartoris). Descubrí que en ese libro habitaba un Rulfo lleno de fantasmas locuaces, vi a un Kafka tan de aquellarre checo; a una Virginia Wolf, tan capaz de mandar a la mierda con aspavientos de camionero cubano sin perder el donaire inglés, y a un Hemingway que pescaba para demorar la hora aciaga de volarse la madre de un tiro. Aquel libro robado ya no existe, pero me ayudó a comprender que las palabras no son humo, que son gases químicos capaces de inyectarnos alegría al corazón o mandarnos al gran carajo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-4325291633050734647?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/4325291633050734647/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=4325291633050734647&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4325291633050734647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/4325291633050734647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2007/03/macondo-territorio-de-camaleones.html' title='MACONDO: TERRITORIO DE CAMALEONES'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Reh0PzwMthI/AAAAAAAAAAM/FHVarPaVEeM/s72-c/garcia_marquez.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-117252365598092591</id><published>2007-02-26T12:45:00.000-08:00</published><updated>2007-09-19T06:40:48.061-07:00</updated><title type='text'>Bayard Hart</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/1600/68841/tomas%20jeferson%20II.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/320/409747/tomas%20jeferson%20II.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;A Carpentier, que lo hizo primero y mucho mejor&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Antanas Drake&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I       - ¿Firu, vos lo viste?&lt;br /&gt;El fantasma había tratado de hacerse ver con el viejo coronel desde la primera noche en que este había quedado solo en el enorme caserón familiar, acompañado apenas por ese perro que nadie supo de dónde vino un buen día de esos y que se quedó con él manteniéndolo en el mundo de los vivos con esa mirada  petrificada de genio alucinado pintada de las lagañas necesarias para ver a los muertos.&lt;br /&gt;Por eso cada vez que el fantasma se había manifestado ante el coronel en la soledad del oscuro caserón oloroso a húmedo musgo de pared, cada vez que ese espectro de otro tiempo había tratado de sentirse vivo haciéndose ver ante ese veterano de tantas guerras perdidas, que se pasaba los días de su ancianidad indefensa vestido con su raído uniforme gris de confederado, el antiguo soldado había preguntado a Firu con esa rara voz terrosa de los viejos si también había visto correr a esa sombra helada que él acaba de ver otra vez con una esquina del único ojo que aún le quedaba con vida.&lt;br /&gt;Desde los días de la derrota final, desde el exterminio de sus hijos más amados en la desastrosa retirada de Picuiba y en el asalto insulso a Nanawa; desde la noticia del suicidio de su mujer, que hasta antes de la muerte de los muchachos se había mantenido con vida comiendo insectos y bebiendo agua de lluvia para apagar el incendio de su útero en los días de la tristeza; desde entonces los terrores del coronel habían surgido como un cáncer en su espíritu, como un virus de  amargura que le espesaba la sangre amenazando con reventarle el músculo del corazón con un estertor parecido a la muerte.&lt;br /&gt;Mientras pasaba los últimos años de su vida exiliado del mundo en un encierro voluntario, el coronel, ataviado con sus medallas oxidadas prendidas con descuido en el pecho marchito por el asma, con la envejecida bota de montar derecha sin tacón y sus húmedas manos minerales petrificadas sobre el pomo helado del bastón de mando,  el coronel sentía que a su alrededor la casa se hacía más grande, que las distancias entre su dormitorio descuidado y el comedor enmugrecido ya no eran las mismas, que el techo estaba más alto que ayer, que los escalones habían aumentado de tamaño y de frialdad, que todo se hacía más pesado aún sin que él lo levantara y en esa atmósfera de propio empequeñecimiento físico presentía a la muerte en la más absoluta soledad. En su desamparo, se presentía incluso abandonado por sus sentidos sobre la hamaca familiar que había pertenecido a su bisabuelo, un irlandés edecán de Bolívar, que trajo a lomo de mula a través de Los Andes la Constitución Política de Bolivia redactada por el puño y letra del señor Libertador de cinco naciones.&lt;br /&gt; Pero lo que más aterrorizaba a aquel viejo oficial de caballería, pese a que hubiera preferido morir antes de aceptarlo en voz alta, era la posibilidad de volverse loco por resignación o por la negligencia de las fechas que suelen burlarse de los hombres que en la juventud se sintieron demasiado grandes.&lt;br /&gt;Le llenaba de pavor la posibilidad de que en el último momento de su vida le entrase de golpe el arrepentimiento y no tuviera a quién hacérselo saber, temía (jamás lo diría, su mente era una tumba que nunca conocieron ni siquiera los seres que se creyeron amados por él), temía que lo último que se lleve de la vida sea algo tan triste como el olor a mandarinas podridas que penetraba desde la efervescencia de moscas en el patio grande. El  olor entraba con paso de reptil en las penumbras del salón a través de las ventanas rotas de la casa construida por los prisioneros que él había hecho con la fuerza de su sable y su arma Colt Walker en la guerra contra el Paraguay. Adentro, el olor lo envolvía todo, lo consumía todo posándose sobre las cosas como un pájaro, como un heraldo de la muerte.&lt;br /&gt; Él que había carecido del escrúpulo del temor durante los años en los que había montado a caballo por todo el país llevando la justicia y el orden con la pólvora de sus cañones, vivía ahora sus últimos años ahogado en el terror de que la locura le llegara un día de esos tocando con sus manos heridas las puertas de su alma, como lo había hecho con su padre Antanás I, con su abuelo Bayard, o con el edecán de Bolívar que terminó comiendo pasto desnudo en alguna meseta del altiplano.&lt;br /&gt;II       De modo que  el coronel Antanás Santos había dejado de creer en sus propios sentidos y en la omnipotencia de su Colt Walker y se había refugiado en el buen criterio de ese perro vagabundo que por puro capricho había llamado Firulais, o simplemente Firu, para los amigos. Todo cuanto fuera importante confirmar si era de esta vida o de la otra,  era preguntado primero al perro con el afán de asegurarse de que la cordura no lo traicionaba.  Desde que había tenido esta precaución (tomó la decisión de tener quién certifique sus visiones el día que despertó  en medio de una casa abandonada y oscura, trepidante en sus vigas por las mandíbulas del comején) desde que el perro había sido adoptado también como guardián contra las travesuras de su mente, ya no lo habían perturbado los rostros que desde la niñez le hablaban desde las fuentes de agua, ya no lo molestaron más los ojos que lo miraban desde las cerraduras, ni las risitas de niños de otro tiempo que jugaban por las noches en los corredores de la casa resentida cada vez más por el abandono de lo vivos y entregada a la lujuria de la naturaleza y de los seres de la noche.&lt;br /&gt;-Firu, ¿lo viste?, había vuelto a preguntar el coronel, aunque con un tono más apremiante que la primera vez en que tuvo la certeza de que no estaba solo en el ámbito de la casa. En esa ocasión su temor había llegado demasiado lejos, él lo sabía y eso lo llenaba de un asco que en otro tiempo hubiera eliminado golpeando las paredes con los puños.&lt;br /&gt;Cuando supo que no estaba solo, el coronel Santos por primera vez se sintió tan vulnerable como un recién nacido, encerrado ya por el muro de concreto de su ceguera precoz y su sordera creciente, inseguro ya de que tanta sombra se le parase detrás con paso de relámpago y le respirase al oído o le pasase rozando el cuello con una mano helada de muerto, caminando hacia  los rincones donde ya no llegaban sus antaño grandes ojos negros, ahora ocultos por la vigorosa nube de una catarata de carne.&lt;br /&gt;Entonces, de la novedad del temor (no por cobardía sino por la certeza de la debilidad de su cuerpo), el viejo fiel a su sangre explosiva pasó de un asco interior que lo sofocaba, a un estado de terrible violencia que lo llevó a desenfundar en medio de la oscuridad de la casa el Colt Walker que lo había llevado y traído vivo de todas las campañas militares que había encabezado para bien o para mal de la república. Disparó contra las sombras destrozando floreros sin flores, reventando cuadros cuyas figuras se habían cansado de su inmovilidad y se habían descolgado de los marcos para irse a otra parte; rompió ventanas no abiertas hacía décadas y despedazó bustos de sus antepasados colocados en el rellano de la escalera de piedra para no olvidar quién era y de dónde había venido.&lt;br /&gt; Descargó su arma de oficial de caballería seguro de que si el que merodeaba dentro de la casa era algún ladrón, el pobre diablo saldría corriendo, ebrio de esa cobardía cada vez más profunda que él se empeñaba en ver en los jóvenes más jóvenes.&lt;br /&gt;Firu, silencioso, cuerpo negro y grande como un melón con pelos de perro, cabeza pequeña de murciélago, petrificado, impasible como un peluche, mirando con sus ojos frutantes de lagañas, le daba al viejo soldado  todo lo que podía darle sin darle nada más. Su compañía, su mirada indescifrable, su perseverancia inaudita en un lugar donde nada era grato, donde hacía años que ya no había música en el piano, ni en el patio de las fiestas donde hacía mucho tiempo las orquestas celebraban los triunfos de la familia fundadora de Sabayón, ahora exterminada por el destino y la sangre que les había tocado en suerte.&lt;br /&gt;III          Pese a que la familia del coronel había sido numerosa, a estas alturas de su vida sólo le quedaba un hijo del que nunca había querido hablar. Daniel Santos no había montado jamás a caballo, no había peleado nunca con nadie, ni por mujeres, ni por deudas de naipes, ni por borracho buscapleitos, ni sólo por que sí. Su carácter nunca había explotado en ninguna situación, no se había batido a puñaladas con maridos ofendidos, ni había tomado con besos o amenazas virginidades de ninguna especie, ni le había mentido ni se había robado nunca a una mujer, ni se le conocían hijos bastardos, no había sido soldado, ni contrabandista, ni aviador, ni nada que lo señalara como un miembro de la familia Santos. En resumen, para el coronel el mayor de sus hijos era la vergüenza, era la duda, ese pendejo no puede tener mi sangre, si hasta marica parece...&lt;br /&gt;El único hijo vivo que le quedaba al coronel había abandonado la casa a los diecisiete años presionado por el trato de su padre y por las habladurías del pueblo, y con el paso de los años le había ido tan bien en la vida que se había convertido en un asqueroso banquero que incluso había cometido la bajeza de casarse por la iglesia y por lo civil, pese a conocer el odio que le profesaba el coronel a los abogados cabrones y a los curas capones que administraban una ley que nunca había existido y una fe que había muerto.&lt;br /&gt;VI      Los criados que habían servido a la familia desde siempre, de un momento a otro habían abandonado el viejo caserón, gris, oloroso a maderos de pino excitados por la brisa del mar perdido, fresco y recóndito como las sombras de los árboles sobre el río Maratay. Todos se habían ido de golpe una tarde por temor al fantasma que en su desesperación de mudo sin boca, había tratado por todos los medios (caricias en el pelo de las mujeres dormidas, manotazos de compadres en la espalda de los hombres mientras caminaban por los pasillos oscuros de la casa) de pedirles agua, sal, y  no sé, si pudieran conseguir una fosa para mi cuerpo que sigue  en un hueco en la tristeza del Chaco donde vi por última vez al coronel. No se vayan, si apenas soy de aire, nada.  Y las mujeres estremecidas por esa garra helada sobre sus senos saltaban de su sueño, se persignaban y salían gritando que el muerto había vuelto y los hombres sudorosos, armados de ramas sagradas de protección contra el mal de ojo le gritaban en lenguas de África que él, ni aún muerto, entendía.&lt;br /&gt;Cuando los criados de la casa se fueron dejando solo al coronel Santos sin que él conociera el motivo de la fuga, a causa de su sordera congénita y la ceguera que él acentuaba a veces por pura conveniencia; cuando la casa se quedó sin servicio se fueron amontonando en los buzones del portón familiar, entre otras cosas,  la correspondencia que le mandaba semanalmente Daniel Santos contándole a su padre en tono conciliador sobre su matrimonio reciente por la iglesia y lo civil. Se amontonaron también los cheques retrasados de la pensión vitalicia, que pese a su estatus de héroe de la patria, debía ir a cobrar él mismo con sus 90 años a cuestas a ventanillas atendidas por malditos funcionarios públicos. Se acumularon por miles las invitaciones para ser padrino de niños pobres, los pedidos para prestar su nombre a algún colegio recién construido, las notas municipales para ser condecorado como hijo predilecto del pueblo que había ayudado a fundar, las citaciones con listones tricolores para dar un discurso en el día de la patria. Se acumularon las boletas de cobranzas del agua y las facturas del tipo que traía la comida que él nunca pedía y que se podría en el patio al que él nunca salía. Todo aquello se acumuló bajo los hierros oxidados del viejo portón que antes había sido colosal, con sus garitas de guardias armados que el ayuntamiento había construido con fondos públicos para hacerle los honores al último coronel vivo que nos quedaba de la gran guerra.&lt;br /&gt; Ahora el coronel estaba solo, sordo de verdad, más ciego que nunca y las garitas estaban con los techos hundidos, florecientes de jaramagos y plantas parásitas, con los costillares de sus paredes expuestas a la intemperie, los muros alrededor de la casa infectados de musgos venenosos y sus bases rebosantes de hormigueros y clandestinas cagadas humanas coronadas con un simpático trozo de hoja de cuaderno escolar abollado en el que se garrapateaban con lápices sin punta, difíciles operaciones de sumas de tres.&lt;br /&gt;El jardín, que su esposa loca había construido cada día de su vida, (para alumbrar la casa con los colores de las flores encendidas por el sol de esos llanos infinitos y  para tenderle trampas a los insectos que eran su debilidad en Este mundo de malditos comedores de carne, como la tierra que nos comerá a nosotros); ese jardín ahora estaba desbordado por la hierba, por los insectos mataplantasdecentes y por las defecaciones de las vacas que no habían tenido la delicadeza de respetar la propiedad privada a la hora de desatar por el culo su elocuente y verdosa música interior.&lt;br /&gt;Y los rosales ingenuos regados con lágrimas de alegría y suspiros de esperanzas, envidia de damas que habían aprendido el arte de la jardinería de Versalles en revistas de moda que llegaban cada mes en los buques del río; esos lugares rojos y verdes que habían sido los favoritos de las señoritas en edad de casarse que venían a las fiestas de la casa a mostrarse en todo su esplendor de hembras montables y obedientes. No seas tan obvia, va a pensar que no eres una dama. Ese sólo sabe de putas, dejamelo que no lo escapo. Esos rosales una vez llegada la época del silencio, habían aprendido a moverse a placer para cazar gorriones desprevenidos con sus puños de espinas y se habían desbordado de sus canteros con el mismo ánimo que un borracho amenazando con tomar la casa para siempre.&lt;br /&gt;V       Después de la muerte de sus hijos más amados y del deceso lamentable pero no tan doloroso de su esposa, el coronel Santos se había encerrado un buen día para siempre dentro del viejo caserón de piedra blanca y tres plantas con ventanales enormes, convencido de que todo fuera de esas paredes le era completamente ajeno, convencido de que él fuera de la casa ya era como una caricatura, un símbolo de lo que había sido y ya no sería más en el nuevo orden del mundo y que sin embargo, todo cuanto valía la pena ser vivido, vivía, se arrastraba o flotaba dentro de esa casa que era para él el ámbito de su naturaleza salvaje, el territorio personal donde habitaban junto a él los recuerdos de los tiempos en que nada se movía en Sabayón si no era por la inspiración de su voluntad, en aquella época de gloria en que  sus cachorros Santos (menos Daniel), Bayard, Antanás y Dionisios, desde los cinco años, ya lo seguían montando a caballo donde quiera que él iba.&lt;br /&gt;Pese a los cuidados de la nana india, los niños imitando en todo a su padre se ponían sus botas de montar, que entonces les quedaban desmesuradamente grandes; se calaban su sombrero de oficial de caballería que les tapaba los ojos, su cartuchera con la Colt Walker descargada, que entonces era un peso divertido para ellos, los revoltosos, los que arreglaban sus asuntos infantiles a trompadas, mientras Daniel permanecida aferrado a la falda de la matriarca, apagado como un leño en la nieve detrás de las historias de Dickens que le contaba su madre para que durmiera siempre con la lámpara encendida, enfermizo como un pollito, avergonzando a su padre cada día de su vida con su comportamiento melancólico. Daniel había permanecido ajeno a la bravata de sus hermanos, siempre con ojos hinchados por golpes de puño, con relucientes cortaduras en los pies por andar descalzos entre los cañaverales buscando ver bañarse desnudas a las hijas de las esclavas y con fracturas de dedos luego de toda su variedad de caídas (de caballos, de árboles, de ventanas) que siempre necesitaban ser corregidas por las pericias de curandera de la nana india, mientras la madre de los chicos llevaba a Daniel a cultivar flores y secretamente se entregaba al placer de comer insectos y cojer con los sirvientes ante el abandono de su marido y el casi autismo del más amado e idiota de sus hijos.&lt;br /&gt;VI      Allí, sobre su hamaca inmemorial, el coronel se había aferrado con ambas manos al bastón de la vida y al perro de la cordura en medio de esa casona llena de polvo, en la que hacía tiempo nada funcionaba bien salvo el mecanismo natural de la hierba que empezaban a romper los zócalos de la sala de las fiestas, a trepar las paredes por encima de los retratos de esa estirpe gloriosa caída en desgracia en los tiempos de la guerra, mientras las antenas de los insectos emergían de las áridas canillas del agua y de los enchufes del cableado que nunca se usó en la casa por la ceguera del coronel y por la muerte de un sirviente al tratar de encender la primera lámpara eléctrica de la casa.&lt;br /&gt; Lo único que se escuchaba en las noches más silenciosas de la gran casa, eran las blasfemias de Aqueronte el Sabio, un monje en crisis que había perdido la fe en su visita a la entrepierna de una puta y que sin pedirle permiso a nadie, se había afincado en los sótanos de la vieja casona para trabajar en su maquinita para fabricar el tiempo. Si el cielo estaba en todas las mujeres, los designios divinos eran cuestión de métodos, de mecanismos (el universo y una semilla eran complejos mecanos salidos de la nada, pero hechos por alguien). El coronel nunca lo había visto, nunca lo había oído, pero todo el mundo en Sabayón sabía que él estaba ahí, sin interferir en nada, trabajando en algo que no iba a molestar a nadie.&lt;br /&gt;VII       - Firu, ¿vos lo viste otra vez?&lt;br /&gt; Un sollozo de hombre en el rincón más oscuro de la sala. El coronel lo oyó pese a su sordera y pese a su ceguera miró mecánicamente al perro a ver si reaccionaba. Alguien tosiendo en el zumbido de las tres de la madrugada, pasos sobre los escalones de piedra que llevaban a la terraza que antes dominaba todo el pueblo, todo ese llano caminado de ríos, tamarindos y arenales, que ahora se había convertido en depósito de inmundicias y portazos en las noches. Es el viento o esta casa se está llenando de ladrones, qué carajo, ya nadie respeta nada. Y con su violencia habitual sacó su Colt Walker de oficial confederado que siempre llevaba en la cintura y se sentó en su hamaca con el arma sobre los muslos. Pese a la tensión de no saberse solo, se durmió con la boca abierta, se orinó en los pantalones y tumbó el arma sin seguro. El disparo lo hizo saltar de la hamaca en un estrépito tan brutal que fue un milagro que no se quebrara un hueso cuando se estrelló contra el piso. Cuando se terminó de despertar sobre el suelo de madera, pese a la rabia que lo embargó por tantas miserias juntas, pese a la evidencia inobjetable de su estado, se negó a aceptar  que estaba viejo. Un hombre con una Colt Walker jamás será viejo, se dijo sudando de rabia.  Pero cuando notó que el perro lo estaba viendo con esa su estúpida mirada de gente, sintió una vergüenza tan grande que se echó a llorar como un niño y se encerró en su cuarto durante una semana sumido en una fuerte depresión que lo llevó a pensar por primera vez en el escape del suicidio. Pero una vez pasado el asalto de la debilidad, su sangre recuperó su mítico temple y ni aún en ese estado de absoluta soledad se rindió a la evidencia de que necesitaba a Daniel Santos junto a él. No quiso admitir que lo único útil de ese perro era su incapacidad de irritarlo, pero que pese a eso, Firu jamás llegaría a ser una compañía. No, para él, Daniel también había muerto igual que los otros, mucho antes que los otros.&lt;br /&gt;VIII       Al cabo de meses de intentarlo, el fantasma había entendido por fin que cualquier comunicación con el coronel dependía de la buena gana de ese perro de mierda que ya empezaba a detestar. De modo que sus futuros intentos por llamar la atención ya no los hizo con el veterano, ni con los criados que hacía tiempo se habían terminado de largar, sino que la emprendió contra Firu, el inconmovible.&lt;br /&gt;Primero llamó al perro por su nombre, lo llamó por otros varios nombres en griego, latín e inglés, ensayó caricias, le jaló una oreja amistosamente, le jaló más duro la otra oreja después, trató de hablarle en el lenguaje de los perros que había aprendido a usar como clave en los tiempos de la guerra. Sobresaltado por su ineficacia, la emprendió a gritos contra el animal y al final, pese a su paciencia de muerto que tiene toda la eternidad para hacer lo que le plazca, le soltó un puntapié de aire (el coronel oyó entonces una respiración fatigada cerca de su oído). Tras la patada fallida el fantasma dio una vuelta en el aire y cayó de espaldas sobre el piso de madera, pero el animal siguió sentado sobre sus cuartos traseros, mirando inconmovible al coronel, sentado a su vez en la hamaca de su bisabuelo en medio del salón de las fiestas, echado a perder, apoyado en su bastón con sus dos manos, empapado en sudor, luchando para no dormirse, empezando a cagarse.&lt;br /&gt; Esa noche el fantasma se rindió por fin y pese a que nunca había podido llamar la atención de Antanás Santos, vencido por segunda vez, despatarrado junto al perro, jadeando, con el pelo alborotado, contó a Antanás Santos sin esperanzas de ser oído lo que tanto quería contarle. Deshecho en llanto le dijo lo que había sucedido mientras cubría la retirada del coronel y de la división de caballería en la desbandada de Picuiba hacía más de cincuenta años en la guerra contra el Paraguay.&lt;br /&gt;IX     -Firu ¿vos lo oíste?&lt;br /&gt;El fantasma, sentado junto al perro que miraba desde siempre al viejo, le contó al veterano de guerra cómo tendió el velo estratégico para proteger la retirada de la división del coronel, cómo el enemigo rebasó sus alas en los costados y copó a sus soldados que quedaron atrapados dentro del movimiento de tenazas adversario; narró con la voz entrecortada  cómo sus hombres empezaron a morir a su lado en la defensa tenaz de esa posición imposible y cómo otros comenzaron a rendirse sin la menor vergüenza, No hay derecho de hacer eso por la patria que los parió. Contó hecho un mar de llanto cómo él, capitán de 20 años, tirando espumarajos de rabia por la boca los instaba a resistir, Carajo, no sean maricones, no parecen hombres de Sabayón. Relató con el rostro escondido entre sus manos de fantasma cómo mató por la espalda a dos indiecitos andinos consumidos por la tuberculosis que huían porque no sabían por qué estaban peleando. Recordó cómo se quedó solo aguantando la posición en el nido de ametralladora y cuando supo que todo estaba perdido,  cargó su arma de oficial y se metió  un tiro en la sien, matándose tan mal, que tardó cuatro días en terminar de morirse en las carpas hospitalarias del enemigo. Allí murió embebido en orines, cagado por los cuatro costados, con la cabeza agusanada en el hoyo que había dejado la bala, agonizando, delirando ordenes que ya nadie escuchaba, gritando incoherencias de moribundo, pidiendo sin tener la suficiente boca para hacerlo que lo maten de una vez, pidiendo que el coronel lo perdone, que por favor lo perdone por no haber cumplido sus órdenes. En medio de la casa en tinieblas el coronel soltó una lágrima y miró al perro para que no le quedaran dudas. Firu siguió sin moverse, mirándolo con ojos de legionario hambriento.&lt;br /&gt;-Creí que vos, mi ahijado, mi mano derecha, mi sucesor, mi hijo bastardo favorito, habías huido como los otros y que por eso me habían masacrado a la división completa, incluyendo a mi Bayard, que ya era teniente de caballería y que cayó muerto ante mis ojos por desobedecer mis órdenes de retirarse. Usted me avergüenza, me dijo con ojos llenos de odio y tiró su caballo con el sable en alto contra la artillería que nos estaba despedazando.&lt;br /&gt; Y es que ningún Santos morirá jamás de muerte natural, eso lo sé, eso vos también lo sabés. Pensé que por tu cobardía había caído prisionero yo y no había podido evitar ni que Antanás en su avión de mierda y Dionisios en su tanque de mierda también vayan al asalto insulso del fuerte Nanawa, ni que mi mujer se mate en este mismo salón tragando ascuas de verdad para quemarse de una vez por dentro, para iluminar con la luz de la esperanza esas entrañas de donde decía a gritos que nunca debieron salir sus hijos...&lt;br /&gt;El coronel se calló. Ya no lloraba. El fuego de su sangre reventó en su interior, se levantó de golpe y con lo quedaba de fuerzas le dio un puntapié al perro exclamando, en una explosión inverosímil propia de su carácter en otro tiempo, Que definitivamente ese hijo de perra de Firu no se había quedado con él por fidelidad, sino por estupidez y que además de eso el puto animal traía ya un defecto de fábrica que quizá no tendría ningún otro perro en el mundo, porque el muy cretino, pese a sus lagañas legendarias por su capacidad de ver a los muertos, era incapaz de ver un fantasma. El perro no pudo ver a un fantasma, a un mísero fantasma tan obvio como el que tenía al lado, cuya podredumbre del hueco agusanado por donde había entrado la bala de la vergüenza, era tan grande que llenaba de un hedor de ultratumba a todo el ámbito de la casa desde hacía ya un mucho de tiempo.&lt;br /&gt;-Si no lo viste, por lo menos pudiste haberlo olido, le gritó al perro que, con el rabo entre las piernas, trataba de huir a la furia del anciano que lo perseguía a patadas. Luego su ira se apagó de golpe como había venido y Antanás Santos se le quedó mirando al fantasma a través de la carne de su catarata. Por fin se había atrevido a mirarlo, sin miedo de ver cómo se vería él mismo cuando la muerte se lo llevara, quizá mañana.&lt;br /&gt;El fantasma también estaba vestido de oficial, chaqueta abierta, camisa sucia con mugre de hacía cincuenta años, ojos soñadores, boca de sirena y una expresión imposible e involuntaria de niño feliz que partía el alma el pensar que se lo había maldecido durante años en esa casa por haber sido la causa de la desgracia familiar.&lt;br /&gt;El coronel por fin acababa de sacar de encima esa amargura, esa culpa que lo había ido encerrando primero dentro de la casa y luego dentro de sí mismo, cerrando al mundo exterior sus ojos y sus oídos, aprisionándose entre los muros de su mente. Esa noche, sin la mirada del perro que había sido una barrera entre ellos durante meses, el fantasma y el viejo conversaron hasta que los pájaros hicieron su escándalo de bienvenida al último día de ese remoto diciembre. Pero en la noche de aquella jornada, cuando el fantasma volvió al salón oscuro y desamoblado (las deudas se empezaban a cobrar con todo cuanto había en la casa) encontró a Antanás Santos rejuvenecido, pegado boca abajo al techo, como si fuera un globo de helio escapado de la mano de un niño sin poder correr al cielo, atrapado en lo alto de la carpa de un circo, dando bandazos, torpe, feliz por su nueva condición de ser sin gravedad.&lt;br /&gt;-¿Viste a Firu?, le preguntó el coronel al fantasma riendo, sintiéndose vivo por primera vez tras el descubrimiento de su alegre ingravidez.&lt;br /&gt;Entonces el fantasma vio al cuerpo del coronel desbaratado bajo la hamaca inmemorial, ahogado en el piso en un charco de sangre, con su Colt Walker aún encarnada en su mano derecha y sus sesos regados como un petardo que al explotar se congelara en el tiempo. Desde su rincón del techo, el coronel soltó una carcajada sobrenatural que por su ignorancia en todo lo concerniente al reflejo de la risa o la alegría, sonó tan  horrible que pareció salida del interior de un animal herido. Miró con ojos de padre al fantasma y le dijo que el deseo de venganza contra un muerto nunca había sido un buen motivo para vivir como había vivido; sin la música de la familia que era todo cuanto había parecido amar en la vida y que después de todo, Tan letal como tu bala, es  un perro que se va…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;La maquinita de Aqueronte&lt;br /&gt;I              Palpó con su lengua ávida de sabores blancos y negros, sintió con los pelos de sus patas esa tibia acuosidad cargada de bacterias que se movía bajo toda ella y cuando la humedad espesa de esas aguas negras estaba a punto de aplastarla, la mosca nacida en las tripas de las mandarinas podridas del patio de la casona emergió de la letrina del cuartel vapuleada por la borrasca que venía del gran hueco donde había estado el mar. Entonces el insecto perdió el control de su cuerpo, pasó por el huerto de mandarinas que se podrían en el suelo haciendo rizos en el aire y arrojada por la violencia del viento cayó directo al bolsillo del hábito de monje del Sabio Aqueronte que había tenido el descaro de salir del sótano del viejo caserón donde trabajaba en algo que no iba a molestar a nadie, sencillamente porque hacía meses que no se oía desde la casa los balazos y las palabrotas que solía soltar el coronel cuando estaba de cualquier humor.&lt;br /&gt; Entonces, aquel accidente de vuelo paró la historia del mundo cuando la mosca hastiada de mierda y borrasca trabó con su cuerpo los engranajes de la maquinita que ese hombre santo llevaba en el bolsillo y que acababa de terminar para dirigir con mano ansiosa de venganza el destino de Sabayón.&lt;br /&gt;II         De golpe, la borrasca que venía del hueco donde había estado el mar se fue disolviendo, marchando en sentido contrario, comiéndose a sí misma y desapareciendo dentro de su propio embudo de aire y escombros. La  hierba que había cubierto el relieve de tierra de la fosa del coronel Antanás Santos en el cementerio de veteranos empezó a empequeñecerse, a tragarse a sí misma, a pasar del sepia de las ramas viejas que desollan al viento, al verde oscuro de la exuberancia inquebrantable y luego al verde tierno de los brotes de la esperanza que al final siempre se vuelven sepia. De la nada empezaron a crecer los murmullos de los viejos oficiales de caballería con sus roídos uniformes grises de la confederación vencida, sus guantes de cuero incapaces de empuñar un arma y sus sombreros del ejército australiano vapuleados como un caballo viejo por el sol eterno de aquel trópico de capricornio.&lt;br /&gt;Los viejos soldados recibían en sus palas la tierra que saltaba hacia ellas desde el cúmulo de la fosa, luego con gestos de bajar el féretro del coronel mas bien lo sacaban y ya se podía ver por el cristal del ataúd su cara pálida y su sonrisa idiota de muerto feliz. Lo subían, lo cargaban en sus hombros, caminaban hacia atrás con gestos de marchar hacia delante y los ojos de las lloronas a sueldo se iban tragando las lágrimas que también saltaban hasta ellas desde el suelo o desde el misterio del luto gastado que ya era el uniforme de su oficio. Luego los soldados lo subían al carruaje mortuorio de caballos decrépitos empenachados de negro con gestos de bajarlo y los animales andaban hacia atrás, como si andaran hacia adelante volviendo a pisar sus huellas sin atropellar a la columna de veteranos que atrás de las bestias marchaba de frente hacia atrás bajo las nubes de polvo que eran tragadas por las bocas de las pisadas, mientras el sudor se les iba metiendo por los poros con un raro andar de salamandra aterrorizada.&lt;br /&gt;Y allá a sus espaldas se empezaba a divisar la corpulencia de la mansión señorial que había pertenecido al coronel Santos. Sí, el féretro ahí, ahora a la mitad del salón de la casa oscura, lúgubre, sin electricidad, a la mitad de cuatro cirios rojos olorosos a cebo hirviente y detrás, a media asta la bandera nacional agujereada a balazos que el coronel había levantado en sus victorias. En ese ámbito de salada humedad, las lloronas pagadas por el Estado en ruinas por las guerras perdidas y la locura de sus gobernantes, hacían su trabajo lo mejor posible fingiendo incluso desmayos intempestivos, ataques de epilepsia con espumarajos bucales, enrojecimiento de ojos y, por un recargo extra, también soltaban alguna que otra palabra en arameo y sus nervios se tensionaban como si fueran médiums en trance, Él está aquí, él no se irá nunca de aquí.&lt;br /&gt; En los pasillos sin luz del viejo caserón (desde el principio de la ceguera del coronel ya nunca más se habían usado velas en la casa), se oían los comentarios de sus actos de valor, las hazañas de Antanás Santos por su amor desmesurado por Sabayón, la leyenda de sus luchas a galope tendido contra los separatistas cimarrones de Zemí Sinombre; su enemigo en la época de la república de los Drake, su hermano en las tropas de Bolívar, su compañero de juegos en la mansión señorial cuando él, Antanás Santos, hijo del amo del mundo y, Zemí Sinombre, hijo de un peón de confianza,  se colgaban de los brazos de Carolina Medina Sidonia, la madre del coronel y se iban al mercado a comprar algodones de azúcar.&lt;br /&gt; Después Antanás, más pequeño aún, sintiendo el agua de la tina con pétalos de rosa con la que lo bañaba su madre, luego dormido en la cama, esa de los primeros meses de vida, a la vista de Carolina. La cama, el sabor mágico de la leche en los pechos de su madre, los sueños plácidos y más largos cada vez, la deformación de las cosas, el aturdimiento primigenio de aquel para quien todo es desconocido en el mundo, la sinfonía tibia del líquido amniótico sonándole en los oídos, el compás del corazón de Carolina hablándole sobre la piel, la oscuridad, el no movimiento, el primer latido y luego esa muerte primaria de los que recibirán el regalo de la vida.&lt;br /&gt;III       La mosca ha echado andar al revés al tiempo, Aqueronte la jala de un ala y el aparatito funciona bien de nuevo. De pronto, todo el proceso ocurre en sentido contrario, es decir, como es debido, primero el uno, después el dos… la oscuridad, esa muerte primaria de los que aún no han nacido, el primer latido, el sonido, la luz, las caricias necesarias, los pasillos gigantes (para él) de la mansión del poder que luego remodelará con prisioneros paraguayos, los juegos con Zemí Sinombre, el descubrimiento del sexo con una nodriza servicial, el robo de niñas bien y la posterior devolución deshonrosa, las primeras mujeres ganadas a los naipes, su afición por los caballos, las riñas de gallos y el divertimento de las puñaladas en las cantinas por mujeres en duelos en el que mata a un esposo ofendido, la clandestinidad, su oficio de contrabandista de marfil, la academia militar de West Point por puro castigo, el ejército de Bolívar, la guerra eterna contra Zemí y sus montoneros revolucionarios, su único amigo; el golpe de Estado contra los gobernantes Drake, las guerras a las que acude sólo para buscar un balazo porque definitivamente ningún Santos morirá de muerte natural, el desastre de la retirada de Picuiba donde había perdido a la mitad de su caballería, el presidio por negligencia que luego será considerada heroísmo, el exilio rumbo a la nada, el balazo cobarde venido desde atrás, el cielo demasiado grande para verlo todo solo, la oscuridad triste de los que alguna vez vieron la luz, la convalecencia, la noticia de la muerte de los muchachos en Nanawa, (Antanás ebrio derribado en su aeroplano; Dionisios alcanzado por un obús y calcinado dentro del tanque con el que embestía a la fortaleza guaraní), la sensación inaudita del inicio de la vejez, el suicidio de su mujer que no importa mucho, su odio cada vez mayor hacia Daniel, los actos protocolares, los bautismos de niños, el hastío, Firu, el fantasma, su cuerpo tendido en el suelo, mientras él lo ve pegado al techo; el velorio en el salón, el olor a cebo de cirios, el entierro solemne con sus viejos soldados, Daniel llorando sobre su tumba, los pésames por último de los Santos, porque Daniel se ha cambiado el apellido, la rabia, la impotencia de ver su memoria humillada por la presencia en su entierro sin curas del único de los hijos del que nunca estuvo orgulloso, la hierba creciendo sobre su fosa, Daniel el banquero tomando posesión de la casa junto a su mujer embarazada de siete meses, reconstruyéndola en sus detalles, volviéndola habitable como en sus mejores tiempos, iluminándola con electricidad hasta el último rincón en una victoria que ni él se esperaba;  la borrasca furiosa que viene del hueco donde estuvo el mar, la mosca libre de la máquina yendo otra vez a la letrina para empezar todo de nuevo  y Aqueronte El Sabio, olvidándose otra vez de tapar con un paño a la maquinita esa que hace andar al tiempo, poniéndosela de nuevo en el bolsillo, saliendo de la casa reconstruida dispuesto a deshacerse de la máquina para no estragar nunca más el perfecto orden de los hechos. Pero la maquinita se ha dañado, un ala de la mosca la traba y Aqueronte también ya está demasiado viejo para notarlo, y así sigue Antanás Santos, naciendo, muriendo, viendo a sus hijos nacer, enterándose de sus muertes de diferentes modos (Antanás muerto por mercenarios en el África, Dionisios desaparecido en un naufragio, Bayard asesinado en una pelea en la cárcel) y por diferentes bocas aunque siempre, siempre será Daniel el que se quede con la casa y el que llore a su padre en todas y cada una de sus muertes. Sí, era previsible pero también inevitable. Así es la vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-117252365598092591?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/117252365598092591/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=117252365598092591&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/117252365598092591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/117252365598092591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2007/02/bayard-hart.html' title='Bayard Hart'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-116906086636364287</id><published>2007-01-17T11:06:00.000-08:00</published><updated>2007-01-17T11:07:46.366-08:00</updated><title type='text'>RESACA METÁLICA EN UNA CARNICERÍA</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/1600/398303/carniceria.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/320/585683/carniceria.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una discusión en la carnicería&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido carnicero desde los días de su infancia en que escapó de su casa porque su padrastro alcohólico trató de matarlo fallándole un tiro en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De modo que cortar carne ese día y destrozar los grandes huesos con el hacha experta en tales menesteres no fue ninguna novedad para los parroquianos que entraron a su tienda mientras él destazaba los grandes trozos de carne y se los vendía con una sonrisa en la cara envueltos en papel periódico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo su trabajo sin la menor turbación pese a que su esposa había dicho que lo iba a abandonar, por qué él era un animal egoísta y ella quería volver a la tierra remota de donde él se la había traído sin el consentimiento de los padres de ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que pese a la inminente vuelta a la soledad que él había detestado desde niño en sus trabajos de barrendero y destazador de carnicerías ajenas, pese al nuevo rechazo que debía herirlo como lo había hecho el de su padrastro homicida, pese a todo (él sospechaba que ella tenía un amante), la posibilidad de la vuelta a la miseria espiritual parecía no importarle, como él se lo había dicho a ella esa mañana nomás, cuando ella le gritó en la cara que lo abandonaba para siempre a él y a esa hacha que él nunca dejaba de blandir aún cuando el trabajo en la carnicería había acabado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él parecía en paz con su alma, al menos eso denotaba su actitud descuidada y casi feliz de ese día, mientras alimentaba a los perros con las partes de la carne que nadie había querido comprar.&lt;br /&gt; Una vez los canes  hicieron desaparecer los trozos sobrantes de carne y huesos convenientemente cortados que les arrojó, (como hacía todos los días a vista y paciencia de todos los que pasaban por su carnicería), por fin se convenció de que a ella, nadie la echaría de menos y miró casi con amor el hacha con la que acababa de destazar el cuerpo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba tan extasiado mirando el hacha ensangrentada que no escuchó los pasos que emergieron del interior de la casa, no escuchó la forma sutil con que el seguro del arma fue retirado, aunque lo que sí pudo escuchar por una fracción de segundo fue el estampido del único balazo que le perforó la cabeza por el occipital (alguien acababa de triunfar donde su padrastro había fracasado)  y lo último que vio fue a ella corriendo hacia la calle con el revolver aún humeando en la mano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-116906086636364287?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/116906086636364287/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=116906086636364287&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116906086636364287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116906086636364287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2007/01/resaca-metlica-en-una-carnicera_17.html' title='RESACA METÁLICA EN UNA CARNICERÍA'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-116880629344389142</id><published>2007-01-14T12:22:00.000-08:00</published><updated>2007-01-14T12:24:53.456-08:00</updated><title type='text'>PEQUEÑOS PLACERES EN UNA PARADA DE BUS</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/1600/289577/PERRO-CUBANO.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/320/488054/PERRO-CUBANO.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mano negra repta por mis entrañas, clava el hierro mugre de sus uñas en la cáscara de mi podrido corazón y me lo jala de golpe hasta estrellarlo contra mis cojones…&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El bus de la puta madre no pasa y entonces yo debo seguir sentando al borde salvaje de la vía, mirando culos con disimulo (no hay que perder la clase) u hojeando el diario, mientras late frente a mí ese enorme sistema de circulación sanguínea cuyos glóbulos rojos y blancos son buses siempre demorados y malnacidos conductores que corren desbocados por nuestras cíclicas venas de cemento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El verano me hace sudar por dentro, la humedad, como a los hongos, me alborota el mal humor, de modo que tengo que poner cara de boludo y mirar para otra parte,  porque detesto mirar a la gente, detesto encontrar motivos para partirle la cara a la gente o para que me la partan a mí. Entonces el perro sale de la nada y amenaza con atravesar la salvaje circulación de carros que inundan las venas de cemento…&lt;br /&gt;No sé por qué insiste en cruzar la avenida (una ruta circular, infinita, que penetra a la ciudad sin siquiera tener un principio o un fin; es una víbora que se muerde la cola, es un anillo más de esta ciudad de los anillos). Retrocede y se abalanza para atravesar  la ferocidad de la ruta (los motores roncan, los frenos chillan, las bocinas se putean entre sí en su secreto y agudo idioma) sin percatarse de que los carros cruzan como flechas sobre esa infinita cama de asfalto hirviente, tras la lluvia fugaz de este verano que se niega a irse volando.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El perro (digamos que se llama George) quiere cruzar la vía y yo espero al maldito bus que siempre se demora, que siempre llega atrasado y corriendo como un caballo desbocado, saltando en los baches, frenando de golpe, amenazando con botar gente por las puertas y ventanas que son como las bocas abiertas de un enloquecido animal submarino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El perro (George) avanza y retrocede  en el borde de la ruta, cojea con la pata delantera (Un garrotazo? una mordida? Que pasó George?), animal sin raza ni dueño, estropeado por la intemperie, por los dientes de otros como él y por la escasez de los basureros ya saqueados por mendigos de dos pies con los que debe disputar las sobras de hamburgueserías y pollerías que prosperan como cucarachas en la ciudad…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las esperas son odiosas, pero si se mira y se escucha, entonces también pueden ser reveladoras, de modo que mientras George insiste en cruzar, actuando como si estuviera en otro planeta y no al borde mismo de la muerte, se apodera de mí la certeza de que al fin lo atropellarán, librándolo de esa mala vida evidente en la nitidez de sus costillas, en sus orejas rasgadas, en su cuerpo apaleado y en sus ojos casi ciegos.  Un tipo se come a besos a una mujer mientras yo maldigo la demora del bus, de bronca le doy una patada a los trozos desprendidos del asfalto…&lt;br /&gt;Prefiero pensar en George, siento piedad por su desolación (no me lo puedo creer), por su calidad de ser vivo solo en el mundo como un saco de basura, sin importarle a nadie, herido de la pata, casi ciego,  (ahora da vueltas como buscándose a sí mismo).&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;De golpe siento nauseas ante lo inevitable de su atropellamiento ante mis ojos: tengo el corazón podrido, pero mi estómago es sensible. &lt;br /&gt;Entonces, sin mirar a ninguna parte, George cruza la vía a todo correr, como si fuera un experto equilibrista sobre la maltrecha cuerdita que pende encima de la boca de la muerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victoria! Llega al promontorio de cemento del otro lado de la avenida, se pone en cunclillas y caga con tal apasionamiento que me corre un enorme escalofrío de satisfacción por la espalda… Me siento orgulloso de George y creo que me asoma una lágrima de alegría…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras celebro en mis adentros los riesgos que ha tomado el perro para cagar donde a él le ha dado la gana, llega el bus demorado botando gente por la puerta, y en vez de tratar de puta a la mamá del chofer, como suelo hacerlo en esos casos, levanto un trozo del asfalto y lo estrello contra los vidrios del bus. Derribo de una patada al tipo que se come a besos a su novia en la parada del autobús (no vio la audacia de George) y salgo corriendo para ninguna parte como alma que lleva el diablo…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-116880629344389142?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/116880629344389142/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=116880629344389142&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116880629344389142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116880629344389142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2007/01/pequeos-placeres-en-una-parada-de-bus.html' title='PEQUEÑOS PLACERES EN UNA PARADA DE BUS'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-116647452475423423</id><published>2006-12-18T12:28:00.000-08:00</published><updated>2006-12-18T12:56:37.043-08:00</updated><title type='text'>EL MOSQUITO</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/1600/7163/dragons_William_Blake_small.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/320/817354/dragons_William_Blake_small.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando puse la cabeza sobre la almohada me dormí de inmediato como si en verdad creyera que tengo la conciencia tranquila. Soñé (casi nunca duermo tan rápido y casi nunca recuerdo lo que sueño), soñé con alguien que lloraba mirando una cabaña incendiada, era esta misma cabaña de campo donde yo ahora dormía, pero quizá unos cuantos años en el futuro, cuando por algún motivo de la casa sólo quedaban cenizas. &lt;br /&gt;Entonces, de la nada, llegó el sonido aquel, filoso como el de una navaja de afeitar que vuela por la noche cerca de tus ojos cerrados y da vueltas alrededor de tu cabeza como un maldito satélite adicto a la sangre. Hastiado por el mosquito abrí los ojos de golpe y me encontré con la más absoluta oscuridad, viendo apenas ese puntito un poco más negro que la noche yendo y viniendo en elipses aéreas delante de mi cara, buscando dónde posarse, dónde palpar, dónde posarse  para meter su invisible arpón alimenticio. Él volaba feliz, se posaba en algún lugar (el tapiz, las cortinas, los libros, la mecedora de mimbre) y callaba su zumbido enloquecedor. &lt;br /&gt;Entonces yo cerraba los ojos para adentrarme de nuevo en el sueño y buscarle la cara por fin a ese que lloraba sobre la cabaña en ruinas, pero  ahí estaba de nuevo el maldito zumbido aumentando su tono agudo de menor a mayor, rozando mi rostro con sus patas, provocándome, pasando junto a mis orejas con sus alas más encendidas que nunca, eludiendo mis manotazos, como burlándose de mi torpeza, como dejando claro que su frágil habilidad era más eficaz que mi pesada torpeza. Yo sabía que era sólo un mosquito, uno solo, y lo sabía con tanta certeza que cedí a la tentación de ponerle un nombre: él, y él estaba solo, sin otro mosquito como él en ese mundo guardado entre las cuatro paredes de mi cabaña de campo, esa donde desde chico había pasado mis vacaciones para alejarme del tumulto de la ciudad.&lt;br /&gt;¿Cómo sabía yo que era sólo un mosquito?&lt;br /&gt;Esa noche, más temprano, había echado el veneno por toda la cabaña de madera para matar a los mosquitos que llegaban desde los pantanos próximos y para acabar también con las malditas ranas, que aparecían siempre pegadas en las ventanas o caían desde los árboles o los techos como babosas frutas de carne sobre mi cabeza o espalda, o saltaban a las nalgas de cualquiera en la placidez de los retretes, o simplemente uno se despertaba con una de ellas sobre el pecho mirándote a la cara como queriendo preguntarte algo.&lt;br /&gt;Pero este mosquito había sobrevivido al veneno y ahora me jodía el descanso sólo para vengarse con la inquina propia de las almas feroces de Shakespeare, las películas malas del western o  las vendetas de mujeres engañadas que figuran en las estadísticas de la Policía. &lt;br /&gt;Cueste lo que cueste, yo  iba a matar al bicho.&lt;br /&gt;Entonces me levanté para traer el veneno del patio, pero no pude encontrar el interruptor de la luz ni la manija de la puerta. Di vueltas al dormitorio tropezando con todo (la mecedora, los libros que había estado leyendo, un par de macetas de flores). Recorrí el cuarto palpando las paredes en busca de la puerta, pero todo era como si estuviera dentro de un cubo sin entradas ni salidas (debía ser el vino barato) hasta que rendido, me tumbé de nuevo a la cama, mandé al carajo al mosquito y me dormí de golpe casi con rabia.&lt;br /&gt; Me despertó, esta vez ya no el zumbido, sinó un dolor terrible en el tobillo. Di un salto y un sonido más grave, como el de un abejorro grande o el de los focos de neón, se alejó de mí. Noté que mojaba la sábana con mi sangre y supe entonces que algo andaba muy mal. &lt;br /&gt;Con un algodón de la cómoda limpie la herida. Sospeché que había un murciélago en la pieza o alguno de esos monstruos mitológicos de esos que poblaban las historias de miedo en esta campiña tan alejada de la ciudad, de modo que puse un mosquitero para evitar lo que fuera, para aguantar el resto de la noche y liquidarlo, sea lo que sea,  cuando llegue el día. No había conciliado el sueño aún cuando sentí que algo pesado se posó en la cama, algo cuyas pisadas yo podía sentir sobre el colchón, bajo mi cuerpo. &lt;br /&gt;Me levanté de golpe, sorprendido y ahora sí verdaderamente asustado, me lié en el mosquitero y caí sobre el piso de madera del dormitorio. Algo había ahí, algo que no había muerto con el veneno. Saqué el revolver de la cómoda y me senté en la mecedora (junto a la mesita con los libros), tratando de distinguir alguna silueta en esa terrible oscuridad sin puertas. No sé qué hora era, pero estaba tan cansado que me quedé dormido otra vez hasta que al fin amaneció.&lt;br /&gt;Al despertar, con la luz del día pude ver al fin que sí había una puerta y una ventana, pero también vi que tenía varias mordidas y puntitos más pequeños que el del tobillo, de modo que lo primero que hice fue buscar al murciélago mal nacido ese armado apenas con un bate de baseball.&lt;br /&gt;Busqué en toda la cabaña de campo, pregunté al anciano que cuidaba la casa en mi ausencia y me dijo que esa no era zona de murciélagos y que la única cosa chupasangres que había habido en esa región había sido su suegra felizmente muerta de un paro cardiaco hacía ya mucho tiempo, de modo que, derrotado,  volví al dormitorio para tratar de empezar la búsqueda de nuevo. Cuando me senté en la cama, sentí otra vez que no estaba solo. Entonces, cuando por un impulso de niño aterrado miré bajo la cama, fue cuando le vi los ojos por primera vez… &lt;br /&gt;Ahí estaba, agudo, enorme, con todo el cuerpo terminado en punta, de un color pardo, con sus múltiples ojos aterrorizados (juro que tenía un panal de ojos en las dos bolas que encerraban a cientos de diminutos ojillos), atrapado bajo la cama, sin poderse mover, convencido de que yo lo mataría de un solo golpe. &lt;br /&gt;Lo miré y sentí que yo me estaba mirando a través de su mirada múltiple. No sentí miedo, más bien me invadió algo tan enfermizo como la piedad por algo que no era humano. &lt;br /&gt;Decidí dejarlo vivir (tenía mi sangre en su cuerpo, yo era él de alguna forma), abandoné la casa para que sea sólo de él, y me encargué de llevarle durante varios días gatos y perros para que se alimentara. Sí, eran actos deplorables, pero recordaba que nosotros comíamos reses, pescados y pollos y así aguantaba la acusación de mi conciencia. Yo sabía que él hubiera hecho lo mismo por mí, lo supe en el primer momento que me vi reflejado en el panal de amargura de sus ojos. Se los dejaba amarrados, en la sala de la casa que yo ya no frecuentaba, mientras el viejo cuidador me miraba desde el patio con ojos de desconfiado, suponiendo que alguna barbaridad se desarrollaba ahí dentro desde el día que le prohibí entrar  a la casa, desde que le dije que yo me encargaría del mal olor que salía de allí.&lt;br /&gt;Cuando le dejaba a los animales, yo me quedaba afuera sólo para escucharlo. Desde ahí yo veía su silueta emerger junto a la ventana como una sombra alienígena, escuchaba el piso de madera crujir bajo sus patas, el chillido quedito de los perros, el maullido violento de los gatos, pero yo sabía que un día esos animalitos no serían suficientes para saciar su hambre y entonces habría problemas. Y los hubo. &lt;br /&gt;Sí, tal y como todos lo habrán supuesto ya, el viejo casero apareció muerto en su cabaña con un hueco taladrándole la mitad del pecho, en el sitio donde dicen que está el corazón. &lt;br /&gt;La Policía hizo preguntas, que donde estaba yo la noche del crimen, que como me llevaba con el viejo, que los vecinos habían dicho que él decía que yo me comportaba muy extraño y que estaba harto del olor inmundo a animales muertos que salían de la cabaña de madera vedada para él.&lt;br /&gt;-¿Qué hay en la cabaña?&lt;br /&gt;-Pueden revisarla si gustan.&lt;br /&gt;-Olvídelo.&lt;br /&gt;Yo no sentía nada por la muerte del viejo, era un tipo cascarrabias, desagradable, desaseado,  así que no extrañaba a nadie que lo hayan matado así. Lo que sí importaba para mí, es que yo sabía quién le había hecho eso. En fin.&lt;br /&gt;A mí me preocupaba que él, el mosquito, haya tenido el valor de salir de la casa, que haya entrado a la del casero y se lo haya comido por dentro sin el menor temor. Yo sé que mientras la policía me preguntaba cosas en el patio, él seguía en la cabaña y sé también que me estaba mirando, no sé si teniéndome cierta piedad por haberme convertido en una especie de esclavo de suyo, sintiéndose culpable por meterme en estos líos, o con ganas de terminar el trabajo que había empezado la noche que sobrevivió al veneno y me dejó sangrando el tobillo. Al fin, cuando la Policía supo que yo era un triste periodista sin pretensiones y con el antecedente de una monja, (tan poca cosa yo y tan pobre diablo el muerto), entonces se largó.&lt;br /&gt;Al otro día tomé una decisión. Después del trabajo en la ciudad, llegué a la cabaña de campo dispuesto a acabar con todo. En el carro llevaba una escopeta y un cuchillo de destazar. Pero cuando llegué, de la cabaña sólo quedaban cenizas. &lt;br /&gt;El  mosquito había atacado de nuevo (ya era un adicto a la sangre humana), que la gente del pueblo cercano había llegado de noche, habían entrado a la casa, se habían encontrado con los cadáveres de los animales desangrados (que ya él se proveía por su cuenta), lo habían sacado a rastras desde abajo de la cama, le habían prendido fuego en el patio (siempre me había parecido un monigote de madera), y él, buscando refugio en el único mundo que conocía, había entrado corriendo  a la casa, y las llamas habían salpicado de su cuerpo incendiado a las cortinas, a los libros, a los discos de vinilo dejando a ese sitio de mi infancia convertido en un montón de cenizas. &lt;br /&gt;Con la escopeta en la mano, ante la casa en ruinas, no sé por qué empecé a llorar por él, porque él había bebido de mi sangre primero, se había criado en la casa de mi infancia, en la casa donde yo me refugiaba del mundo, allí él había buscado también refugio en su momento final y ahí había muerto. Él, como yo, había tenido terrores y pasiones (pecados, deseos), pero él moría quemado por ceder a su naturaleza y yo seguía aquí, descubriendo por fin quién era el que lloraba en el último sueño tranquilo que tuve antes de que él apareciera para siempre en mi vida, antes de que se me quedara mirando a los ojos desde la oscuridad de mis párpados cerrados, haciéndome desear el salobre sabor de la sangre, haciéndome frecuentar sitios de mascotas a los que nunca antes había ido, haciéndome sentir cierta voluptuosidad en las entrañas cuando hoy en la mañana le dije a Carolina, que sí, que después de ir a la cabaña de campo para arreglar un asunto esta tarde pasaba por la suya, por su casita de las montañas. para que los dos solos nos tomemos el vino prometido. Aquí estoy, en casa de Carolina. Uso su papel y su lápiz para dar fe de que sí, que el corazón sí está en la mitad del pecho; para escribir esta confesión sin el menor arrepentimiento, mientras Carolina, bocarriba, mira con ojos asombrados mi boca ensangrentada y las sirenas de la Policía (que yo mismo llamé) se oyen cada vez más cerca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-116647452475423423?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/116647452475423423/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=116647452475423423&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116647452475423423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116647452475423423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2006/12/el-mosquito.html' title='EL MOSQUITO'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-116646709880812196</id><published>2006-12-18T10:35:00.000-08:00</published><updated>2006-12-18T10:45:46.606-08:00</updated><title type='text'>LA DEMORA DEL VUELO 108</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/1600/447675/millerHeavenPhoto.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/320/57116/millerHeavenPhoto.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los vuelos se demoran por tormenta, incompetencia o lo que sea, en los aeropuertos el tiempo empieza a pasar más lento. Se vive como en el fondo de un vaso de agua, como en el interior verde-sucio de un lago o en el espacio sideral lleno de estrellas-espermatozoides-de-un-Dios-masturbador, lo cual además de aburrir (no importan las ofertas de los escaparates, las promociones de viajes, la esperanza de la azafata hermosa o los souvenirs típicos donde se ve a una indígena colorida o el clásico poro para el mate), además de aburrir, como decía,  permite ver en detalle las cosas que a “velocidad normal” no se pueden ver porque son anuladas por el ruido de la velocidad. Un niño diabólico de seis o siete años patalea por capricho a mi lado crispándome los nervios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, mientras el aburrimiento empieza a anularme, a adormecerme como un veneno, como un gran ojo de adivina, me doy cuenta de que me arden los ojos por mis forzadas lecturas nocturnas, ya sea sentado en un retrete como un cacique grande o abandonado en la tina de baño de un hotel cinco estrellas que jamás podría pagar de no ser por mi condición de corresponsal de diario de ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noto también que me da vueltas la cabeza (es el vino tinto de anoche) y de golpe tengo la revelación de que sólo soy vulnerable al terror cuando cierro los ojos para dormir (para acaso no volver a despertar jamás). También siento esa cosquilla terrorífica de cucarachas en el estómago cuando cierro los ojos para pensar, o para echarme champú en la cabeza en ese mi abandono en la tina de baño ya cansado de leer. Ahí, con los ojos cerrados para evitar que me ardan los ojos (como me arden ahora) me invade ese miedo ciego que se concentra angustioso en las entrañas, provocando esa sensación inminente de caída al vacío, de que alguien observa sin que te podás defender y se acerca mientras vos estás perdido en la oscuridad del champú y sólo querés abrir los ojos por más que eso signifique quemarlos, y que después, sentado en un anónimo aeropuerto, te empiecen a arder, y entonces decidas escribir algo para matar el tiempo y para no pensar en lo loco que te vuelve la malacrianza de ese niño del infierno que sigue chillando a tu lado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sea, la oscuridad es el miedo desatado por la memoria genética de cuando éramos presas de otros animales (siempre nocturnos, siempre acechando). Entonces el miedo a la muerte (¿por qué hablo de esto? acaso el vuelo inminente, el desamparo que se siente en las alturas, la imposibilidad en el aire de coger un palo para defender la vida si el avión se cae es lo que me hace escribir esto), el temor a la muerte es en realidad temor a la oscuridad de ojos cerrados, de féretro oscuro tres metros bajo tierra, de boca de animal engulléndonos en nuestras formas neandertales. En fin, la muerte también me aburre, he sobrevivido a todos sus ataques, he sobrevivido a los sablazos suyos que se han llevado a seres que amaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los aeropuertos hay tantas despedidas flotando en el aire que no puedo menos que sentirme agotado y entonces el aburrimiento gana terreno, se ensancha, me cubre como si fuera una gran ala de cóndor y el lloriqueo molesto de ese crío empieza a alejarse, pero no, él puede más, el llanto irracional de un niño puede más que cualquier excusa o argumento lógico. No tengo ánimos para volverme un asesino por tan poca cosa. Pienso en algi, me escucho a mi mismo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces me doy cuenta de que en este aeropuerto hay un perro callejero husmeando los pantalones y las petacas de los pasajeros. Recién me siento acompañado. Por su pinta de inofensivo, simpático y con el collar de trapo verde de los vacunados contra la rabia colgando de su cuello, ese animal sigue husmeando entre maletas y piernas, buscando trozos de helado o pastel que dejan caer los niños incansables (malditos diablos que corren y gritan como salvajes, se babean y contorsionan como bichos sin que sus padres se enteren de que esas criaturas me irritan con sus gritos, casi como si un millón de ratas me caminaran por el cuerpo rasgando mi espalda). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El perro. Mejor me concentro en el perro callejero, que en este caso sería un perro aeropuertero. Si yo fuera ese perro (soy otro, todos los que me conocen lo saben) me sentiría contento, porque a diferencia de otros como él, que sobreviven desguazando basurales infectos, él mantiene su pelo blanco impecable. Husmea, avanza, retrocede con paso ligero de hormiga, levanta la cabeza, la baja, al final se pierde entre las piernas de la gente que charla o se aburre, como yo ahora. &lt;br /&gt;El aburrimiento. Busco en qué momento empezó. No es que esta ciudad me aburriera, porque este un pueblo bohemio donde hasta los taxistas son capaces de decirte: Aquí el río canta lindo sólo en diciembre…&lt;br /&gt;El río. Me acuerdo entonces de que mi habitación en el hotel tenía un balcón en el que de noche se veía la bruma y se oía cantar al río, mientras que de fondo se podía ver las luces de la ciudad y la boca armaba una fiesta con petardos de vino tinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El aburrimiento (no he podido explicar qué me aburre, quizá la demora del vuelo 108) se me cuelga de los párpados con el peso de dos candados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El perro, mi ardor de ojos, mi miedo a la oscuridad me revelan también que la filosofía después de todo no es más que el fruto de gente aburrida o sin amigos, como yo que no soy un filósofo sino un tipo que sólo habla pavadas. En casos de soledad, o sos filosofo o sos suicida maniaco-depresivo, asesino en serie, pedófilo o cualquier otra cosa para sacarse el aburrimiento del cuerpo, para dejar de oír esas voces que no callan una vez uno ha sido desconectado del mundo por el aburrimiento, por ese envenenamiento interior que también pare cosas como este escrito o como el sexo de los casados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sexo. Adormecido, pienso en el formidable mecanismo orgánico que sigue funcionando en el interior de los seres vivos aún cuando estos están dormidos (las células bullentes, los glóbulos rojos cabalgando torrentes de sangre, los espermatozoides alborotados, los óvulos en su marcha intima hacia el útero, las neuronas en su continua vida breve electrocutada);  pienso también en la gente que ha dormido y que cuando despertó (si lo hizo) jamás supo diferenciar entre el sueño y la vigilia, y que después los acusaron de locos, sólo porque los “normales” eran más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso me hace abrir los ojos que me arden y, para no pensar en ese maldito niño, decido con el corazón llegar a casa de una vez y echarme un buen polvo para olvidarme todo esto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, el perro aeropuertero ha vuelto inexplicablemente dejando de lado su cortesía anterior, y ataca al maldito niño malcriado sentado a mi lado. El perro es sacado a patadas recobrando su calidad de callejero, el niño llora muchisimo más fuerte pero en mi interior el aburrimiento desaparece, una surte de alivio alegre me embarga y no puedo menos que echarme una muy buena carcajada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-116646709880812196?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/116646709880812196/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=116646709880812196&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116646709880812196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116646709880812196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2006/12/la-demora-del-vuelo-108.html' title='LA DEMORA DEL VUELO 108'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-116481048456526495</id><published>2006-11-29T06:23:00.000-08:00</published><updated>2006-11-29T06:28:04.580-08:00</updated><title type='text'>CUARTO DE PÁNICO</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/1600/961216/muerte.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3008/3611/320/479166/muerte.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Antanas Drake &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucho como si allá afuera estuviera lloviendo y un olor a tierra mojada me invade la nariz…&lt;br /&gt;Lo último que recuerdo es que la parálisis empezó esa noche en el cine, con el adormecimiento de mi mano derecha y mi dificultad para concentrarme en esa película de Scorsese que por alguna razón ya no recuerdo por qué me gustó tanto.&lt;br /&gt; Después, en la cama, el hormigueo helado y paralizante en las piernas, la dificultad para respirar, y luego, a la mañana siguiente, el atontamiento mental, el vestirse como un autómata y llegar al trabajo más que por voluntad propia, por una especie de hábito antinatural parecido al mecanismo de un reloj. Sí, día raro en el trabajo, mi imposibilidad de reconocer los signos dibujados sobre el teclado, una especie de sordera que era más bien como si las palabras ajenas se deformaran en zumbidos de focos de neón, como si las bocas que me hablaban se hubieran desenchufado de golpe de su fuente de palabras.&lt;br /&gt;Entonces, aturdido, siento que alguien del trabajo me lleva a mi cuarto, me tumba en la cama, dice algo que no alcanzo a comprender y se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esas alturas la parálisis ha parasitado cada esquina de la carne, ha atrofiado los caminos del pensamiento y me siento empequeñecido, como un insecto habitando una casa demasiado grande, como un gusano en medio del cuerpo de una vaca. Cuando noto tenuemente la luz que entra por mi puerta abierta, un tipo de blanco también entra, siento que me revisa y lo escucho decir (sí, el oído me vuelve a funcionar de a poco), lo escucho decir que mi conciencia se apagó, que corazón ya no sirve, que se debe hacer la autopsia, y el que me ha traído del trabajo (mi amigo Caifás, socio de parrandas, tertulias literarias y verborreas políticas) dice que no, que mi madre debe dar la aprobación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora el oído se me aclara más, reconozco voces, mamá llora vencida, Que como fue, que qué me pasó si yo estaba bien, chico saludable, bebedor de agua y aspirador de mañanas de campo, y de golpe se enciende, Que al Carajo con eso de la autopsia, que sólo a las animales se los destripa. No sé si lo que pasa es bueno o es malo, es como si fuera un espectador ajeno a mi propia desgracia.&lt;br /&gt;También el olfato funciona de nuevo, huelo a flores, a sebo de velas, a lágrimas de gente que no puedo ver…y de golpe, como si me saltara un buen trozo de tiempo, aparezco aquí, en medio de la oscuridad, escuchando más fuerte la lluvia de afuera...Una gota me cae en la cara…Noto que los músculos me obedecen de nuevo, trato de moverme, pero no puedo, ya no por una incapacidad muscular, sino más bien por un aprisionamiento de brazos y piernas… Ya entiendo….Mamá me ha castigado encerrándome en el cuarto del pánico por haberla asustado así.. No importa, estos castigos sólo duran una noche…Algo me camina por los pies y trata de morderme. Esas cosas suelen pasar en las pesadillas y en los cuentos, no en la vida real.&lt;br /&gt; Mamá nunca va a cambiar, es un ángel y un demonio a la vez, pero pese a todo, igual me quiere, por eso lloraba tanto cuando me vio y dijo: Cómo fue que me puse así, si yo estaba bien…y Después dijo algo sobre una autopsia…sí…era algo sobre una…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-116481048456526495?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/116481048456526495/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=116481048456526495&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116481048456526495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116481048456526495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2006/11/cuarto-de-pnico.html' title='CUARTO DE PÁNICO'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-116420183957823287</id><published>2006-11-22T05:21:00.000-08:00</published><updated>2006-11-22T05:23:59.580-08:00</updated><title type='text'>BUSCADORA DE GATOS DE CINCO PIES</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/1600/mona-lisa-ate021.0.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/320/mona-lisa-ate021.0.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Antanas Drake &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se fue con otra y me dejó con dos hijas a las que siempre crié con sueldito de lavandera. Pero él a veces viene hasta mi cuartito de alquiler a hacer escándalo. Por ejemplo, anoche vino con una pistola en la mano y le gritaba a nuestras hijas:!Voy a matar a tu madre¡ !Cuando amanezca tu madre estará muerta aquí mismo¡. Yo cerraba con llave el cuarto, abrazaba a mis hijas hechas un montonsito de lágrimas en un rincón y trataba de dormir con un perro dentro del cuarto de madera para que él no me matara. Y él amenezaba con matarme por puta, por que todos los de la casa del alquiler eran mis amantes, y gritaba que le iba a prender fuego a la casa, y entonces, cansados del espectáculo diario, salían los otros inquilinos y lo despatrarraban a palos, y él terminaba llorando, diciendo que nadie lo quería, que era un pobre desgraciado y que todos se abusaban de él. Entonces yo me dormía. &lt;br /&gt;Él no es malo porque nunca trabajó, de modo que no codicia nada, sólo toma lo que necesita y listo, como cualquiera. Cuando vivía conmigo, yo lavaba ropa para mantenernos y él sólo bebía y salía a buscar mujeres más jóvenes que yo. Las conquistaba con la plata que me robaba a escondidas y yo me hacía la sonsa pa´no armar lío. &lt;br /&gt;Eso hasta que me avisaron que él andaba con una chica (con la que después se fue), que dizque era más bonita y mucho más joven que yo y que él andaba loco por ella. Por eso no quise darle plata y él me golpeó en la panza y me hizo perder dos niños gemelos o mellizos, qué se yo!!. Me dejó sangrando en el piso y se fue con ella. Volvió anoche con la pistola. &lt;br /&gt;Pero él es bueno, lo que pasa es que nunca tuvo mamá,así que yo soy como su mamá y la de las chicas. ¿que como sé que es bueno si se porta como un cerdo conmigo?. ¿y usted por qué se mete?, !usted no sabe nada¡ !Sólo él me ha dicho que me quiere¡.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-116420183957823287?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/116420183957823287/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=116420183957823287&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116420183957823287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116420183957823287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2006/11/buscadora-de-gatos-de-cinco-pies.html' title='BUSCADORA DE GATOS DE CINCO PIES'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-116406015027354745</id><published>2006-11-20T13:57:00.000-08:00</published><updated>2006-11-21T05:20:52.280-08:00</updated><title type='text'>NOTICIA DE UN DIARIO DE LA TARDE</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/1600/maschera.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/320/maschera.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ella le pusieron su vestido de novia y a él su traje de novio, y los enterraron juntos.&lt;br /&gt;El bus les había pasado por encima matándolos en el acto. Las invitaciones de boda que ella llevaba en su bolso, quedaron ahí desparramadas entre la sangre del pavimento, bajo las ruedas de los vehículos que no se detenían pese a los dos muertos junto a la motocicleta destrozada casi a la mitad de la vía.  &lt;br /&gt;Esa noche, las invitaciones de boda, la filmación del ensayo de la ceremonia (de la que ambos salían cuando subieron a la moto),  se cambiaron por anuncios necrológicos y pésames a moco tendido. Los invitados al matrimonio (sería este jueves, estaba alquilado el lugar, los servicios, la música, el pasaje a España pagado) fueron los mismos invitados del sepelio y del entierro. Usaron la ropa que habían comprado para la fiesta y el mariachi tuvo que cambiar de música. &lt;br /&gt;Todo había pasado muy rápido: ella (22 años, flaca, novios desde hacía cinco años) va abrazada a la cintura de él (20 años, moreno) en la moto para repartir las invitaciones de la boda, un bus frena de golpe frente a ellos (para recoger a un pasajero, que boludez), él trata de evitar el impacto pero igual golpea el parachoques y ambos vuelan y caen a la mitad de la carretera de alto tráfico donde otro bus les pasa por encima sin darles tiempo a nada. Y listo. &lt;br /&gt;- Ya casi Carolina&lt;br /&gt;- Ya casi Gabriel.&lt;br /&gt;- Después de la boda, a España el domingo a buscarse la vida como la gente.&lt;br /&gt;- Y después los chicos. Bueno, ya me pusiste cursi (risas). ¿tenés las invitaciones?&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- Dale, subí a la moto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-116406015027354745?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/116406015027354745/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=116406015027354745&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116406015027354745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116406015027354745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2006/11/noticia-de-un-diario-de-la-tarde.html' title='NOTICIA DE UN DIARIO DE LA TARDE'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-116402807770495565</id><published>2006-11-20T05:02:00.000-08:00</published><updated>2006-11-21T05:22:54.266-08:00</updated><title type='text'>EL BLUES DE PEDRINHO</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/1600/fusilamientos%20de%20mayo.0.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/320/fusilamientos%20de%20mayo.0.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/1600/El%20Grito%20de%20Munch.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/320/El%20Grito%20de%20Munch.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El blues de Pedrinho&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la policía terminó de matar a Pedrinho ahorcándolo en la patrulla que lo trasladaba herido de bala al hospital para tratar de salvarle la vida, el hombre que lo había matado por primera vez hacía diez años, estaba comiendo una pierna de pollo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho, huérfano, negro y sin suerte, había secuestrado un autobús, había mantenido a tres mujeres como rehenes dentro de él, había tratado de liberar a una de ellas (la histérica, que no paraba de llorar), y ahí, en un incidente confuso entre cámaras de Tv, grupos Soat y el negro aterrorizado empuñando un arma contra la muchacha, ella había terminado muerta y él muy mal herido (un agente le disparó a él en la cara, hiriéndolo, y él apretó el gatillo, matándola).&lt;br /&gt;Pero Pedrinho, el chico de 17 años que acababa de llegar muerto al hospital, había muerto diez años antes, el día en que llegó a su casa suburbial, y halló a su madre convulsionándose, abrazada a una silla, con un cuchillo en la espalda, pidiéndole con la mirada que no la deje morir, y él, incapaz de arrancar el cuchillo, con las manos barrosas de sangre, aturdido, descalzo, sin polera había salido  corriendo de la casa y más nunca se había sabido de él, hasta ahora claro, que su tía lo ve en el noticiero de cadena nacional, siendo reducido por los policías, y luego metido a la fuerza a una patrulla para llevarlo al hospital.&lt;br /&gt; Mañana sólo ella estará en el sepelio (lo enterrarán en una caja de pinos similar a la usada para cargar tomates, sólo que más grande), y ella se disculpará con el enterrador del cementerio de pobres diciendo que era un parientes lejano al que había visto sólo una vez en la vida. &lt;br /&gt;Barbosa también lo verá en la TV (el tumulto, los fogonazos de las cámaras y el caos de los grupos Soat), y cuando escuche al presentador de noticias decir que Teresa Souza terminó muerta a manos de ese delincuente malnacido, Barbosa dirá horrorizado: qué hijo de puta, y sentado en la mesa de la parroquia que dirige con mano de pastor innato desde hace menos de dos años, esa oveja descarriada vuelta al redil del señor, seguirá comiendo su pierna de pollo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-116402807770495565?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/116402807770495565/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=116402807770495565&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116402807770495565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116402807770495565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2006/11/el-blues-de-pedrinho.html' title='EL BLUES DE PEDRINHO'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-116378745389172143</id><published>2006-11-17T09:46:00.000-08:00</published><updated>2006-11-20T05:54:10.956-08:00</updated><title type='text'>Sólo Ana no es Feliz</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/1600/Las%20Meninas.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/320/Las%20Meninas.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antans Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me jodieron la vida Antanas. Me la jodieron, te lo juro por el Dios de los otros.&lt;br /&gt;De chica me robaron la inocencia y de grande se limpiaron el culo con mi amor. Ahora me venzo a mi misma para acercarme a la gente, para sentirme deseada y para hacerles daño; para comer corazones y pisar poemas y mariconadas por el estilo, y después de eso vienen las depresiones, el asma, las medicinas y el alcohol que me tienen el hígado hecho un queso suizo o una luna de cuento de niño.Vos no me conocés Antanas,pero tuve que decidir entre volverme loca o pegarme un tiro. Así que ahora me ves aquí,con un ataque de nervios, con un cigarrillo, vendiendo mis cosas a un precio de risa para irme al carajo de una vez por todas. No, no pensés que me voy a matar, lo he deseado muchas veces pero jamás sucede...A lo sumo cuando voy caminando por la acera y me tropiezo delante de todos, ahí me muero un poquito, o cuando creo que empiezo a querer a alguien y entonces me vienen los ataques de vómito en un restaurate o en la universidad ante la mirada y los cuchicheos de todos, ahí me muero un poquito,pero después de limpiarme la boca y alisarme el pelo con dignidad ante la risa de todos, debo seguir viviendo como todo el mundo, quizá un poco peor,pero viviendo al fin. Ya te dije, no me voy a matar, yo voy a....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras me habla mirándome con mil caballos corriédole en la mirada vidriosa,oscurecida por los nubarrones de sus ojeras, mientras me cuenta de cuando en su propia casa su tio la violó a los 9 años con sus padres riendo en la pieza de al lado, mientras me habla de la rabia que le da el que sus padres no se hayan dado cuenta de la culpa que la comía por dentro, mientras confiesa que el imbécil de su novio de los 16 años le creyó que era virgen la primera vez que hicieron el amor, y el novio de los 18 la dejó enamorada y llorando como una niña sólo porque se cansó de ella y de sus delirios, yo pienso en Ana, en los ojos de Ana que se mueven nerviosamente, en sus dedos cerrados sobre el cigarro, flaquitos y temblorosos, pienso en bronca que la pudre por dentro como un cáncer pese a sus 18 años y en la absoluta certeza que ella tiene de que toda la miseria del planeta se posa sólo sobre sus hombros y que el resto del mundo, toda la humanidad, somos absolutamente felices. &lt;br /&gt;Le digo: Pensá en Irak.&lt;br /&gt;Me dice: Pensá en algo que te penetra el cuerpo mientras te tapan la boca a los 9 años y te dicen que si gritás, le van a decir a tu papá sobre lo mal que te estás portando. &lt;br /&gt;Me callo y le compro por una miseria un disco de los Stones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-116378745389172143?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/116378745389172143/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=116378745389172143&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116378745389172143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116378745389172143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2006/11/slo-ana-no-es-feliz.html' title='Sólo Ana no es Feliz'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-116370652965970979</id><published>2006-11-16T11:12:00.000-08:00</published><updated>2006-11-20T05:28:03.883-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/1600/manitas.1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/320/manitas.1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Los hombres no cumplimos promesas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de su convivencia de años, ella se lo había advertido muchas veces usando para ello la máscara dulce de la sonrisa y la contundencia infalible del llanto. Se lo había advertido en los reposos del amor (desnudos, sudorosos, ella besándolo, él cerrando los ojos complacido)  y en las furias desbocadas de las discusiones en voz baja para que los hijos no escuchen. Le había dicho claro que nunca se lo perdonaría, que pasara lo que pasara nunca se lo perdonaría, de modo que cuando ella abrió la puerta y lo encontró ahí acostado, a ella se le vino abajo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estalló en llanto, apretó los puños con la cara sudando de rabia y se avalanzó sobre él dando zarpazos y patadas, sin escapar, pese a su determinación de leona herida, a la comicidad inocente que tienen las mujeres cuando llevan su deliciosa agresividad a un plano distinto al del amor. Lo golpeó con el grueso puño cerrado, le arañó la cara hasta que con el peso de su cuerpo derribó por fin el lugar donde él estaba acostado, inmóvil, como sorprendido o atónito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el hombre cayó sobre las baldosas casi en cámara lenta, como si la gravedad se hubiera convertido en una suave corriente de agua que lo depositaba con cierta solemnidad en el suelo libre de todo mal. Entonces surgieron casi de la nada las hijas de ambos, abrazaron a su madre, que llorando de rabia seguía golpeando a su marido con lo último de sus fuerzas, y la abrazaron fuerte tratando de reducirla con cierta ternura. Con los ojos hinchados y las narices húmedas por el mismo motivo, ellas trataron de consolarla mientras los hijos mayores, al fin reaccionaron. Entonces levantaron a su padre y lo colocaron de nuevo en el sitio donde estaba acostado ante el silencio sepulcral de los presentes, para tratar, de alguna forma, de que se siga adelante y en paz con el velorio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-116370652965970979?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/116370652965970979/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=116370652965970979&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116370652965970979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116370652965970979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2006/11/los-hombres-no-cumplimos-promesas.html' title=''/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32948504.post-116360474735872991</id><published>2006-11-15T07:13:00.000-08:00</published><updated>2006-11-20T06:05:04.093-08:00</updated><title type='text'>LAS UÑAS DE ANA</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/1600/dore1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3008/3611/320/dore1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las uñas de Ana&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antanas Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un día de mierda y encima, en la noche me soñé horrible con vos y cuando quise abrir los ojos me clavaste las uñas en el rojo íntimo de los párpados para que no los abriera, en una suerte de pinza filosa de gata histérica que me obligaba a seguir durmiendo con un dolor de espina clavada  en lo más hondo del cerebro, con toda vos corriendo por mis venas como si de un parque se tratara. Pensé que seguía soñando, que la pesadilla había sido por culpa de la cena rápida de grasas y quesos de la noche, de modo que me hice el dormido para engañarme que estaba durmiendo y así a lo mejor engañarte también a vos, descuidarte y abrir de golpe los párpados para dejarte desnuda, desamparada ante la luz fresquita de la mañana. Si te atrapaba la luz ¿te harías ceniza?, polvo? humo? no sé. Al fin me dormí de verdad nomás.&lt;br /&gt;Cuando desperté, pasada las 9:00 de hoy,  ya te habías ido vos y el dolor que tus uñas me causaban encima de los ojos cerrados. A las 10 de la mañana, sentado en el escritorio de esta redacción de diario, ya extraño tu forma de reptar en la leche de mis ojos cerrados por el rojo agua de mis párpados, en el vino de mis venas, en la gelatina de mis nervios, extraño tu modo de volar como una mariposa de humo entre mis músculos y glandulas por las noches, cuando duermo pensando que ya no debo soñarte, pensando en que debe ser verdad  lo que me dijeron de vos ayer por teléfono y vi hoy en el periódico mientras tomaba el café de las 10:00.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32948504-116360474735872991?l=antanasdrake.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://antanasdrake.blogspot.com/feeds/116360474735872991/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32948504&amp;postID=116360474735872991&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116360474735872991'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32948504/posts/default/116360474735872991'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://antanasdrake.blogspot.com/2006/11/las-uas-de-ana.html' title='LAS UÑAS DE ANA'/><author><name>Antanas Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12928497565963775678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZHkX7ei5QU8/Shv-9w-4MKI/AAAAAAAAASA/PxTDnf10dn0/S220/hum.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
